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Se conmemora hoy el primer aniversario de la muerte de Aledo Luis Meloni

Se cumple un año de la partida definitiva de Aledo Luis Meloni. Con él se fue un poeta fuera de serie y un maestro de la vida que nunca bajó los brazos, que supo interpelar a fondo la realidad y los sueños con gran hondura humana.

Nació cuando el siglo XX apenas tenía doce años, el 1 de agosto de 1912, en la bonaerense Bolívar, pero su vida, su destino y su poesía se consagraron a los temas del Chaco profundo, al que llegó en 1937, a sus 25 años, y nunca más pudo abandonar el calor, el campo, el amor por la tierra norteña.

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Aledo,siempre Aledo.

Trabajó como docente en una escuelita rural en Campo del Cielo, y estuvo al frente de otra en la Colonia San Antonio; luego de jubilarse, continuó aportando su labor a la Biblioteca Popular Herrera de Resistencia. Sus letras bañaron también las páginas de los diarios El Territorio y NORTE: la muerte del árbol, la elegía de un labriego, el puñal de luz en el mediodía del monte, el rumor de vida entre la fronda, el sembrador desvelado de amor y esperanza, el galope del viento norte sobre la colonia en llamas, los crueles balbuceos de los machetes en la selva.

Con el título de maestro llegó al Chaco, y fue su gente quien le dio título de poeta: “En los caminos de tu piel ardida, tierra ceñida a mi costado”. Ejerció la docencia rural durante más de veinte años en la escuela de la colonia de San Antonio, esa que “amaba el sol y el bullicio/ cuando un toque de campana/ abría el aula (...)”.

Ya en Resistencia, se dedicó a escribir, a convertirse definitivamente en un poeta con el corazón de pie: Mi corazón de pie, todavía enarbola como una desgarrada bandera, su esperanza”.

Se dedicó ardorosamente a buscar su propia voz, esa que muy pocos humanos alcanzan: “La voz más fiel de la tierra/ no es la que anda en el aire; / es la que nos suena dentro, / junto al rumor de la sangre”.

Como escritor, fue un referente que abrió puertas con diferentes propuestas fuera de planteos dogmáticos, selladas por el compromiso ético y estético que distinguió su vida.

Niños de Margarita Belén entrevistaron al poeta chaqueño

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Representación artística hecha por René Ayala de Margarita Belén.

Desde 2010 tenía guardada, en el tercer estante de mi biblioteca, esta entrevista, hoy decidí incluirla en mi último libro, como un justo y merecido homenaje al maestro y escritor Aledo Luis Meloni, (01/08/1912 - 11/01/2016); pero también valorar y agradecer a mis alumnos y grupo de madres y padres que tuve la oportunidad de conocer; increíble, por su dinamismo, participación y compromiso con la escuela y la educación.

Los tutores que participaron de la visita: Norma Sabao, Sandra Torres y Alfredo Romero. Los alumnos que participaron de la entrevista: Macarena Sosa, Daniela Mancuello, Giuliana López, Ayelén Barrios, Sonia Sosa, Javier Romero, Ariel Ruzich, Alejandro Carballo y Emanuel Abatte.

La cuento tal cual sucedió: Yo era el docente de sexto grado de la Escuela Primaria 1053 “Maestro Mario G. Juárez” de la localidad de Margarita Belén, y en el marco de un proyecto de Lectoescritura desarrollado durante el ciclo lectivo, en el área de Lengua con muy buenos resultados pedagógicos y claro como actividad final era realizar entrevistas a autores chaqueños, entre ellos: Sara Pezzini, Daniel Acosta Velázquez, ambos de Margarita Belén, Esteban González, de Puerto Tirol y hoy tarde calurosa del 9 de noviembre los chicos visitan y realizan la última entrevista al gran poeta Aledo Luis Meloni, uno de los máximos exponentes de la literatura chaqueña.

Don Aledo ya nos estaba esperando en el living de su casa, predispuesto a pasar un rato agradable con los chicos del interior.

Los alumnos y padres saludaron al maestro y llenaron la sala, con sus risas, curiosidades y conversaciones. Entonces la magia se apoderó del lugar.

Las preguntas que mis alumnos hicieron a Meloni fueron estas.

- ¿A qué edad comenzó a escribir?

Empecé a escribir de manera informal a los dieciséis años aproximadamente.

- ¿Cuándo escribió su primer libro?

