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Madurez de Frigerio y Peppo, mientras “la casa no está en orden” en Quitilipi

Por si fuera poco esos “dos papelones al hilo” de la Casa Rosada que colocaron en una reacción indignada hasta a los propios diputados nacionales de Cambiemos -y no faltó que Elisa Carrió pidiera la renuncia del presidente Basavilbaso de la Anses-, obviamente por el acuerdo por la deuda del Correo Argentino que fue generoso con la familia Macri y el cambio sorpresivo de montos de beneficios jubilatorios, no hubo margen para poner en algún primer plano los convenios que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, firmó esta semana con el gobernador del Chaco para inyectar una asistencia financiera de 2.500 millones de pesos -anticipada en esta página como inminente- que habilitará la reactivación de la mayor inversión hidráulica en la historia de esta provincia, el acueducto que avanzó un 65% y tiene 315 kilómetros ya ejecutados, con la referencia sobresaliente del abastecimiento desde Barranqueras a Sáenz Peña.

Arrancó en Hermoso Campo

Ambos firmantes habían dado el primer paso a mediados de 2016 en Hermoso Campo, asegurando a través del Enhosa (que siempre fue una de las columnas de la ingeniería financiera del exgobernador Capitanich) un aporte sustancial de 1.750 millones y, tal como dice el convenio del miércoles 15, se sumaron 750 millones procedentes del Fondo Fiduciario Federal de Infraestructura Regional, para alcanzar los 2.500 millones superando de esa forma la demora en prorrogar el crédito por parte del Banco Nacional de Desarrollo de Brasil, que intervino en la operación original.

Ahora viene el ajuste de detalles contractuales con la UTE que integran las empresas Supercemento, Rovella Carranza y CPC, con la premisa de superar la paralización de trabajos en un máximo de 60 días y ejecutar el 35% faltante en un plazo de 18 meses, con lo cual la culminación ocurriría a fines del tercer año de los mandatos de Peppo y Macri.

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Viajes, paciencia y madurez

El Chaco, que ya no tiene la red que le facilitó el kirchnerismo para sostener sus inversiones en obras y servicios, no desconoce que recuperar vertientes de recursos nacionales es imprescindible y el acueducto siempre fue prioridad para los movimientos y repetidos viajes de Peppo, su ministro Ocampo y todo el equipo de Sameep, al mismo tiempo que las 6.800 viviendas sin terminar fue otro objetivo impostergable y que empieza a lograrse parcialmente, después de un año sabático para las constructoras y miles de obreros de la Uocra.

Enterado de todos los matices de las internas del macrismo, Peppo aprendió a seleccionar las puertas para avanzar y siempre constató que Rogelio Frigerio (experto en economías regionales y exconsultor del municipio de Resistencia en la gestión de Ayala) es uno de los hombres más ejecutivos en los que Macri confía y del mismo modo llegó a Mario Quintana, vicejefe de gabinete, otro conocedor del Chaco por su trajinar empresario en una muy conocida cadena de farmacias. Así se desplegó una estrategia de movimientos en el plano fiscal y financiero, donde el ministro de Hacienda y Finanzas, Cristian Ocampo, fue zurciendo y bordando vínculos que acaban de proyectarlo a una responsabilidad que codiciaban provincias gobernadas o aliadas de Cambiemos: será el presidente de la Comisión Federal de Impuestos, organismo que no estará en boxes cuando avance el desafío de proponer esa ley de Coparticipación Federal pendiente desde la reforma constitucional de 1994.

“Aprendimos a gestionar con este equipo a pesar de las diferencias políticas” valoraba ayer uno de los viajeros constantes rumbo a Buenos Aires. Otro de los hombres cercanos a Peppo revelaba que Frigerio se interesó en obtener terrenos para mayores avances en viviendas del programa Procrear y otra fuente confirmaba que el Ministerio de Justicia consulta sobre el demorado proceso en tribunales de Sáenz Peña para lograr la posesión de “La Fidelidad” y de inmediato dar vida al parque nacional “El Impenetrable” que, al parecer, Macri y su ministro de Turismo no querrán perderse cuando se corte la cinta.

El derrape de Casalboni

Si hacía falta un episodio que confirmara las fragmentaciones que conviven en la UCR chaqueña, el salvataje judicial transitorio del intendente Casalboni de Quitilipi no alcanza a esfumar este escándalo de pago chico donde una ciudad de tanta importancia descubrió esa conducción bicéfala al hacer metástasis una gestión que no se distinguió por sus méritos, sino por una cadena de casi 40 denuncias de irregularidades elevadas al Tribunal de Cuentas y a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas.

