El Yaguareté Verza, en lo más alto de Bolivia
El chaqueño Carlos Verza sigue causando asombro en este Dakar, y es noticia cuando se investiga el misterio de su participación. El sábado, en su entrada a La Paz, Bolivia, volvió a hacer una encendida defensa del cuidado del medio ambiente, de la ecología y aseguró que ese ese el mensaje que quiere hacer llegar con su vestimenta de Jaguareté. Lleva cinco etapas completas como piloto, mecánico y motivador. Carlos Verza vive un Dakar distinto a los demás. La Voz de Córdoba con el colega Walter Kanqui, se ocupó del tema.
Dos franceses, integrantes de la organización, habían improvisado una mesa de ping pong en un rincón del comedor del Vivac. Allí, en horas de desayuno, de almuerzo y de cena, coincide todo el mundo, desde pilotos hasta empleados. La carpa gigante, instalada en forma de “u” con las paredes interiores descubiertas, permite ver de un pantallazo a todos.

Esa misma noche, en otro rincón, asomaba una persona, en solitario, caminando rumbo a las bateas donde sirven la comida. Aquellos franceses son dos encargados de armar clips de video para ASO, la empresa organizadora.
A esa hora, apenas pasadas las 22, ya no tenían qué hacer. Sin embargo, para la otra persona, para aquel que iba en solitario, aún le quedaba la mitad de su trabajo.
Vestido de blanco, Carlos Verza se disponía a cenar, para luego ponerse a reparar su cuatriciclo y tomar parte de la etapa corrida ayer. El chaqueño lleva 3.250 kilómetros corriendo solo. En realidad, no sólo corriendo, sino también siendo su propia asistencia, su propio mecánico y su propio motivador.
“Una vez más corro como “Malle moto”, anuncia orgulloso. Y no es para menos, aunque en 2016 le tocó abandonar luego de la etapa disputada en Salta, en 2015 se ganó el respeto de todo cuando, en Carlos Paz, logró rectificar su motor para seguir en carrera.
Sí, fue una transición en la que pasó de ser piloto, a mecánico y a piloto, de nuevo, que no lo dejó dormir, pero que lo mantuvo en carrera. Ese año logró un meritorio 16º puesto.

Se la banca
Pero, ¿qué significa realmente correr solo? Verza cuenta que, etapa a etapa, le toca hacer el mismo camino, bajarse del “cuadri”, buscar sus herramientas y ponerse a reparar. “Los que corremos en esta categoría contamos con un camión que nos transporta nuestras cosas: un baúl con algunos repuestos y una carpa, más un juego de gomas de auxilio”, grafica, mientras cuenta que, una día “normal”, tras completar una etapa, necesita de tres o cuatro horas para dejar su “cuatrimoto” a punto.
Hay 22 corredores en esa categoría, 21 motos y uno, Verza, en cuatriciclo.
El chaqueño, además, aprovechó esta incursión para enviar otro mensaje: “Mi traje para competir está hecho todo en alusión al yaguareté, es que busco concientizar sobre el peligro de extinción que tienen estos animales del noreste argentino”. En la presente edición del Dakar, Verza acumula 26h54m21s en la general, a más de siete horas del líder Sam.
Está en posición 19, pero, al igual que muchos, siente que su carrera no es contra los demás, sino sólo contra el desafío. “Es mi forma de vida”, aseguró.
Más papistas que el papa

Los que quieren ser más papistas que el papa, y que acaban de descubrir a Carlos Verza, mecánico, preparador y piloto, sobre el final del año cargaron las tintas sobre las decisiones del Círculo de Periodistas Deportivos, aduciendo que no fue premiado por su actividad, en un portal de la ciudad Termal “Lamentable: se olvidaron de Carlos Verza en la Fiesta del Deporte. Repudio Generalizado”. Otro actor lamentable de la sociedad chaqueña, condenado oportunamente por la justicia e inhibido para ocupar cargos públicos, lo chicaneó en un reportaje: “No se acordaron de vos”.
Para aquellos impresentable y cizañeros, que solo pueden existir con las mentiras, recordamos que Carlos Verza fue el premiado 2015, que trajo su Cuatri a la Fiesta Anual del Deporte, donde muchos lo descubrieron. Se llevó el premio y mantiene una sólida relación con la institución.