Publiqué mi primer libro en el año 1965, a los cincuenta y tres años de edad (Tierra ceñida a mi costado). - ¿Cuántos libros publicados tiene actualmente? Tengo publicado veintiún libros de “coplas, poesías, relatos, cuentos y haikus entre otros”.

- ¿Qué lo inspira a escribir?

Las ganas que me brotan del alma, vienen solitas, (aclara), acompañadas de mucha lectura, conociendo también a otros escritores. Todo esto acompañado obviamente de una gran vocación te permite escribir y llegar al libro propio.

- ¿Cuál es el libro que más quiere?

El libro más querido es “Tierra ceñida a mi costado”, porque se relaciona con el lugar geográfico, el espacio vital, el viento norte, la lluvia, el Chaco y además agrega conmovido, emocionado. ¡Era el libro que más le gustaba a mi esposa!

- ¿Qué mensaje les deja a los niños del Chaco?

Que sean buenos, que estudien mucho, que sean la alegría de los padres y de los vecinos, que se capaciten, para poder ser felices en lo espiritual y también en lo material.

- ¿Quién lo ayudó a escribir y a publicar su primer libro?

Me ayudaron a escribir los libros leídos en esa época y a publicar mi primer libro el gran periodista e historiador Guido Miranda. - ¿Usted escribe actualmente? Leo mucho todos los días (libros, NORTE y Clarín). Ahora escribo solo coplas.

- ¿Cuál es el último libro suyo publicado?

Mi último libro escrito es “A cada cual lo suyo”, son comentarios hechos a diversos autores chaqueños, que luego serán distribuidos a las escuelas y bibliotecas de la provincia.

- ¿Qué sintió cuando impusieron su nombre a una institución chaqueña?

Sentí una profunda alegría, en ese momento junto a mis hijos, pero con sincera humildad yo pienso: hay otras personas que merecen más. Destaco el valor educativo de la Escuela Pública en todos los rincones del Chaco.

Espontáneamente cuando ya concluyeron las preguntas don Aledo escudriñó en su memoria y contó algunos recuerdos, con la atención silenciosa de todos nosotros. Meloni recordó su infancia en una zona rural de Bolívar, Buenos Aires, donde creció junto a sus nueve hermanos y con mucho orgullo expresa que su papá era hombre de campo. También cuenta que él era “boyero” de niño y montado sobre su caballo cuidaba los animales de la familia.

Vino al Chaco ya siendo maestro en 1937, fue designado a dar sus primeras clases en Campo del Cielo y recuerda con envidiable memoria que en ese año desde julio a diciembre no cayó una sola gota de agua, lo que le llevó a realizar la siguiente reflexión: “¡Si esto es Campo del Cielo!... ¿Cómo será Pampa del Infierno?”, haciendo una comparación entre ambas localidades por sus llamativos y controvertidos nombres.

También recuerda cómo conoció y leyó los primeros versos del Martín Fierro, en aquellos años vendían caramelos y en los papeles de los mismos venían impresas “sextinas” que él iba leyendo y coleccionando.

Reflexiona sobre la profesión docente y la escuela; el trabajo docente es el más importante, porque es formar a los niños, es darles un porvenir, es sumamente delicado y necesario, es brindar conocimiento, enseñanza, formación y “orientar hacia el buen camino de la vida”. Los maestros han elegido quizás la profesión más importante de la vida: “formar un camino a los niños que luego serán personas de bien”.

Con nostalgia recuerda: trabajé veinticinco años en el magisterio y dice: Ganábamos bien y no había una huelga; pero eran otros tiempos, luego trabajé por décadas en diarios chaqueños. Realmente un grande, un ejemplo, un símbolo para grandes y chicos sin ninguna duda.

Finalizado el trabajo, las madres y secretaria de don Meloni, trajeron a la mesa una pasta flora cortada en delicadas porciones, vasos y gaseosa fresca en abundancia para todos. Llegó la despedida: los saludos, abrazos y el agradecimiento al gran maestro y escritor, por su tiempo, humildad y atención. Luego me enteré que el señor Aledo, quedó muy impactado por la visita de los chicos de Margarita Belén y cuando ellos se retiraron de su casa, espontáneamente algunas lágrimas traicioneras aparecieron en sus ojos, reflejando la emoción y el afecto por los niños.  

Autor: Walter Gustavo Romero

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