Guatemala: el presidente niega que la muerte de las 37 niñas sea un crimen de Estado
Aunque se retractó tras las furiosas reacciones que provocó su afirmación de que “el gobierno no tenía responsabilidad directa” sobre lo que hacía el personal, relativizó diciendo que “El Estado de Guatemala está conformado por Gobierno y población”. Ahora cerrará el centro de menores incendiado, donde las chicas estaban encerradas bajo llave tras intentar escapar a violaciones y abusos reiterados de los guardias.
Ciudad de Guatemala, 10 (afp-na) - El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, aceptó este viernes que la muerte de unas 37 niñas en un centro de menores estatal en el que sufrían agresiones físicas y sexuales es responsabilidad del Estado y pone en punto crítico a su Gobierno. “Que es una responsabilidad de Estado es un hecho, pero entendiendo el concepto pleno de la palabra. El Estado de Guatemala está conformado por Gobierno y población”, admitió durante una visita a uno de los hospitales donde están recluidas algunas de las jóvenes heridas, después de que el jueves centenares de personas lo culparan de la tragedia bajo el lema “Fue el Estado”.

El miércoles se registró un incendio en el “Hogar Seguro Virgen de la Asunción” que se saldó con 37 niñas y adolescentes fallecidas y casi una veintena hospitalizadas. Según los primeros indicios, ellas mismas originaron el fuego para protestar por las permanentes violaciones y abusos a que las sometían los guardias y autoridades de la institución pública. Morales, que habló con los periodistas y aceptó preguntas, reconoció la responsabilidad de las instituciones, pero negó que ésta se pueda tratar como un crimen de Estado: “Un crimen de Estado no es algo que se tenga que suponer. Habrá que esperar a las investigaciones”.
Protesta contra los abusos
Según la mayoría de los testimonios, la tragedia se originó tras una revuelta de las más de 50 menores encerradas para quejarse de las agresiones, mientras estaban bajo llave en un aula de 4x4, castigadas por haber intentado escapar la noche anterior y en la que incendiaron una colchoneta. Morales pidió a la población y a la prensa que no den por hecho las denuncias de abusos y que esperen los resultados de las investigaciones administrativas y penales que se llevan a cabo, y que hasta el momento se saldaron con la destitución del director del centro.
“Generar hipótesis y darlas por sentadas es arriesgado”, relativizó el presidente, que adelantó que destituirá del cargo a todo aquel que pudiera tener “responsabilidad directa” en este hecho, que pone en un “punto crítico” a su Gobierno. “Que pone en un punto crítico al Gobierno es un hecho. Un hecho de esta naturaleza bajo ninguna circunstancia puede pasar inadvertido”, aseveró, al tiempo que insistía en que no se puede responsabilizar sólo al Ejecutivo.
El centro se cierra
El presidente enumeró decisiones que adoptó el Gobierno y dijo que procederá a la clausura temporal, porque expertos dictaminaron que no es apto, y que se está desinstitucionalizando a los menores, proceso que empezó el pasado año entregando a los pequeños a sus hogares biológicos o adoptivos.
La casa hogar, a cargo de la Secretaría de Bienestar Social, tenía a 748 menores, aunque su capacidad es de 400, y en su interior convivían huérfanos, menores conflictivos, niñas víctimas de violencia, pequeños con discapacidad y otros que supuestamente habían sido internados por haber cometido delitos.
Mezclar a todos estos jóvenes, explicó Morales, es decisión judicial que es necesario abordar “integralmente”, desde lo administrativo a lo legal y judicial, y que “masificar” centros como éste puede dar lugar a este tipo de siniestros. Este “trágico hecho”, en el que el número de víctimas “seguirá incrementándose” por la gravedad de las quemaduras, no puede achacarse sólo al Ejecutivo -insistió-, sino que “pone al descubierto” las limitaciones que tiene el país y que evidencia la necesidad de continuar con una “reforma profunda y severa”. Mientras, las familias siguen enterrando a las fallecidas.