El médico Casalboni, de origen radical, surgió con el buen trabajo de la fundación Conin que lidera el doctor Abel Albino, requerido días atrás para predicar con el ejemplo sobre salud infantil en la India, y tuvo prensa nacional cuando cuestionó la gestión de Capitanich y las cámaras de Lanata, de TN y del grupo Clarín le sacaron el jugo con la batalla electoral presidencial ya lanzada. Pero el problema de Casalboni consistió en la cintura política que le exigía convivir con un Concejo municipal controlado por la oposición: el PJ, después de tres mandatos que desgastaron al intendente Alfredo Zamora, perdió la intendencia pero obtuvo cinco concejales y la UCR sumó cuatro, tres de Somos Parte (la línea de Roy Nikisch, Alicia Azula, Gerardo Cipolini y otros) y uno solo de la tradicional Convergencia Social que ahora, cuando las papas de la crisis institucional quemaban, se encontró con su líder Angel Rozas en la ONU en Nueva York y, además, más desvelado por los roces entre la UCR y Cambiemos que por el entripado quitilipense.

No fue un golpe institucional

Los errores y caprichos de Casalboni le redujeron el apoyo que le dio fortaleza ante roces que derivaron en un enfrentamiento con los propios concejales del radicalismo y fueron ellos quienes decidieron, desencantados, darle jaque mate con el acompañamiento peronista que terminó instalando a José Barnes en la intendencia paralela (previa notificación de la destitución pasándola por debajo de la puerta del despacho del intendente parapetado, a la espera de un salvavidas judicial) y lanzando enseguida un llamado a elecciones.

La declaración del comité provincial de la UCR acusa a sus propios concejales y celebra el fallo de restitución suscripto por un excamarista que integró, paradójicamente, la administración del gobernador Nikisch. Fue notorio que Convergencia Social operó con sus diputados para sacar las castañas del fuego, pero si la medida cautelar regirá hasta que se resuelva la cuestión de fondo, ¿quién garantiza que el Concejo no vuelva a la carga y profundice su reclamo de investigaciones y sanciones?

Además, extrañó el silencio de quien había apoyado tanto a Casalboni y hasta le tramitó alguna asistencia de programas nacionales, la secretaria de Municipios Aída Ayala, quien tampoco dijo nada cuando el intendente restituido anunció indignado que rompía todos sus vínculos con la UCR y tensó más la cuerda con quienes ya lo estaban cercando.

El comité provincial condenó a sus propios concejales por traicionar principios históricos. Casalboni exhibió el texto de su rescate para volver a salir a la calle, asegurando como Raúl Alfonsín que “la casa está en orden”.

En la comunidad de Quitilipi, que necesita mejores respuestas de obras y servicios, no hay golpistas, pero sí reclamos, por ejemplo, de más pavimentación de calles.

Y si todo fuera como predica el documento del comité provincial (que, curiosamente, esta vez cuestionó al gobierno de Peppo pero no arremetió como de costumbre contra Capitanich, quien atendió un llamado de Casalboni necesitado de auxilio político) los dirigentes chaqueños están pensando en un viaje al valle de Punilla casi de turismo, cuando el mar de fondo en Villa Giardino durante el plenario nacional de esta semana puede verse en declaraciones públicas de dirigentes de primera línea muy molestos y demandantes de mayor diálogo y participación a la Casa Rosada.

Y la grieta con Cambiemos, que puede llevarse puesta a la UCR con el peso de errores repetidos y un malestar social que no cesa por la recesión económica, puede hacer mucho ruido el 3 de abril cuando sesione la convención nacional en La Plata.

Por lo menos Carim Peche, presidente del interbloque opositor del parlamento chaqueño, ha dicho que disiente de muchos aspectos de la gestión nacional y sabe muy bien que la resonancia en Sáenz Peña, su ciudad, tiene muchos frentes abiertos. Uno de ellos es el de la producción primaria: el gobernador Peppo recibirá el martes a siete segmentos de la Federación Agraria Argentina que le llevarán sus demandas y esa audiencia aplazó la decisión de volver a cortar rutas.

¿Alguien podrá decir que la casa está en orden en las economías regionales y que el derrumbe de la industria textil es solo un relato opositor?

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