Menores en conflicto con la Ley Penal: ¿Es necesario bajar la imputabilidad?
El crimen de Brian Aguinaco en Buenos Aires, en los primeros días del año no sólo generó una gran conmoción, sino que además reavivó el proyecto que impulsaba el Gobierno Nacional para bajar la edad de imputabilidad. Por el crimen del adolescente -de 14 años- fue acusado un menor de su misma edad y luego del crimen se anunció la reforma del régimen penal juvenil.
El proyecto para bajar la edad de imputabilidad de 16 a 14 años fue presentado por el Ministerio de Justicia, que convocó a una mesa de trabajo para debatir la iniciativa. Pero la comisión descartó de plano esta medida, por lo que finalmente el plan de reforma no incluirá estos cambios. Sin embargo, la idea de ”reforma“ quedó instalada en la sociedad, así como también la teoría de que existe un alto índice de delincuencia juvenil y de jóvenes con problemas con la ley.
De acuerdo con las estadísticas, dentro del circuito penal de la provincia del Chaco, hay 370 adolescentes, el 80% de ellos tuvo experiencias de consumo y el otro 20% tiene consumo problemático. Es decir que tiene una relación conflictiva con alguna sustancia, en el caso de este 20% que necesita atención médica, de salud mental más que un sistema de contención judicial.
La Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Social, trabaja en conjunto con el fuero civil para que los menores de edad que cometan un hecho delictivo o una contravención, puedan recibir atención y recuperarse.
Según las estadísticas compuestas por la Asociación de Pensamiento Penal, de esta población total hay 107 niños o adolescentes que llegaron por una infracción al Código de Faltas. Como por ejemplo, ir en moto sin casco, sin papeles que después se comprobó que era del tío o parientes, pero fueron detenidos, cualquier detención suma y se registra. Otro tipo de delitos, son menos que delitos, son faltas porque la gravedad es muy baja por eso se toma como una falta dentro del Código de Faltas.
Vale aclarar que al hablar de menores, estamos hablando de chicos de entre 14 y 18 años, Desarrollo Social toma toda esa franja etérea. Mientras que cuando hablamos de casos no punibles, tenemos que distinguir primero por la edad: menores de 16 años; y por el tipo de delitos, si la pena contemplada para ese tipo de delito es menor a dos años, tampoco se considera punible al adolescente. De ese estudio, también determinaron que el 80% de los jóvenes que ingresan al circuito Penal tuvieron alguna experiencia con el consumo de sustancias. El 20 % está en una situación extrema, también hay niños (alrededor de 10) que están en situación de calle. Entonces esto se convierte en un círculo vicioso, son detenidos, van y hacen entrevistas con equipos médicos de Salud Mental, son restituidos a sus hogares pero dado que no tienen un espacio de contención, vuelven a la calle y vuelven a ser levantados por la policía en algún momento.

Trato desigual
En ese sentido, Kevin Nielsen de Pensamiento Penal, analizó que tanto el Código de Faltas, como el Penal, ”se aplica selectivamente a niños y adolescentes pobres“. ”En teoría debería hacer una aplicación igualitaria, pero los que caen en el sistema penal y contravencional son en su mayoría adultos y adolescentes pobres. Esa es la actitud que tratamos de derribar“, dijo. También aseguró que han visto un comportamiento desigual de las fuerzas policiales, advirtiendo que ”ante un adolescente de clase media cometiendo algún disturbio, tal vez fumando marihuana y un chico pobre con las características de un chico pobre, haciendo lo mismo, este último es más permeable a la intervención policial, por más que los dos objetivamente estén cometiendo la falta“.
El mito de la puerta giratoria
En las últimas semanas, comenzó el debate sobre la baja de la imputabilidad de los menores. Hasta el momento, y de acuerdo al Código Penal, la edad de imputabilidad era a partir de los 16 años, con distintas escalas según el delito cometido: la pena de prisión sería sólo para los casos más graves, como homicidio, violación y delitos con armas. Ahora hubo encuentros entre fiscales, el Poder Ejecutivo, Legisladores y asociaciones en defensa de los menores en conflicto con la ley en la que se habló de bajar la imputabilidad a 14 años.
En ese marco, María José Bogado, operadora en Psicología Social, también miembro de Pensamiento Penal, señaló que es importante contar y que se vaya conociendo que los adolescentes siempre que cometen un delito, son incluidos en un régimen de responsabilidad penal. “Es falso que entran por una puerta y salen por otra, porque las medidas que la Justicia toma tienen que ver con el tipo de delito, la edad, pero principalmente con el factor social”, opinó.
“La Justicia se fija en si la familia constituye un núcleo que pueda recibir y contener al adolescente; o si este necesita de un segundo núcleo de contención que lo pueda alojar o, en última instancia una medida de encierro. Pero siempre se lo imputa por el delito que comete”, detalló.
