A 200 Años de la gran epopeya americana: dos chaqueños participaron del Cruce de los Andes 2017
Alfredo González, presidente de la Cámara de Comercio de la ciudad de Resistencia e integrante de la Federación Económica del Chaco (Fechaco) y Marina Andrea Pegoraro, miembro de la Comisión Directiva de la Cámara de Mujeres Empresarias del Chaco (Camech), fueron invitados por Came para conformar - junto a dirigentes empresariales de 13 provincias argentinas-, la expedición que atravesó las montañas más altas de América para recrear los 200 años del Cruce de los Andes, proeza histórica fundacional de la Patria.
En una entrevista con Alfredo Gonzáles, este es su relato a NORTE de la experiencia.
-¿Cómo decidió participar del Cruce de los Andes a dos siglos de la hazaña del general San Martín?
-En 2011, el secretario general de Came, Jose Bereciartua, hizo una invitación con el título “Formación de Liderazgo, Cruce de los Andes”, a la cual me inscribí y fue el primer cruce que realizó la entidad con la intención de formar líderes en beneficio de las instituciones gremiales empresarias de todo el país, en las que Came tiene más de 1542 cámaras y federaciones adheridas.

-¿Es la primera vez usted que lo hace?
-Como decía, en 2011 hicimos el primer cruce por Paso de los Patos, provincia de San Juan que - según cuenta la historia-, fue el paso que usó el general San Martín para cruzar con la mayor columna hacia chile. En lo personal fue mi tercer cruce ya que también participe en 2015 por la provincia de Mendoza, por el Cruce de Potrerillos, uno de los cruces donde más enfrentamientos hubo, junto al de Uspallata que comandaba el general Las Heras, y volví en este Bicentenario por Paso de los Patos.
-¿Cuál es el objetivo que lo moviliza?
- La superación personal. San Martín decía, “si hay victoria en vencer al enemigo, la hay mayor cuando el hombre se vence a sí mismo”.
-¿Fue en su carácter de Presidente de la Cámara de Comercio?
- Si, y también soy el representan te de Fechaco en Came.
-¿Participaron otros chaqueños con usted?
- En este cruce sí, también estuvo una dirigente de cámara de mujeres empresarias de chaco, Marina Pegoraro, una dirigente y empresaria Pyme de nuestra provincia, por lo que la mujer chaqueña estuvo muy bien representada.

-¿Hubo otras mujeres o Marina Pegoraro fue la única?
-Nos acompañaron cinco mujeres en total. Cuatro empresarias y dirigentes empresariales, una de ellas, ejecutiva del Instituto Mercantil de Seguros. Las cinco eran de las provincias de Buenos Aires, Tucumán, Misiones y Ushuaia.
-¿Cuánto duró la travesía?
- Siete días con seis noches en la Montaña. Se recorren 160 kilómetros entre ida y vuelta, con picos de 4500 metros de altura en los hitos de la Honda y el Espinasito.
-¿Cuándo salieron y cuando llegaron?
- Salimos el lunes 30 de enero y bajamos el domingo pasado por la tarde
-¿Qué puede contarnos de su experiencia?
- Si bien es una experiencia personal de superación, también es una formación de liderazgo muy fuerte generado por Came, el objetivo principal de estas siete travesías de las cuales participé de tres. Lo que queda es un aprendizaje para el cual se puso al limite la resistencia física y mental para resolver situaciones de liderazgo, algo que los empresarios pymes soportamos a diario para poder mantener nuestras empresas en pie y, a su vez, los que tenemos el compromiso social de participar en entidades intermedias también podemos aplicar en nuestras cámaras las experiencias adquiridas. Es el motivo principal de la Came al generar este desafío.
Marina Andrea Pegoraro: “Para los hombres
de coraje se han hecho las empresas”
Dos siglos después de aquella hazaña, Marina Andrea Pegoraro, miembro de la Comisión Directiva de la Cámara de Mujeres Empresarias del Chaco (Camech) participó, junto a Alfredo González y dirigentes empresariales de 13 provincias argentinas, “de la expedición que atravesó las montañas más altas de América para recrear los 200 años del Cruce de los Andes; proeza histórica fundacional de la Patria”, dice con evidente emoción y orgullo.

