Sube tensión por denuncia contra el titular de la Corte
La denuncia penal presentada por la diputada Elisa Carrió contra el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, ha alcanzado en los últimos días un pico de tensión que vuelve a agitar con fuerza el tablero político e institucional de la Argentina.
Se espera que esta semana la chaqueña se reúna con el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó, y también con los jefes del interbloque de Cambiemos, Mario Negri (UCR) y Nicolás Massot (PRO) para fortalecer su fuerte embestida contra Lorenzetti.
Carrió tiene un objetivo muy claro: impulsar el juicio político contra el titular del máximo tribunal de la Nación y, aunque poner en marcha la pesada maquinaria que abre ese proceso no será una tarea fácil, la legisladora fundadora de Cambiemos no duda en redoblar su apuesta, aun sabiendo que podría cosechar un escaso apoyo legislativo.
Fiel a su estilo, Carrió se mantiene firme en su propósito y por eso presentó ante el Parlamento nacional un escrito de más de 8o páginas solicitando formalmente el inicio del juicio político. La diputada entiende que Lorenzetti cometió irregularidades administrativas en el manejo de los fondos presupuestarios del máximo tribunal y, además, lo acusa de ser “el articulador de una matriz de negocios” que condicionaron la actuación de la Magistratura desde que asumió como presidente de la Corte Suprema.
Pero eso no es todo: también cree que el juez se arrogó facultades legislativas al no cumplir la ley de ética pública por el modo en que dispuso que se reglamente el acceso a las declaraciones juradas de bienes de los jueces de la Corte, haciéndolos poco transparentes y prácticamente inaccesibles. Tras haber tomado estado público las denuncias, Lorenzetti envió una carta documento a la diputada intimándola a que se retracte, y lo mismo hizo con la jueza federal, con competencia electoral, María Romilda Servini quien, al igual que Carrió, había cuestionado el fallo de la Corte que restablece la edad jubilatoria de los jueces en 75 años.
En declaraciones a un medio gráfico nacional, Servini, de 80 años, dijo que esa medida había sido impulsada para removerla de su cargo y así impedir que continúe con las denuncias contra Lorenzetti que recayeron en su tribunal. En las últimas horas se supo que Carrió amplió la denuncia que presentó semanas atrás ante el juzgado de Servini contra el presidente de la Corte, relacionado en la causa Fútbol Para Todos, en la que solicitó a la jueza federal que investigue los vínculos que tendría Lorenzetti con una mutual con sede en Rafaela, la ciudad de origen del magistrado, que recibió una serie de cheques de clubes de fútbol.
A medida de la tormenta política iba creciendo, desde el entorno del presidente Mauricio Macri se indicó, en estricto off the record, que si bien el gobierno nacional mantiene diferencias respecto a la estrategia de Elisa Carrió en la dura pelea que encaró con Lorenzetti, no está en las intenciones del Ejecutivo nacional desacreditar a la legisladora que, nada más ni nada menos, que uno de los pilares del armado de Cambiemos. Es evidente que a esta altura de los acontecimientos, la chaqueña no dará marcha atrás en su cruzada contra el presidente de la Corte y habrá que ver hasta dónde llega con su fuerte y decidida embestida que, por cierto, ha generado un fuerte sacudón en las estructuras políticas e institucionales y obligado a un forzado reacomodamiento de piezas en el tablero de la política nacional.










