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El gran dilema: ¿Podrá sostenerse?

Consumo récord de carnes en el 2013

Este año se alcanza el techo histórico, con 113 kilogramos de carne por habitante. Así lo asegura un informe coyuntural del IERAL y la Fundación Mediterránea, en el que se destaca que hay cambios en el mix, ya que gana terreno la carne aviar (39,6 kg por habitante), y también la porcina (10 kg), mientras que la carne bovina aporta 63,4 kg.

El precio de la carne vacuna juega a favor del consumo, ya que en términos reales viene cayendo desde 2012 (este año lo hace más de 10%). Como contrapartida, los indicadores vinculados al ciclo ganadero anticipan que el escenario de precios contenidos sólo podrá sostenerse en un horizonte de 6 a 12 meses, para después rebotar en función de la recomposición de stocks (estos plazos se acortarían de ocurrir un salto en el tipo de cambio).

309 gramos por día

De acuerdo a cifras oficiales, el consumo de carnes habría alcanzado un nuevo techo histórico en lo que va del 2013, aproximándose a los 113 kilos promedio por habitante año (309 gramos de carne por día).

Según el Ministerio de Agricultura de la Nación, los argentinos habríamos consumido un equivalente anual de 63,4 kilos de carne bovina, 39,6 kilos de carne aviar y 10,0 kilos de carne porcina en los siete primeros meses. Se trata de un nivel de consumo muy alto. De hecho las estadísticas disponibles para las últimas cuatro décadas (‘70/ ‘80/ ‘90/ ‘00) revelan que en ningún año de ese extenso período el consumo llegó a los niveles que está tocando en el 2013. Nótese que el anterior récord estaba en el 2009, con un consumo de 110 kilos por habitante.

¿Cómo se llega a este récord?

 El informe asegura que luego del ajuste observado en el 2010, cuando el consumo por habitante se reduce un 9%, le siguen tres años expansivos. En el 2011 el consumo crece un 3%, acelera levemente en el 2012 llegando al 4% y toma velocidad en el 2013 donde la expansión se acerca al 7% anual.

El hecho que el consumo consolidado de las distintas carnes sea récord no implica que se esté consumiendo una cantidad récord de cada una de ellas. Como     fuera              mencionado, la carne bovina está en 63/64 kilos por habitante, cuando supo estar por ?encima de los 75 kilos promedio (década de los ’70 y ’80). Pero sí están en niveles máximos los consumos de las otras dos carnes, cerca de los 40 kilos de carne aviar y de 10 kilos de carne porcina. De lo anterior puede deducirse que otra característica que distingue la coyuntura actual de otros períodos tiene que ver con una estructura de consumo que se muestra más diversificada entre carnes que la que históricamente se disponía.

En estos últimos años el mercado de la carne bovina ha sido claramente más volátil que el de las otras dos carnes. En el 2010 el consumo por habitante de carne bovina se redujo un 16%, a consecuencia de un faltante de hacienda y un consecuente fuerte aumento en el precio de venta final de esta carne. El ajuste continuó en el 2011, donde nuevamente cayó la cantidad consumida (-3%). En 2012 y 2013, la tendencia se revierte y se recupera buena parte del consumo perdido en los años previos. En 2012 se llega a un consumo de casi 58 kilos (+6%) y en lo que va del 2013 a los 63/64 kilos (+10%).

Por su parte, el consumo de carne aviar se mantuvo en crecimiento en 2010, 2011 y 2012 y actualmente se ha estabilizado cerca de los 40 kilos por habitante año. Finalmente, la carne porcina, de moderado crecimiento en los últimos años, se destaca sobre el resto en este 2013, siendo la carne cuyo consumo más crece (21%). Este desempeño se explica por la maduración de muchos proyectos de inversión en granjas porcinas llevados adelante entre 2010 y 2012.

Aumento del precio consumidor

El precio consumidor de la carne bovina subió un 37% en el 2010 en términos reales (descontando la inflación del año); dos en ese mismo período el ajuste del consumo interno (kilos por habitante) fue del 16%. Se tiene una relación de poco más de 2 a 1 entre ajustes de precios y cantidades. Es decir, para reducir un 1% las cantidades los precios debieron subir más del 2%. En el 2011 se observó una relación “entre ajustes” ligeramente menor (1,7% a 1%).

De lo anterior puede deducirse que en 2010 y en 2011 los argentinos debieron asignar mayores recursos (sacrificar otros bienes, disminuir tasa de ahorro) para satisfacer su necesidad de consumo de carne bovina, circunstancia que refleja las características de un producto que se encuentra en la base de la pirámide nutricional del habitante promedio y que por lo tanto resulta difícil de sustituir (en particular en el corto plazo).

Los problemas en el mercado de la carne bovina beneficiaron claramente a las otras dos carnes, en particular a la carne aviar, con capacidad de dar respuestas más rápidas a un exceso de demanda. En el año 2010 el consumo per cápita interno de carne aviar creció un 3%, a pesar que el precio de esta carne subió un 12% en términos reales.

¿Cómo pudo suceder? Si bien la carne aviar se encareció contra todos los bienes de la economía, no lo hizo contra su principal competidor, la carne bovina, y por eso su mercado interno terminó expandiéndose. En los años 2011, 2012 y lo que va del 2013, las variables del mercado de la carne aviar muestran signos más en línea con lo esperado, en cuanto a que sube la cantidad consumida cuando bajan los precios (en términos reales) y viceversa.