Los que curan con la sonrisa
De pronto, en esa sala tan fría como ardiente es afuera el día y donde el silencio deambula y se cruza, de tanto en tanto, con la soledad, comienzan a florecer las sonrisas, las miradas pícaras y un bullicio alborotado como de pájaros al amanecer Es que cuando ellos llegan amanece: el dolor da un paso atrás y la muerte se toma una tregua. Ellos son los ‘payamédicos’.
Por Mila Dosso
Mitad payaso - mitad médico, aunque prefieren decir clown, “porque payaso tiene que ver más con lo grotesco, lo ridículo, el hazmerreír, que en realidad a nadie divierte, y particularmente nuestro objetivo y la payaética nos indican que no se trata de reírse de..., sino reír, sonreír con...”, dice a NORTE Karina Campestrini, payamédica y formadora global de payamédicos.

De uno u otro modo, son un binomio mágico, dos universos diferentes, pero el punto donde se encuentran un entramado de saberes, amores, deseos, sueños, pasión y vocación, “lo terapéutico, lo artístico, lo social y lo filosófico”, como afirmó alguna vez el doctor José Pellucchi, fundador de payamédicos en la Argentina.
Destinar horas de sus días para cambiar la vida de los pacientes, es un ejemplo de solidaridad como pocos. Conectar a los enfermos con su parte sana es la función principal de la payamedicina.
A través de los colores potentes, la mirada, la sonrisa, la alegría contagiosa, el afecto y la humanidad, colabora con la medicina cambiando el estado de ánimo del paciente e incidiendo positivamente en su recuperación.
No es entretener, no es anestesiar y hacer pasar “mejor” el resto de los días, sino cambiar, modificar, alterar, transformar, producir un efecto psicológico y terapéutico que mejore la salud.
“El humor en situaciones límite no es un carnaval. La nariz roja, la vestimenta, el payavocabulario que nos asemeja a un payaso y es la puerta que abre el camino que busca paliar el dolor. Sabemos que cambiar el estado de ánimo despierta un eco en el otro, puede producir una sonrisa, un estímulo, un efecto que perdura sostenido en el tiempo” ”, dice Karina
Una palabra clave en el payabulario -la simpática jerga que los identifica- es la payaética.
“El abordaje con formato escénico es una elaborada estrategia desde lo psicológico que implica un proceso entre el payamédico y el paciente –explica-, donde los elementos relacionales son una herramienta fundamental de la técnica sino más bien un bálsamo en doble dirección, tanto para quien sufre como para quien está enfrente”.
La propuesta es empezar la comunicación desde los umbrales mínimos, sin invadir espacios ni acallar llantos, para que poco a poco el llanto se transforme en sonrisa, la sonrisa en caricia, y la caricia en comunicación franca.
“Es ahí donde nos encontramos a nosotros mismos y donde encontramos con el otro en su singularidad de ser enfermo no estar enfermo”.
La técnica del clown para las intervenciones les permite trabajar con el paciente como espectador al que también “hacemos trabajar. Buscamos establecer un vínculo directo para que así también cree, deje de ser ‘paciente’, pasivo. El clown tiene una ética propia, es un actor que nunca hace sentir mal o ridiculiza al espectador. Busca la ternura, crear y fortalecer vínculos tiernos. En suma, para mí -concluye Karina- se trata de humanizar la medicina”.
Una singular metodología