“Pero claro está – afirma Marina en diálogo con NORTE-, que cruzar los Andes hoy (con ropa térmica, provisiones refrigeradas y radioenlaces) permite tener apenas una pálida perspectiva de lo que fue la hazaña del Ejercito de los Andes.”
“Doscientos años después, esos caminos de altura en los que no hay condiciones para la vida (salvo algún liquen o insecto adaptado a la sequedad extrema) son una invitación a una profunda reflexión. En la soledad y a lomo de caballos o mulas, las propias convicciones se quieren medir con las que habrán tenido esos gauchos y soldados para llevar adelante la gesta emancipadora”.
“Partiendo de Manantiales, fueron siete días de cabalgatas que alternan subidas y bajadas en angostos caminos de piedras y seis noches que se duermen en campamento, a orillas del rio las Leñas, en Vegas de Gallardo y en Valle Hermoso, pasando por Las Frías, Ingeniero Sardinas y el bellísimo Valle de los Patos.

“El camino obligaba a emponcharse rápidamente y desabrigarse con la misma velocidad”, cuenta sonriente.
“Hubo risas y gritos, se entonó la marcha de San Lorenzo, pero la mayor parte del tiempo hubo silencio solo interrumpido por el ruido de los propios pensamientos. La cabeza del animal chocaba a veces con la cola del Caballo de adelante, en una fila india de la que con dificultad apenas podía divisarse el principio y el fin”.
En cuanto a las complicaciones o dificultades, remarcó que “la complicación mayor residió en la altura de dos montes: la Cuesta de la Onda, a 4.580 metros sobre el nivel del mar y la Cuesta del Espinacito a 4.500 metros, tomando como referencia el Aconcagua el más alto de América de 6.960 metros de altura”.
“Por experimentados jinetes que hayamos sido, solo debimos relajarnos y confiar en el ´hacer` del animal, dejarlo que haga lo que sabe hacer; que es no caer. El esfuerzo fue enorme, pero cada riesgo trajo su superación. Como los jinetes de antaño, fuimos capaces de enfrentar cualquier adversidad apenas superada la última cuesta abajo”, dice con indiscutible entusiasmo.
Al llegar al límite internacional con Chile, un centenar de chilenos también celebraban la gesta Emancipadora. Con la presencia de autoridades Nacionales de Argentina y de Chile se realizó el acto conmemorativo de una de las mayores hazañas de la historia militar universal. Asimismo, la Came, instaló una placa recordatorio de la proeza con el nombre de los expedicionarios 2017.
“Esta experiencia fue una clara muestra de liderazgo positivo, y pudimos vivenciar valores como: optimizar recursos, cuidar el manejo de la información, motivar al grupo, convicción al defender ideales, claridad en el mando y entrega a la causa; legado que nos dejó el General José de San Martin en su memorable frase: ´Para los hombres de coraje se han hecho las empresas´”.
Los momentos más difíciles
Marina rememora hermosas anécdotas y las lecciones que de ellas extrajo.
Una de las más recordadas fue “cuando en un momento del camino el caballo que montaba comenzó a ir a paso lento y como no avanzaba, preocupada, le dije al coordinador del grupo, Ramón Osa: ´el caballo no me está respondiendo, no camina, se queda`. El me contestó: ´ ¿quién conduce, el caballo o vos? La respuesta fue " yo conduzco". Y ahí el caballo recuperó la marcha. Guardé para mí la pregunta del coordinador, que hoy me sirve para liderar mi vida.
La anécdota más recordada
“De todas las travesías, la anécdota que me quedó grabada a fuego fue algo que me sucedió en 2011, en el Hito de la Honda a 4500 metros de altura, cuando con una tormenta de nieve, al pasar por un lugar llamado la Ventana, una especie de hueco en una piedra con forma de ventana que hay que atravesar con el caballo, tuve un serio percance que, por suerte, no pasó a mayores.
Yo iba en segundo lugar detrás del baqueano que nos guiaba y llevaba otro caballo más de backup; al momento de pasar el mío se quedó varado impidiendo mi marcha.
Quedó con las patas delanteras colgadas y comenzó a trastrabillar, por lo que desmonté, pero al hacerlo el caballo terminó de resbalar y cayó con el cuello sobre mi brazo izquierdo, pero rápidamente se paró y no alcanzó a caer al precipicio.
Aliviado, subí velozmente para salir del lugar. Gracias a Dios no pasó de un susto y un músculo del brazo con un desgarro leve.
Superar ese miedo y volver a pasar por este cruce, muy complicado, fue una gran sensación de superación que me sirvió y me sirve en todas las circunstancia de la vida.
Marina Pegoraro es licenciada en RR. LL.Co Founder de AMDA "Organizaciones más Humanas y más Rentables" y gerente del Establecimiento "Don Martin" - Ganadera "La Angelita".










