Los análisis de Zuleta Puceiro y Dante Sica sobre la realidad nacional
Invitados por la Cámara de Comercio de Resistencia, los licenciados Enrique Zuleta Puceiro y Dante Sica expusieron, el martes por la noche, sus puntos de vista e investigaciones sobre el devenir de la actividad económica y las alternativas de la política nacional en el año electoral.
Zuleta: balance estratégico 2017-2020
Con ese título, el licenciado Zuleta Puceiro presentó su análisis de la situación y las líneas que pueden trazarse en el devenir político nacional. Consideró que la “profunda reacción social” sucedida en 2001 contra la clase dirigente produjo una “revolución de la demanda” que puso a sus políticos a la defensiva, denunciando permanente “desestabilización”, y facilitó un “estilo paranoico” en la gestión pública.

Estimó que ha habido gran renovación política, con nuevos dirigentes provenientes desde la base (organizaciones sociales, sociedad civil, etc) y desde la cúspide de la pirámide (ceos, millonarios, etc), citando los casos emblemáticos de Donald Trump y del actual gobierno nacional. Ellos han desplazado a los políticos tradicionales de carrera, aunque no totalmente: una de las figuras más destacadas del actual elenco gubernamental empresarial es la ministra Bullrich, con una trayectoria de más de 30 años “en los que ha pasado por todos los partidos y alianzas polìticas”. Zuleta remarcó que ahora la demanda no es “que se vayan todos”, sino “que se hagan cargo”.
Dijo que su balance es ambivalente: “Todos consideran que las calles es el lugar donde hay que estar, un lugar a disputar y a ganar, porque las instituciones no atraen a la gente”. Si bien hay una “predisposición colectiva a la participación”, nadie piensa en hacerlo “en las instituciones existentes”, y que la sociedad requiere que el dirigente muestre “capacidad de orientación” antes de seguirlo, porque de lo contrario “se retrae”. “La convergencia de demandas sociales con el agotamiento de recetas partidarias” ha creado una “Argentina multipolar” en la que “la sociedad se siente dueña de sus posibilidades”.
“Larreta perdió la agenda con Lousteau”
“Los gobiernos ya no imponen la agenda pública a su antojo”, reveló Zuleta Puceiro, y ejemplificó tal situación con el caso porteño: “Larreta sacó más votos que Macri en 2015, y transitó un 2016 bastante tranquilo. Pero se inicia el año electoral, llega Lousteau, y le roba la agenda”. Zuleta recalcó que hay gran “incertidumbre”, y que el peso del control local es decisivo: “”Los intendentes tienen más prestigio que los gobernadores, y estos más que los presidentes”.
A su juicio, la ausencia de “reglas y arbitrajes” se manifiesta con mayor crudeza en el terreno del Poder Judicial, “principal receptor de las consecuencias” de tales ausencias, lo que “provoca que no haya equilibrios”. Zuleta concluyó entregando datos de su última encuesta nacional, basada en 1200 consultas directas en todo el país, en la que 50% de quienes respondieron consideraron, igual que en agosto de 2015, que su situación económica es mala o muy mala, mientras 24% respondió que es mejor o mucho mejor.
Sin embargo, la imagen del presidente Macri es “buena o muy buena” para el 52% de los encuestados, y mala o muy mala para el 33%. Sobre las perspectivas futuras, individuales y colectivas, el 56% consideró que mejorarán, en tanto que el 26% dijo que serán peores. En cuanto a la inclinación del voto para diputados nacionales, Zuleta dijo que Cambiemos concita el 38% de los apoyos, contra 20% del Frente para La Victoria, 9% del Frente Renovador y 6% de la izquierda, con un alto nivel de indecisos.
Sica: economía en medio de la carrera electoral
El licenciado Sica comenzó su charla alrededor de las 22.30, haciendo notar que era “el sexto orador de la noche”, y pidió indulgencia al tiempo que prometía abreviar sus temas. Muy próximo al discurso del gobierno nacional, recordó que la anterior gestión “desestabilizó la macroeconomía, cerró los mercados y perjudicó las relaciones estructurales”.

En ese marco, todo el trabajo del actual presidente estaría dedicado a en lo inmediato a “estabilizar la inflación, los precios y los mercados” y en lo estructural a promover “una economía abierta, integrada y competitiva para captar inversiones y aumentar exportaciones”. Sica advierte que “los dos paquetes tienen costos en el corto plazo”, principalmente por sus “efectos negativos sobre la actividad y el empleo”.
Como “la percepción de la suba de costos es rápida pero la recuperación lenta”, las reacciones contra esos efectos negativos se despliegan con gran efervescencia social y en medio de la carrera electoral, apreció Sica. Por ello, dedicó casi toda su exposición a remarcar insistentemente “la perceptible baja de la inflación”, aunque los aumentos de tarifas del primer trimestre y los ya previstos para después de las elecciones “harán muy difícil que el índice inflacionario no supere el 17% previsto en el Presupuesto nacional” (de hecho, la última estimación del Banco Central es de 21,9%).
“Las paritarias no cubrirán la pérdida del año pasado”
“Para eso, deberían estar en el 30%”, afirmó el licenciado Sica, al referirse a la necesidad que tiene el gobierno de atenuar el impacto inflacionario de los nuevos aumentos de tarifas mediante la restricción de aumentos salariales, que “además debe acolchonar también la segunda parte de los incrementos tarifarios” en electricidad, gas y transporte, que fueron “postergados para después de las elecciones” nacionales de octubre.
Otra decisiva observación de Sica en lo que respecta al papel de los salarios en los planes económicos de los gobiernos nacionales y provinciales, fue que los principales desafíos en todos los niveles son la baja de la inflación y la reducción del déficit fiscal. “En un año electoral en el que todavía se deben aplicar aumentos de tarifas y además se debe aumentar el gasto en obra pública, la única forma es que el incremento de los salarios de empleados públicos sea 0%”. La “baja del costo laboral” sigue siendo la obsesión de los economistas, máxime cuando las inversiones siguen sin llegar: Sica observó que mientras la Argentina captó en 2016 el equivalente al 2% de su PBI en inversión extranjera directa, el menor de todo el Mercosur, en otros países, como Chile, se llegó al 8%.










