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Artesanos de Resistencia

Luciano Durante, artista del vidrio

Las artesanías también son cosas de jóvenes. Algunos géneros artesanales clásicos podrían hacer suponer que el autor debe ser una persona mayor, con una extensa trayectoria. Y si hablamos del vitralista que restauró todos los vitrales de la Catedral de Resistencia, bien podríamos imaginar un viejo, con una gran barba blanca, una imagen de Leonardo. Pero Luciano Durante, con sus 37 años derrumba ese prejuicio.

Por Mariano Bianucci

Cuando pasa montado en su gran moto, parece un loco de los “fierros”, lejos del artesano que, con su delantal y sus herramientas produjo más de cien obras en su corta (pero no tanto) trayectoria. 

En su departamento, en Villa San Martin, donde tiene instalado su taller, sobre una gran mesa que abarca casi todo el ambiente, diseña y confecciona desde pequeñas cajas de vidrio, platos, lámparas, hasta vitrales de grandes dimensiones, como el rosetón de tres metros de diámetro que creó e instaló, a seis metros de altura, en la Catedral de Formosa.

“Comencé con mi madre, Estela Bonavita”, cuenta sobre sus inicios. “Ella tenía conocimientos sobre vitrales porque había estudiado en la escuela de Bellas Artes de Santa Fe”, agrega y explica que “un tío, que tenía una vidriería le pidió un trabajo para un cliente que quería un vitral. Entonces, entre el 96 y 97 empezó con ese trabajo. Luego siguieron otros”.

Así fue que en el año 99 Luciano comenzó a ayudar a Estela con algunos trabajos, que para ella eran un hobbie redituable. “Le pidieron que confeccionara una lámpara, que me dejó hacerla solo y así llegó mi primer trabajo”, recuerda. “Luego se sucedieron otro y otro… y progresivamente la fui reemplazando”.

Orgulloso, Luciano define a su madre como “mi primera maestra”. Su aprendizaje continuó en Buenos Aires, donde “me inscribí en cursos para profundizar sobre algunas técnicas que me interesaban”, cuenta. “Allí aprendí el manejo de la grisalla (coloración del vidrio), la cocción del vidrio, la utilización de óxidos, esmaltes, entre muchas otras cosas”.

De los números a las artes

Las Ciencias Económicas no eran su punto fuerte: “En cuatro años aprobé ocho materias”, ríe, “pero ya me estaba dedicando a los vitrales, con más entusiasmo que al estudio. Descubrí una relación simbiótica con el vidrio”.

- ¿Pasaste sin escalas de los números a las artesanías?

- Desde siempre tuve una inclinación hacia las manualidades. De chico armaba maquetas de aviones. Armé más de 30 aviones que los regalé al Aeroclub Chac, cuando me mudé y no tenía espacio donde guardarlos. En casa, con mi padre instalamos el parqué, el empapelado, las rejas, hacíamos los trabajos manuales de la casa.

- ¿Qué objetos confeccionás con el vidrio?

- Todo tipo de trabajo, además de vitrales otros objetos tridimensionales como lámparas, cajas, alhajeros… el vitralismo incluye un gran número de posibilidades.

- ¿Algún objeto en particular que sea más solicitado?

- Es muy variado, los clientes tienen gustos diversos y piden todo tipo de objetos y, como trabajo a pedido, estoy contantemente haciendo lámparas, vitrales para puertas y ventanas. Ahora tengo un pedido de platos en vitrofusión, centros de mesa para apoyar las botellas y vasos… no hay límites.

No es soplar y hacer botellas

- ¿Cuáles son las técnicas del vitralismo que usás?

-El nombre del vitral lo da el material con que se une el vidrio. El tifani se hace con cinta de cobre; el vitral de estaño; vitral antiguo, que se une con plomo; de bronce, de silicona, de cemento. También está la vitrofusión, es la técnica de fundir el vidrio para dar forma al objeto o colorearlo con esmaltes.

Son muchos los pasos a tener en cuenta: si es un vitral con color o vidrio natural, la composición de los colores, los colores del ambiente donde ira instalado. También es conveniente que el vitral no supere el metro cuadrado de superficie y, si es así, reforzarlo con varillas de acero inoxidable.

Cuando se trata de una restauración es necesario estudiar las técnicas del artista que hizo la obra original, como los pinceles, la forma de cocción y todos los detalles que permitan respetar la esencia de la obra.

- ¿Se necesitan herramientas específicas y costosas?

- No es algo oneroso, pero hay que elegir herramientas de calidad, sobretodo pinceles y cortavidrios, que pueden influir en la grisalla (coloreado), en el vitral antiguo…

- ¿Cómo conseguís la materia prima?

- Todo es importado y se consigue a pedido en Buenos Aires, la cinta de cobre, los perfiles de plomo, los de bronce, todo el material viene del exterior.

Obras cumbres

- ¿Que trabajo considerás tu “obra cumbre”?