Respecto al número de delitos cometidos por menores de edad en Argentina, Pensamiento Penal determinó, de acuerdo al Sistema Nacional de Estadísticas Penales que la única estadística fidedigna es el homicidio, luego la del robo de automotores, por los seguros y la posible responsabilidad de que haga algo el que se lleve el vehículo. Después hay infinidades de delitos que no se denuncian, hay un subrregistro de eso.
”Nosotros sabemos, por estas estadísticas que los delitos en general, cometidos por menores de 18 años (franja 16 a 18 años) son relativamente bajos en Argentina en relación a otros países. Los cometidos por menores de 16 años, que es el caso que quieren utilizar para bajar la imputabilidad, son casi ínfimos e inexistentes, con respecto a delitos en general“, comentó Nielsen.
Asimismo, en lo que tiene que ver con las estadísticas de homicidios, “es excepcionalísimo en menores de entre 18 y 16 años, y en menores de 16. Tenemos muy pocos menores a 18 años matando, y casi ningún menor de 16 años matando”.
En esa línea, desde la Asociación remarcaron que es importante marcar esto porque el mensaje que se da para la reforma del Código Penal y posterior baja en la imputabilidad de los menores es que no es tanto para el niño adolescente que hurta o roba, sino el que mata. “Se utiliza una exageración mediática y una tergiversación de las estadísticas para reforzar la propuesta de la baja de la imputabilidad, y eso no es abordar una política pública de manera seria. Sino que tiene que ser en base a estudios, en base a fenómenos que afectan a la sociedad. En materia penal esto ya se hizo y es una medida que vulnera derechos importantes y se afectan principios básicos de la ley penal”, manifestaron.
Centros de contención
Según estudios de Unicef, para la población total de Argentina de adolescentes de entre 14 y 17 años, el 1,5 % de cada 10 mil, entran al régimen penal juvenil acusados por la comisión de algún delito o inclusive por contravención. Entonces esto que está instalado en el discurso cotidiano de que si pasó algo en el barrio, seguro tiene algo que ver un menor, que seguro entra por una puerta y sale por la otra, tenemos que empezar a revisar ese discurso y apoyarnos en estos datos.
Por otra parte, 1,4 % de cada mil adolescentes de esa misma franja de edad entran al sistema penal. Hoy en Argentina, hay alrededor de 3900 adolescentes, incluidos en distintos dispositivos, porque no solo hay dispositivos de encierro que son establecimientos con características específicas, hay disposiciones de pabellones, rejas, muros y generalmente una fuerza de seguridad custodiando el perímetro o encargado de la administración total. De esos hay aún siente en Argentina, con fuerza presencia policial. El total es de 61 centros que están en áreas específicas y especializadas como el área de Adolescencia y Familia de la provincia.
La Aldea Tres Horquetas
En el Chaco hay un solo centro cerrado, que es el de Tres Horquetas - Ruta 11 Km 1018, Tres Horquetas, Colonia Benitez-, fue recientemente incorporado al área de Niñez de Desarrollo Social. Hasta 2015, estaba a cargo el Servicio Penitenciario de la administración, la gente que trabajaba ahí, los traslados y de la socioeducación. Pero no todos los adolescentes que tienen problemas con la ley penal van a parar a ese lugar, sino que previamente había un régimen de libertad asistida en la provincia, donde se realiza un monitoreo del adolescente dentro de su núcleo familiar, si pudiera permanecer en él; o con un núcleo de contención tíos, abuelos o amigos de la familia que se pudieran hacer cargo del niño.
Se lo supervisa inserto en la comunidad, se le indican entrevistas semanales con asistentes sociales, psicólogos y equipos interdisciplinarios tanto de Salud Pública como de la Justicia que intervienen en esos casos. Se va viendo la evolución, desde Pensamiento Penal nosotros hicimos los seguimientos y sabemos que en su mayoría, todos los pibes que pasaron por el régimen de libertad asistida, fueron a Aldea Tres Horquetas.
En este momento en la Aldea hay sólo cinco menores, en su mayoría se encuentran ahí por participar o cometer un homicidio. Ellos no tienen penas, son más medidas de seguridad para protegerlos a ellos, para preservar su vida. Podrían estar en su casa, en su núcleo de contención lejos del encierro, pero muchas veces por la seguridad de ellos mismos los llevan a la aldea. Por ejemplo, si un muchacho mató o participó de un asesinato de un vecino, no puede volver a su casa, sino tiene otro lugar a donde ir, se lo aloja en la aldea.
Son chicos que no necesitan estar encerrados, eso les hace mal, hasta suelen volverse más malvados que cuando entraron.
Hasta 2016 había escuela primaria y secundaria en la Aldea, este año todavía no se reactivó porque se había cortado. El Servicio Penitenciario estaba retirándose y los chicos no vivían en libertad antes, era como una cárcel, para todo pedían permiso. Entonces empezaron a vivir esa libertad, a no seguir tantas reglas, fue una situación que hizo que Educación retirara a los docentes.
