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Denuncian falta de cuidados en psicogeriátrico de Resistencia

El señor Carlos Rolando Díaz Maciel estuvo internado por más de un mes en el Hospital Psiquiátrico San Francisco de Asís, de Corrientes. Debido a la prolongada internación, y según lo dispone la ley de Salud Mental, el PAMI ordenó su derivación a un psicogeriátrico

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El señor Díaz Maciel en el psicogeriátrico en el que está internado.

Dado que su enfermedad psiquiátrica se manifiesta además con agitación motriz, los establecimientos disponibles en Corrientes no se consideraron en condiciones de hacerse cargo de su cuidado. Así fue que su esposa y apoderada, la abogada Nidia Beatriz Acosta, sólo consiguió que lo admitieran en el psicogeriátrico Pierrette, en Urquiza al 2700 de Resistencia, donde lo ingresó el 3 de febrero.

Luego de la primera semana de “adaptación”, en la que no podía ser visitado, su esposa pudo verlo recién el fin de semana del 11 y 12 de febrero, ocasión en la que lo encontró atado a la silla, sin afeitar, y con manchas de comida en la cara, entre otros aspectos penosos. La señora Acosta reclamó verbalmente por tales condiciones al personal empleado en la clínica, porque siendo fin de semana no se encontraba allí ninguna autoridad.

Posteriormente, durante la semana, recibió dos llamados telefónicos, uno del licenciado Salazar y otro del doctor Pacherres Lozano, que le detallaron ciertos tratamientos y medicamentos que estaban brindando al señor Díaz Maciel, y le dijeron que él se encontraba bien. La señora Acosta interpreta que los profesionales intentaron mostrar diligencia y cuidado hacia el paciente, pero nada dijeron de las ingratas condiciones en que ella lo había visto.

Así las cosas, la señora Acosta decidió realizar la siguiente visita, no el fin de semana, sino este miércoles, con el fin de encontrarse con autoridades del psicogeriátrico y presentar su queja. Pero no las halló, y en cambio se encontró con su marido en un estado aún más lamentable que la vez anterior. Nuevamente atado a su silla, con la ropa sucia, un zapato que no era suyo, la orina mojando sus pantalones porque el pañal geriátrico estaba mal colocado o porque no se lo cambiaron por mucho tiempo, lo cierto es que la imagen de abandono era todavía más dolorosa que la primera vez.

Mientras se prepara para venir este jueves a presentar el correspondiente reclamo en el PAMI local, la señora Acosta acudió a Norte para hacer conocer esta situación. Se pregunta si esto ocurre porque el número de personal que el establecimiento dispuso para el cuidado de los pacientes es exiguo, o porque no trabaja en la forma adecuada, o por ambas cosas. Además, solicita que la auditoría y/o la inspección del PAMI verifiquen, tal como lo ordena la ley 26657, el estado de cosas descripto para hallar una solución a estas irregularidades.

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