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3 de diciembre: Día nacional de la discapacidad

En el año 1983 la Asamblea General de las Naciones Unidas, instó a los países miembros a promover en la ciudadanía mundial, la toma de conciencia respecto de la necesidad de brindar a las personas impedidas, el derecho a la accesibilidad, a la igualdad de oportunidades y a una mejor calidad de vida.

Ante la respuesta de muchos países fue entonces que, el 14 de Octubre de 1993, la Asamblea General proclamó el 3 de diciembre Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

Argentina en octubre del año 2000 declaró el 3 de diciembre Día Nacional de las Personas con Discapacidad (Ley 25346), a fin de promover conductas responsables y solidarias sobre los derechos de todas las personas con discapacidad.

Por tener una deficiencia psíquica, física o sensorial no significa que esas personas sean mejor o peor que otras. Debemos aceptar las diferencias y no subestimarlas por que, tienen los mismos derechos, deberes, sentimientos, ilusiones y esperanzas.

Debemos ser solidarios con ellas y ofrecerles nuestra ayuda cuando la necesiten, fundamentalmente en vía pública. Ante un no vidente, ayudarlo a sortear desniveles o pisos resbaladizos, escalones, veredas rotas, cruzar la calle, a tomar un ascensor que no tenga botonera para no videntes, a ingresar en un edificio que no tenga rampa con pasamanos y frente a otros obstáculos con los que se encuentre.

Ante un niño con retardo mental, con parálisis cerebral o con otra discapacidad, comportarnos con el mismo afecto que lo haríamos con otros niños. Si es sordomudo, hablarle y gesticular con los labios lentamente y con ademanes para que comprenda lo que se le dice.

Todos los integrantes de su familia deberían aprender a comunicarse con el lenguaje para sordomudos. Ante un niño o adulto en silla de ruedas, debemos sentarnos junto a él para evitar que esté con la mirada hacia arriba para escucharnos. Ayudarlo a cruzar la calle y a subir la rampa de las veredas.

Cada año es mayor la cantidad de personas discapacitadas que necesitan asistencia en sus domicilios por haber perdido las facultades para desenvolverse por sí solas. Por ello la persona de asistencia domiciliaria debe estar responsablemente capacitada para asistir, ayudar y acompañarlas.

Los asistentes deben estar registrados en Salud Pública, dependan de una institución gubernamental o privada, deben renovar permanentemente su certificado de buena salud y mantener una relación de discreción y respeto con el paciente, cuando debe asistirlo para higienizarse, ir al baño, vestirse, comer y brindarles apoyo emocional en momentos de esparcimiento.

Según la Unicef (Fondo de Ayuda para la Infancia), 8 de cada 10 personas con capacidades diferentes viven en la marginación y la indiferencia. Por ello resulta prioritario fomentar desde escuelas y universidades la toma de conciencia de la situación de estas personas.

Asimismo, los medios de comunicación deberían promover durante todo el año, las políticas, proyectos y programas respecto de la discapacidad y fomentar el cumplimiento de las leyes de protección y accesibilidad que por derecho les corresponde.

Además instar a la celebración del Día Nacional e Internacional de la discapacidad con actividades de recreación y esparcimiento para niños y adultos.