Algo anda mal en la horticultura local, apenas cubre el 7% de la demanda
“He visto a un conocido productor de la zona comprando lechuga y tomates en un supermercado” le dijo a este periodista un transportista de carga que hace fletes desde Santa Fe a Sáenz Peña, Resistencia y Castelli.
Si el algodón es solo para las unidades productivas con una estructura y logística acorde a los costos de implante del cultivo, ¿por qué tanto cuesta la reconversión productiva de los pequeños y medianos chacareros del interior del Chaco?
Veamos un ejemplo: La ciudad de Sáenz Peña registra un constante crecimiento poblacional, alcanzando los ciento diez mil habitantes. El aumento de la población significa mayor demanda de alimentos que, en el centro de una provincia productiva, llegan desde otros lugares del país. En el caso de los productos frescos, en el rubro hortícola la producción que se obtiene de los campos vecinos no alcanza a cubrir el uno por ciento de la demanda de los saenzpeñenses.

Destacan los pocos pequeños productores que se dedican a la actividad que subsisten que “capacidad de trabajo y tierra hay, pero siempre faltó apoyo estatal para la realización de obras que garanticen la provisión de un elemento necesario: el agua”.
Sin infraestructura
La falta de infraestructura adecuada, es el gran escollo que tienen los horticultores del interior del Chaco, para dar continuidad a la producción de verduras de buena calidad y en la cantidad necesaria como para abastecer la demanda de comunidades como Sáenz Peña o Charata.
El agua es el bien que necesitan almacenar para pasar la época de sequía, pero carecen de represas adecuadas ya que el costo de su construcción es imposible de afrontar para ellos. Contando años y décadas hacia atrás, fueron muchos los proyectos y anuncios que se hicieron que hablaban de construirles, desde el Estado, el tan anhelado reservorio.
“Sin agua no se hace horticultura y la pelea por lograr la construcción de los reservorios ya lleva años, sin que hasta el momento se observen las necesarias obras en los campos”, dicen los horticultores.
La huerta y el algodón que no da resultados
Susana Insaurralde, es una granjera de Colonia Rivadavia y recuerda que “hasta hace no mucho tiempo, en esa zona rural existían muy buenos productores de huerta pero que, por la falta de agua, dejaron de sembrar”.
De aquellos ochenta horticultores que producían hasta hace diez años no todos dejaron sus campos y se mudaron a la ciudad. La mayoría de ellos se quedó en sus lotes pero cambiaron las verduras por el algodón. Sucede que el textil sí tiene ayuda del estado para su cultivo, mientras que para las verduras la asistencia es casi nula. Pero los resultados finales son negativos: siembran pero no pueden hacer las aplicaciones contra el picudo y al fin de la campaña, perdieron.
“Con todos los problemas que hoy tiene el algodón, especialmente por la presencia del picudo, no tiene sentido que un productor de tres hectáreas dedique tiempo y esfuerzo al textil. Para esos chacareros la alternativa es la granja o la horticultura que tiene un mercado demandante en Sáenz Peña”, dicen los técnicos del INTA consultados al respecto.
La sugerencia vuelve sobre un tema: para que el minifundista apueste a la producción de hortalizas se les debe facilitar el acceso a la infraestructura necesaria: reservorios y cobertura para salvar la producción del calor y las heladas.
Mercado demandante, pero mínima producción
Se estima que en años de buena humedad, como el actual, la producción de verduras que se logra en los alrededores de la ciudad apenas alcanza a cubrir el uno por ciento del consumo de hortalizas de los vecinos. Queda un 99 por ciento de demanda que no es satisfecha por los productores locales porque no están en condiciones de garantizar continuidad y cantidad de producción. Esa faltante se cubre con mercadería que llega desde otros lugares del país.
Los que sobreviven en sus parcelas de tierra y los técnicos que los alientan a seguir trabajando, entienden que la visión de la horticultura para el centro de la provincia debe ser otra. “Sería bueno que se observara que existe una gran demanda insatisfecha verduras, que es producción que se puede hacer en la zona con la infraestructura adecuada. Apenas se está produciendo el uno por ciento de la demanda de consumo local, en consecuencia el mercado existe” dicen los técnicos del organismo estatal nacional.










