Italia: el nuevo rescate a la banca es un cáncer presupuestario… y político
Crecen las suspicacias en Europa sobre las maniobras de Italia para rescatar su banca. El primer aviso directo llegó desde Berlín: el Ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble declaró que “el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea tienen que verificar y asegurarse de que las autoridades italianas respeten las reglas europeas”.
Roma, 8 (Reuters) – Esas reglas están siendo claramente eludidas por el Estado italiano para rescatar al Monte dei Paschi di Siena (MPS) y a otras tres entidades: el Veneto, Popolare di Vicenza y Carige.
El BCE demostró su escepticismo, subiendo la tasa de costo de la intervención de 5.000 a 8.800 millones de euros, y pidiendo que el MPS se prepare para un escenario tan crítico como lo tuvo Grecia. Tanto Berlín, como Frankfurt y Bruselas creen que Italia salta las reglas para proteger a inversores particulares.

El decreto ley italiano respeta la directiva europea de reestructuración, pero prevé una escapatoria para que los particulares no paguen el saneamiento del banco, canjeando su deuda por bonos ordinarios del MPS.
Un problema aún más grande es que para rescatar a sus bancos, Italia no pidió préstamos a la UE, sino que votó una asignación de 20.000 millones que aumentará su abultada deuda pública (120% del PBI).
Roma tiene dos salidas, ambas muy problemáticas: burlarse también de las normas europeas que le imponen reducir su deuda, o volver a empezar con los recortes, tras los sufridos e inconclusos planes de austeridad de 2011 y 2013. Se había comprometido a reducir la relación deuda/PBI un 3,5% cada año, lo que no sucedió. Standard & Poor's advirtió que este rescate aumentará ese indicador al menos 1,2%.
Ajustes o impuestos
Así que, para respetar los compromisos europeos, Italia debería aprobar más recortes y subas de impuestos por el 4,7% de su PBI, es decir casi 70.000 millones de euros: misión imposible, ya que el déficit sigue creciendo y el PIB no despega.
Italia crecerá 0,9% en 2016, tasa que, siendo mejor que la prevista, es muy baja para sostener el peso de una deuda pública que supera los 2 billones de euros. El nuevo Gobierno de Paolo Gentiloni (que confirmó a la mayoría de los ministros de Matteo Renzi) ya trabaja para encuadrar las cuentas, a la espera de que la Comisión Europea se pronuncie sobre su última ley presupuestaria.
El problema es que Italia introdujo en anteriores Presupuestos una “cláusula de salvaguardia” de 19.500 millones de euros para 2018. Esta cláusula -pensada para ganar tiempo y aplazar año tras año la solución al problema presupuestario- obliga a subir el IVA si no obtiene ingresos previstos con otras medidas.
El desembolso extraordinario que implica el rescate la obligará a subir el IVA, y Gentiloni tendrá que librar una doble pulseada con Europa, sobre el rescate y sobre el incumplimiento de compromisos presupuestarios. O bien invertir el rumbo de la política económica, acabando con los estímulos fiscales de Renzi y subiendo otra vez los impuestos. Y además, de cara a elecciones anticipadas en enero de 2018.










