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Responso en el cementerio Monte Alto

Dolor y tristeza en la despedida de los restos del empresario Jorge Cura

En la mañana de este viernes se realizó un responso en el cementerio privado Monte Alto para despedir los restos de Jorge Cura, el empresario chaqueño que fundó la empresa Hierros Líder.

Desde las 11, la gente comenzó a llegar al cementerio privado en el que estaban desde temprano la familia de Jorge, amigos cercanos, compañeros de trabajo, e incluso los trabajadores de la empresa que fundó. 

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“La pérdida es enorme y Jorge es irremplazable”, la frase de todos los que fueron a despedirlo.

Con afectuosos abrazos, se consolaban unos a otros ante la terrible pérdida que significa el fallecimiento del “Mago Pirulín”. Adentro de la pequeña capilla, a lado del cajón se encontraban sus familiares más cercanos, entre ellos la esposa de Jorge y sus hijos. Tras la ceremonia religiosa, los presentes se fundieron en un gran aplauso en homenaje el empresario.

Entre charlas recordaban algunas anécdotas, momentos vividos con Jorge. Es que todos los que estaban allí tenían un recuerdo que atesoran, una huella que el empresario dejó sobre cada uno.

Entre los comentarios se podía sentir la consternación y sorpresa por la repentina desaparición de Jorge Cura. “Una persona que siempre estaba para ayudar al otro, acompañar, escuchar”, dijeron a NORTE trabajadores de Hierros Líder.

Despedida

El “Mago Pirulín”, como se lo conocía afectuosamente, falleció el 1 de enero tras permanecer diez días internado a raíz de las heridas sufridas cuando fue embestido por un vehículo que se subió a la vereda y lo llevó por delante mientras tomaba un helado.

Cura tenía 64 años. El impacto sobre su muerte fue inmediato y su legado de cariño y solidaridad se tradujo en rápidas muestras de pesar en redes sociales como primer reflejo y luego con innumerables llamados telefónicos, entre otras formas de recordarlo. 

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La ceremonia en el cementerio Monte Alto duró más de una hora y contó con muchas personas presentes.

Empresario y amigo

Jorge estaba casado, tenía cuatro hijos, siendo Gonzalo la estrella que lo guiaba desde el cielo en su camino por el bien común, y hace muy poco había sido abuelo nuevamente.

Empresa, hogar, esposa e hijos, fueron para Jorge Cura la pócima mágica que hizo de Hierros Líder una empresa especial, y que él resumía en una frase: “Somos un combo, todo viene junto y todos somos especiales en esta empresa familiar y en esta familia que es una empresa”.

En 2013, cuando recibió la distinción al “Empresario del Año”, instó a sus pares a reforzar el rol social, cada uno desde su entorno, “para modificar y mejorar el mundo en el que vivimos. El mío es el de mis empleados y sus familias”, para quienes creó un fondo de pensión para mejorarles la jubilación.

Fue una suerte de Rey Midas: todo lo que se proponía se convertía en una aventura sorprendente.

Mago de verdad, en cualquier lugar, hasta en ese inmenso depósito donde imponentes moles de hierro asistían impávidas a la risa de los operarios, sus manos se movían rápidas y en un parpadeo abrían una formidable caja de Pandora de la que surgían o desaparecían los objetos más insólitos que iban a parar a sitios también insólitos.

Y con su magia cautivó a niños y adultos con su participación activa y entusiasta en distintas redes solidarias, como Ciudad Limpia, y donde se requiriese la presencia del “Mago Pirulín”.

Junto a su esposa Dolores, se embarcó en la más mágica aventura de construir una familia, bendecida con el fruto de dos mujeres, Guadalupe y Rosario, y dos varones.

Dos especiales varones con capacidades diferentes: Federico y Gonzalo, este último fallecido hace pocos años; una pérdida irreparable para la familia, a la que ahora se suma su lamentable fallecimiento como consecuencia de la cadena de imprudencias e irresponsabilidades a las que ya nos tienen habituados Resistencia y su caótico tránsito.

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