Deplorable estado de la Plaza de la Integración
Inaugurada en abril de 2014, la Plaza de la Integración posicionó a la ciudad de Resistencia como la primera ciudad del Norte Argentino en contar con un espacio público de diversión y esparcimiento sin barreras físicas.
La colorida plaza está ubicada en avenida Laprida al 100, entre los edificios del Foro Civil del Poder Judicial y el Museo de Ciencias Naturales Augusto Schulz y lejos de ser un aporte a la inclusión recreativa de niños con capacidades diferentes, es actualmente un espacio de peligro constante y foco de contaminación, ya que además de la destrucción de los elementos recreativos de la plaza, hay interruptores eléctricos precariamente cubiertos con cartones, cintas y nylon, cables a la intemperie y una fuente con agua estancada a escasos metros.

Cabe recordar que la Plaza de la Integración fue ejecutada por la Municipalidad de Resistencia durante la gestión de Aída Ayala (2014) con el invalorable aporte de Unicef Argentina y el Consulado de Brasil.
El predio contaba con juegos infantiles para personas con capacidades diferentes y mobiliario de gran colorido y funcionalidad para el disfrute de todas las edades.
Durante su inauguración, además de la presencia de la Intendente capitalina, se encontraban el Cónsul Honorario Jorge Morello, funcionarios municipales, y las representantes del equipo “UNICEF-Los niños primero” Anita Kravsov y Mirian Curletti. Participaron además Claudio Motta y Marcelo Castelán de la empresa brasilera Santana Textil, quienes donaron los materiales para que el personal de la comuna capitalina construya los juegos para niños con capacidades y necesidades diferentes.
La plaza, que usualmente era visitada por niños de variada edad, poco a poco fue perdiendo visibilidad y atención por parte de las áreas responsables de su mantenimiento.


En el material fotográfico puede verse el estado de “protección” con el que cuenta las instalaciones eléctricas en los diferentes postes de luz. El improvisado cobertor no es más que retazos de cartones sujetados con cinta y nylon.
Otra caja eléctrica se encuentra tapada simplemente con una bolsa de consorcio. Hay que destacar que dichas cajuelas eléctricas se encuentran a una corta distancia respecto a suelo, lo que facilita el alcance de los niños que allí se encuentren.
Otra muestra de descuido absoluto de una plaza que pretendió ser baluarte de inclusión y recreación especialmente para los niños con capacidades diferentes, son los toboganes y hamacas, elementos de entretenimiento que se encuentran actualmente destruidos.



La ausencia de la base de madera en los toboganes deja al descubierto los hierros de la estructura. Lo mismo sucede con las hamacas, las cuales se encuentran inhabilitadas para su uso.
A todo esto se le suma el total y peligroso estado de abandono de una fuente, ubicada entre la plaza y el Museo de Ciencias Naturales Augusto Schulz, convirtiéndose en un foco de contaminación. Además, el agua de lluvia estancada allí convierte a la fuente en un escenario propicio para la presencia de larvas de mosquitos.