“La risa libera endorfinas, y las endorfinas alimentan el alma y el cuerpo”, comenta Karina
“Lo hacemos con placer, con amor, con alegría. Porque éste es un camino de ida y vuelta. No sólo damos. Lo realmente gratificante es que estas personas y personitas, tan vulnerables y heridas por la enfermedad y el dolor, recibimos tanto o más de lo que les brindamos. Con solo dibujarles una sonrisa, podemos pasar la noche de guardia y seguir al otro día nuevamente hasta la hora que sea. Cuando regresamos a casa vamos cargados de una energía potente, felices, riendo también nosotros”, dice con evidente pasión y agrega, conmovida, “A mí me cambió la vida”
“Entendemos que la tecnificación, la sobredemanda de atención médica y la gran cantidad de afecciones modernas provocan una cosificación de los pacientes y profesionales del ámbito de la salud, originando que la persona hospitalizada no solo padezca por la dolencia que transita sino por la compleja situación de estar internado. Por esto mismo, es necesario brindarle a los pacientes y profesionales herramientas y oportunidades de sobrellevar la situación de internación de la manera más humana posible”
Existe en el mundo una corriente denominada "Humanización Hospitalaria" que persigue la idea de que los pacientes sean abordados desde un enfoque integral, evitando las etiquetas médicas y las divisiones entre sanos y enfermos, favoreciendo así la mejor recuperación del estado de ánimo y de la salud física. Dentro de este nuevo paradigma, el arte se ha convertido en la mejor herramienta para desdramatizar el ambiente hospitalario y, especialmente, se ha descubierto que la introducción del humor beneficia tanto a las personas en situación de internación como al personal sanitario.
Entre el arte y la ciencia
Nuestras intervenciones son desde un enfoque escénico-terapéuticas con un abordaje a través de la técnica de payaso teatral adaptándola al ámbito hospitalario con una ética, estética y deontología propias.”
Para ello utilizan recursos psicológicos y artísticos relacionados con juegos, música, teatro, técnica de payaso teatral, magia y el arte humorístico en general. Intervenimos en salas de internación, sala de espera, procedimientos dolorosos e invasivos, en servicios de Clínica Médica, Servicio de Quemados, Clínica Quirúrgica, Servicio de Oncología, Servicio de Neonatología, Servicio de Traumatología de los Hospitales Perrando y Hospital Pediátrico.
“Tenemos por objetivo contribuir a la salud emocional del paciente hospitalizado fantaseando (desdramatizando) el medio hospitalario, demostrando al paciente, familiares y equipo médico que el humor, la risa y la fantasía pueden formar parte de su vida en el interior del hospital. Buscamos ofrecer momentos de alegría recuperando los aspectos sanos de la persona hospitalizada, mejorar la relación médico-paciente y mantener un estado de ánimo optimista sostenido” enfatizan Karina y las payamédicas que la acompañan.
La bebita del milagro

“Esta es una bebita que había nacido con un problema genético muy importante. Desde el nacimiento se supo que tendría una sobrevida menor al año y todo el personal de salud del hospital donde estaba, incluso la mamá, pensaban que no se contactaba con los demás, que no tenía ningún tipo de vínculo con el mundo, pero cuando una payamédica se acercó e hizo como un jueguito con ella se rio y ahí se descubrió que sí podía percibir.
Tomaron una foto, emblemática para la familia que la subió a Facebook (nosotros no subimos fotos de pacientes por ética), y misteriosamente apareció luego en la página oficial del Facebook del papa Francisco.
Lo que tuvo de bueno esa foto, esa escena tan conmovedora, fue que a partir de ahí la madre y todo el personal de salud se dieron cuenta de que recibía estímulos del exterior y empezaron a rodearla de amor, a comunicarse con ella y estimularla. Por supuesto que eso no iba a variar su destino, pero sí un bebé como cualquier otro y se fue en medio de un inmenso amor”
El grupo está dirigido, coordinado y supervisado por la Dirección Artística Académica, cuyos integrantes son el doctor José Pellucchi, médico psiquiatra; la doctora Violeta Pérez Bromberg, médica; y el doctor Raúl Sintes, todos profesionales del área de salud mental con práctica actual en distintas instituciones públicas y privadas.
“Lo que hace el payamédico es que el paciente se abstraiga de la realidad y entre en un mundo de poesía, de fantasía y de humor, y ahí es cuando se producen cambios a nivel de las defensas y mejora la evolución y pronóstico de las enfermedades neoplásicas o infectológicas. Trabajamos con todas las patologías y todas las edades. Hay personas que ya están muy jugadas, que tienen una enfermedad terminal con las que hacemos un trabajo de acompañamiento hasta que llega la muerte, que también es muy bello, porque a muchas personas que morirían en soledad hemos visto morir sonriendo, y esto es muy noble.
El payamédico aprende no solo a ser payaso sino a transformar al otro en un payaso, a reclutar los aspectos más graciosos, más lúdicos, más infantiles, más divertidos, más poéticos, para que el otro sea un payaso. Todos tenemos un payaso adentro, ustedes también. La idea es que cuando eso sucede el paciente se olvida de todo lo que le pasa y comienza a entrar en otro mundo”.
¿Quéres ser Payamédico?
Tenés que ser mayor de 18 años, tener el secundario completo y realizar la capacitación avalada por la UBA. En Resistencia comenzará el próximo sábado 18 de 10 a 12, con una duración de cinco meses, más otros cinco de payaresidencias.
Se realiza en Casa de Las Culturas,.
Los profesores que lo dictan son la Psicóloga Social y Humanista Karina Campestrini, junto a la Licenciada Karen Gómez Curima. El taller tiene un costo y quienes deseen anotarse pueden hacerlo al celular: 3624-026989 o al correo [email protected]. Formadoras y responsables a cargo de la provincia: Silvana Avalos, Karina Campestrini y Julia Centanaro.