Las actividades que hacen los chicos no son las que deberían tener, podrían tener capacitaciones en oficios, pero el problema es que faltan fondos y falta capacitación en el personal, aseguran los trabajadores del lugar.
Hoy en día, hay cero violencias en la Aldea, antes cuando lo gestionaba el Servicio Penitenciario, se generaban situaciones terribles adentro. Muchas veces entre los propios agentes socio educativos, porque se sentían presos, recibían órdenes de los penitenciarios cuando ni siquiera eran empleados del Servicio Penitenciario, ordenes que eran dadas de mala manera.
“La presencia interna del Servicio Penitenciario era paradojal porque el nombre de la Aldea ya indica lo que debería ser: Un Centro Socioeducativo. Es decir, no una prisión, y se sabe que el Servicio Penitenciario no tiene capacidad para educar, los educadores son otros y por eso debe ser relegado a la seguridad perimetral y asistir cuando los operadores lo necesitan”, explicó Kevin Nielsen.
Pensamiento Penal envió un fuerte comunicado con respecto a esa situación en Tres Horquetas, a partir de ahí hubieron cambios porque también varias instituciones que también expresaron su posición. Además hay otras instituciones que deberían ser el organismo de contralor y gracias a ese comunicado se cambió la situación.
Si bien, la Aldea se encuentra equipada para tener grupos mixtos de mujeres y varones, aún no hubo. En el año 2014, estuvieron dos chicas alojadas en otra área, estuvieron en un régimen de semi libertad, que era un sistema que se probó que tenía que ver con una mezcla entre libertad asistida y reclusión.
Vale destacar que los propios trabajadores de Tres Horquetas constantemente remarcan que si hay una contención como la que ellos le dan ahí, si los haces pensar que hay otro mundo posible, son casi nulas las posibilidades de que cuándo salgan de ahí vuelvan a delinquir. Fueron muy pocos los que no se recuperan.
“Si le das la contención y salen y se los puede seguir conteniendo afuera, es imposible que vuelvan a caer en el delito, pero hay que darles contención, ellos la necesitan”, cuentan.
*Estos datos fueron relevados por la Asociación de Pensamiento Penal que trabaja en conjunto con el CELS. Un proyecto que tiene como fin realizar un diagnóstico de la situación carcelaria y de los hechos de hostigamiento policial a menores de edad.
Manito de Miel, un caso para recordar
Recordaron el caso de Manito de Miel (Brian Arévalo), un caso paradigmático ya que el joven que hoy es mayor de 18 años, participó de varios hechos delictivos hasta adquirir un renombre.

Para la Asociación, ese caso fue complicado porque tampoco sabían qué hacer con él. Encerrarlo en Tres Horquetas fue una medida proteccional porque si dejaban en la calle podría ser responsabilidad del Estado abandonar un chico a su suerte, a que lo maten en la calle porque muchos le tenían bronca.
El problema fue que lo recluyeron bajo el régimen del Servicio Penitenciario y las consecuencias fueron caóticas. Ahora sigue guardado, pero ya en una cárcel común.
Ese fue un caso mediático, el chico fue estigmatizado y le crearon una fama que él mismo pensó que era digna de sostenerla. Cuando se crea un delincuente famoso, si no tiene otras esferas en las que apoyarse como ser un buen futbolista, destacarse en algo, va a tratar de reafirmar su fama como delincuente. Por eso es importante la manera en que la sociedad los señala, si lo hace en el buen o mal sentido, porque se introyecta ese rol en la persona.
Según cuentan trabajadoras de Tres Horquetas, el adolescente llegaba un punto en que se preocupaba cuando en Barranqueras se estaban olvidando de él.
”Esto sucede porque es un poco del amor que no le dan en un contexto contenedor, como la familia, los grupos de amigos, o el Estado mismo mediante un tratamiento profesional con psicólogos. Entonces lo encuentra en la fama de ser un delincuente juvenil famoso“, contó María José Bogado.
Todos cumplen condena
Desde la Asociación de Pensamiento Penal dejaron claro que el adolescente menor de edad que cae en un hecho delictivo no es impune, justamente lo que nos dice el régimen penal juvenil.
El Código Penal es claro en eso y dice que es perfectamente punible, “solamente que va a cumplir su condena hasta los 18 años en centros especializados -que en Chaco sería la Aldea Tres Horquetas-.Una vez que cumple los 18 años el resto de la pena pasa a cumplirla en un penal común”.
Pero el que no es pasible de pena es el menor de 16 años por su especial condición de niño y las convenciones de derechos humanos. Pero el menor de 18 años si comete un delito es punible y va a cumplir su condena encerrado.
La ley penal dice que solamente no va a ser punible si el delito tiene una pena menor a dos años. Pero si comete demasiados hurtos por ejemplo y se hace una acumulación, también puede ser encerrado en la Aldea.










