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Con la camiseta no alcanza

Hay graves problemas en la mayor fábrica que tiene el Chaco, la Casa de Gobierno, entendiendo por ella a todas las dependencias oficiales de los tres poderes, es decir el empleo público. Nadie puede negar que la mayor fuente de trabajo es el Estado y esto desde hace mucho tiempo. De los pocos empleados que acompañaron al primer gobernador, Felipe Gallardo, a la actualidad, su número ha crecido exponencialmente. Mucho más que las necesidades reales, pero mucho menos en la eficiencia.

Los principales actores de esta fábrica están en pie de guerra, aunque no lo digan. Están enfrentados. En la semana que pasó, con el pretexto de adherir al paro nacional de la CGT, se mandaron 72 horas sin actividad y una marcha el viernes, que terminó frente a la Casa de Gobierno. Pero no hablan entre sí ni se sientan en una mesa para intercambiar propuestas. Se mandan decir las cosas en sus discursos o a través de los medios de comunicación. Y todo lo sufre la gente que no tiene atención ni solución a muchos de los problemas pese a que los gobernantes y sus empleados siempre dicen que “El gobierno del pueblo de la provincia del Chaco”. En este contexto parece una tomada de pelo un publicitado curso de Servicio de Excelencia en la atención al ciudadano para agentes provinciales que anuncia el gobierno.

Los planteos gremiales

El gremio más importante de los trabajadores públicos, la Unión del Personal Civil de la Provincia del Chaco (la UPCP) parece tenerla clara. Asegura que más de la mitad de los empleados (60 por ciento) gana de bolsillo alrededor de 8.500 pesos, una suma que apenas cubre los dos tercios de la canasta básica. Reclama el pago de bonificaciones acordadas en 2015 y 2016, la recategorización y el pase a planta de todos los trabajadores en negro.

Aseguran que desde el Ejecutivo les dicen que eso es imposible porque la Legislatura no aprobó aún el presupuesto, pero lo califican como una falsedad porque dicen que “permanentemente vemos que transfieren fondos públicos a la Fiduciaria del Norte S.A., definen licitaciones, concurso de precios, publicidad en medios, contrataciones de personal gabinete con altos salarios. Es un doble discurso”. Además ponen de manifiesto que son ellos los que sostienen los servicios públicos en condiciones edilicias deficientes, sin elementos de trabajo, sin equipamiento, sin insumos, sin sanitarios adecuados, sin uniformes ni equipamientos de seguridad”. Según el gremio “los trabajadores tenemos puesta la camiseta, pese a las adversidades damos lo mejor para brindar a la sociedad la atención que se merece”.

Entre elecciones y camisetas

Por el lado de los patrones (Poder Ejecutivo) se dice todo lo contrario: “Hemos mantenido la capacidad adquisitiva de los trabajadores públicos. Fuimos la provincia que más incrementó los salarios y lo queremos seguir haciendo. Continuamos con todas las obras”, Pero al mismo tiempo parecen estar muy ocupados en las elecciones que, desdobladas, se le vienen encima en medio de tantas dificultades y por eso, cuando se conformó la Alianza para los comicios se les pidió a todos que “los candidatos del oficialismo tengan la camiseta del Chaco puesta y trabajen para continuar transformando la provincia frente a un federalismo que está retrocediendo” Claro, aquí en la provincia no se puede hacer lo que en la Nación, de echarle la culpa a la “herencia recibida”, porque hay una continuidad. Son todos del mismo palo.

De este enfrentamiento y de este diálogo de sordos los perjudicados son los ciudadanos del Chaco, esos que en pocos meses tendrán que ir a votar cuatro veces para elegir diputados provinciales (16) y nacionales (4). Hay dependencias que están abarrotadas y no pueden cumplir medianamente con su cometido como el Registro Civil, centros de salud y hospitales, y ni qué hablar de las escuelas. Tanto el gremio como el gobierno parecen reducirlo todo a problemas de Camiseta... Pero ese es un cuento viejo que ya nadie cree. Si no se sientan en una mesa, ponen sobre ella cada uno sus cartas y negocian dentro de las posibilidades cediendo cada uno un poco de sus posturas iniciales, no se avizoran soluciones. Si no se suman la coherencia, la austeridad y el servicio al bien común, con la camiseta no alcanza ni de uno, ni del otro lado.

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