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Más jóvenes chaqueños optan por una cirugía bariátrica

“Hace tiempo operábamos a personas con más de 45 años y ahora crece el número de pacientes jóvenes”, afirma Santiago Andrés Juárez el cirujano que se especializa en intervenciones bariátricas.

Su padre, Hipólito Juárez, hizo la primera en el Chaco en 2003, en Villa Ángela y se transmitió en vivo para un congreso de especialistas. Catorce años después la mujer acompañó a su hija para que también se opere y así controlar el peso con un método permanente. En diciembre hubo 19 pacientes que acudieron al mismo procedimiento, una cifra elevada para un promedio mensual de 15.

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Para el que busca la cirugía porque un familiar se operó y vio los resultados, entonces dice que no quiere llegar a un punto extremo.

En sus estadísticas, todos los pacientes que llegan a su consultorio un problema de salud asociado a la obesidad tiene antecedentes familiares: uno de los padres y muy probablemente uno de los abuelos. “Atendí familias enteras, se operó la mamá, el papá, y el hijo o hija”, describe. Por eso interpreta que en las familias donde se operan los adultos con hijos los beneficios son mayores y ayudan a mejorar hábitos en las siguientes generaciones. “En esos grupos familiares el nieto es el que más se beneficia”, opina.

Evitar pasar por lo mismo

En la consulta se genera un espacio para planteos personales y es habitual que muchos compartan experiencias íntimas. Como la de un hombre que le pidió al hijo no llegar a una operación si se puede cambiar hábitos a tiempo.

“Eso es tener conciencia sobre una cirugía, que no es un tratamiento exprés, y que requiere mucha motivación y esfuerzo del paciente”, apunta el cirujano. Para explicar lo que implica, sin necesariamente ir a una consulta, los integrantes del equipo ofrecen charlas gratuitas cada semana. Sirve, dice, sobre todo para ver si se es candidato, “porque la cirugía no es para todo el mundo, sino para el que la quiere y para el que la necesite”. Entre los que sí se operaron los más jóvenes admiten buscar una vía que les evite un agravamiento a una condición que hoy ven en un abuelo o un padre, sobre todo en casos de diabetes.

“Conozco a una chica que va cinco días a la semana al gimnasio y se cuida mucho porque su nueva meta es vivir de una manera más saludable. Eso da satisfacción, contribuir a devolver años de juventud a algunos que la creían perdida”, afirma el médico.

Con cobertura

Juárez integra el equipo de Cirugía Endoscópica Metabólica Mini Invasiva (Cemmi), asegura que es el único del sector privado que realiza ese tipo de operaciones. Hace una semana NORTE reprodujo una publicación del boletín del Poder Judicial sobre dos fallos de pacientes que pedían cobertura del Insssep para cirugías bariátricas. En uno la respuesta fue favorable, en otro no; los dos se hicieron en una clínica de Corrientes.

Como prestador de la obra social en el Chaco consideró importante hacer algunas consideraciones. Habló del muy buen equipo de profesionales que opera en Corrientes y que los pacientes eligen dónde operarse. Además valoró que en el hospital Perrando se haga ese tipo de intervenciones con un equipo que trabaja muy bien y es un aspecto loable para la salud pública. “Todos los meses se operan pacientes afiliados al Insssep, considero que hay buena predisposición para autorizar esas cirugías y otro tipo de tratamientos; algunos interpretan que el amparo es la vía más segura y no es así, no necesariamente”, agrega.

Juárez agrega que existe un protocolo de autorización que en nuestro país como en otros está funcionando. “Tuve la suerte de trabajar en Estados Unidos y comprobar que usamos los mismos parámetros acá”, dice.

La preparación

Con más de mil cirugías antes de regresar a su provincia de origen y otras 200 desde fines de 2014 cuando comenzó a trabajar en Resistencia, señala que en el equipo lo más importante no es la intervención sino la evaluación y la contención del paciente. “Por eso se le garantiza un año de seguimiento gratuito posterior a la intervención, en las áreas de nutrición, salud mental y medicina clínica”.

Cuando se formaba en la Fundación Favaloro recuerda que era común que por el quirófano pasen unas 140 personas cada mes. Para contextualizar el dato compara que esa cantidad se da en una ciudad como Buenos Aires, donde hay muchas otras clínicas que hacen bariátricas.

Antes de entrar a la sala de operaciones hay un proceso de evaluación a cargo de médicos clínicos, nutricionistas, profesionales de la salud mental, en un proceso que demanda estudios y un tiempo de preparación física (nutricional) y sicológica.

A esa experiencia agradece un trabajo en equipo que es muy reconfortante en lo profesional porque muchas de las derivaciones provienen de profesionales ajenos a la atención de la obesidad, como ginecólogos y traumatólogos. “Antes de una operación de rodilla un traumatólogo sabe que el resultado será mejor con un paciente de un peso controlado”, ejemplifica.

Costo y beneficios

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El costo de una cirugía de ese tipo es muy elevado aunque a largo plazo es un ahorro muy grande para la salud.

Una cirugía bariátrica cuesta cerca de 70 mil pesos y casi la mitad del costo es para materiales, que son importados. Juárez describe un ejemplo, las suturas son mecánicas y para hacerlas se disparan grampas metálicas (de titanio) que sellan el intestino y lo cortan.

Se considera uno de los procedimientos más seguros con menos de un 1% de complicaciones. Además de ser seguro y efectivo, es laparoscópico, lo que implica que sea menos doloroso e invasivo, y favorable a una recuperación más rápida. “Si bien el precio asusta, la gente que se operó y las obras sociales saben el valor que tiene”, acota. Entre los beneficios inmediatos menciona la suspensión de medicamentos (especialmente en diabéticos) y a largo plazo una reducción en el peso. Hay pacientes que llegan a una cirugía con 200 kilos y al año alcanzaron un peso más cercano al recomendado para sus características.

Entre los pacientes son mayoría las mujeres, que también llegan a la consulta después de haber agotado sus intentos para bajar de peso la mayor parte de su vida. En el caso de los varones lo más común es que lleguen después de ver los resultados en otros, porque percibe que no puede seguir en esa condición o por pedido de los familiares. Si bien tiene un costo muy elevado, a largo plazo es un ahorro muy grande para la salud un paciente que es diabético deja de necesitar de medicación específica, como el que necesita insulina y que regularmente usa dos veces por día (unos 700 a 1.000 pesos) Los lunes, en Brown 231, explican de qué se trata (dan turnos en el 4458161).

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