- Lo que todo vitralista espera… una Catedral. Haber restaurado los vitrales de la Catedral de mi ciudad fue una gran satisfacción. Fueron realizados en la década del 70 por Antonio Estruch, un reconocido artesano español, ya fallecido, que vivía en Buenos Aires. En 2009 me llamo la arquitecta Daniela Petrucci para restaurar todos los vitrales de la Catedral de Resistencia. Estaban sucios, con el plomo oxidado y corroído, algunos destruidos en un 80 por ciento.

Todos los vitrales tenian algun trabajo por hacer. Son ventanas de 80 centímetros por 3,30 metros, divididos en tres paños de 1,10 metros de altura. Los paños de abajo eran los más dañados y los que no estaban rotos había que limpiarlos. Hubo que desmontar los vitrales, hacer un inventario de las piezas faltantes y reemplazarlas por las nuevas con vidrios de colores con grisalla, respetando las técnicas antiguas. 

- ¿Fue necesario un estudio previo como explicabas?

- Estuve investigando hasta encontrar fotos y bocetos de las obras originales, en manos del artista Julio Salazar, quien los diseñó. También un estudio minucioso del artista que realizó la obra original. Tenía que conocer su obra, pero también las herramientas que utilizó y la técnica, todos los detalles para respetar el trabajo original. Fue un lindo trabajo, de una gran satisfacción, porque además me felicitó el arzobispo Ramón Dus.

- ¿Otros trabajos de esas características?

- En la Catedral de Formosa. Me convocaron para realizar un vitral del rosetón que se ubica en el frente de la Catedral, sobre la puerta principal y tiene tres metros de diámetro. El trabajo se basó en un diseño de la década del 70, del Escapulario de la Virgen del Carmen. Me llevó cuatro meses y fue riesgoso porque lo hice sólo, a seis metros de altura, sobre andamios.

Solicitaron que sea un vitral de mucho color para que la Catedral sea más colorida. Es una tendencia en el arte sacro, se inclina hacia el color y la forma, con menos sufrimiento en sus figuras y más vida. Y se logró el efecto deseado.

Otro trabajo importante fue en el Arzobispado de Resistencia. A través del arquitecto Javier Vargas, que está realizando la restauración del lugar, me solicitaron dos vitrales para las ventanas del oratorio privado. Presenté varios diseños de mi madre y el Arzobispo, Ramón Dus, eligió uno de estos. Quedó muy satisfecho con el trabajo finalizado.

Quedaron por restaurar unos ventanales viejos y deteriorados, trabajo que realizaremos próximamente.

También hay algunos proyectos interesantes en carpeta pero no están definidos.

Exposiciones

- ¿Exponés de tus trabajos?

- Desde el miércoles próximo (18 de diciembre) y hasta Navidad se realiza la Feria de los Maestros Artesanos, en la plaza 25 de Mayo, frente a la Casa de las Culturas. EL objetivo es dar a conocer los trabajos que se hacen en el Chaco, porque en cada exposición, muchos de los asistentes se sorprenden al conocer los productos locales.

Actualmente formo parte de la Asociación de Maestros Artesanos del Chaco. Estamos manejando la posibilidad de organizar otra feria que se enfoque en los materiales tradicionales, como vidrio, cuero, plata, madera, para revalorar el trabajo puramente artesanal y rescatar el trabajo artesanal tradicional, con historia.

Desde la Asociación buscamos incorporar a todo artesano que da sus primeros pasos, para ayudarlos a crecer y que existan trabajos de la mejor calidad posible, respetando la vía tradicional de trabajar con artesanías.

Además, con mi madre somos cofundadores del Paseo de Artistas y Artesanos de los domingos, en el Museo Schulz (en Pellegrini y avenida Laprida). Arrancamos en la primera etapa, en el 98, cuando empezó el Paseo. En el 2003 me quede sin auto y no expuse más.

Entre algunas exposiciones importantes, estuve en la Sociedad Rural de Palermo, en Tecnópolis, en el estudio (arquitectura) de Nicolini Gronda, en Parque Camba Cua, en Cafe Nino, en el Hotel Catange de Charata.

Por otra parte, desde 2001 junto con mi madre damos cursos de las distintas técnicas,. Son cursos avalados por Cultura, por lo cual suman puntos para los docentes que participan.

En la Ciudad de las Esculturas, el vitralismo es de los trabajos artesanales menos conocidos entre el público. Quizás porque muy pocos entran a una iglesia para admirar los ventanales y no hay muchos otros lugares donde encontrarlos. Probablemente, un sector de la sociedad ligado íntimamente al arte reconozca a quienes dedican su vida a trabajar detrás de los cristales.

Luciano parece aislado, incluso de ese sector. En su taller es visitado diariamente por sus alumnas que admiran su arte. Cuando pasa montado en su gran moto parece un loco de los “fierros”, lejos del artesano con su delantal y sus herramientas.