Reclamo ambientalista a la universidad de Harvard que posee 86.000 hectáreas

Denuncian que el monocultivo de pino destruye el ambiente del Iberá

En una nota dirigida a la presidenta de la Universidad de Harvard, Drew Faust, la Asociación Amigos de la Tierra Argentina inició una campaña para que la casa de altos estudios detenga la destrucción ambiental y social en la zona de la Reserva Iberá.

La petición que espera contar con más de 5.000 firmas se impulsa a través de la organización Peticiones de la Comunidad; en ella se dirigen a la autoridad universitaria -que por cierto había negado que en sus plantaciones y emprendimiento forestoindustriales provoquen un daño en el medio ambiente de los Esteros- se le pide que asuma la responsabilidad que le corresponde tomar sobre las actividades que su casa de estudios realiza en las tierras de los Esteros del Iberá en Argentina.

Con reclamos como “Justicia para Corrientes” y “Paren las plantaciones madereras”, la Universidad de Harvard, en Boston, fue sede del acto de la Coalición para las Inversiones Responsables de esa institución, que cuestiona los monocultivos forestales en Corrientes a través de empresas como Evasa y Las Misiones que ocupan 87.000 hectáreas. Cuestionan el deterioro de suelos, producciones y vidas de la población rural de la zona que termina por ello siendo expulsada de su propio territorio. Aquí, la nota y el programa radial que describen cómo estudiantes de Harvard viajaron a Corrientes para interiorizarse con agricultores, campesinos y movimientos sociales sobre esa realidad.

De acuerdo con el planteo, el monocultivo de pinos presenta características intrínsecamente insustentables, y para las comunidades que conviven con la realidad de las empresas plantadoras y las fábricas de celulosa, el sello FSC resulta una farsa que avala la impunidad para con las violaciones de los derechos y significa la certificación de las injusticias sociales, ambientales y culturales.

Producción de pinos cuestionada por los ambientalistas.

En ese sentido es que se exige:

1) Se detenga la expansión de las plantaciones hasta que se realice el estudio de impacto ambiental comunitario y participativo pertinente. 2) Se aleje la frontera forestal a no menos de 2.000 metros del asentamiento de las comunidades; 3) Se regularice la situación laboral de los empleados, hoy precarizados.

Los yacarés, incorporados al paisaje del Iberá.

Según explican desde la Asociación Amigos de la Tierra la Universidad de Harvard posee 86.000 hectáreas en el corazón de una de las reservas de agua dulce más grandes del planeta: los Esteros del Iberá. Tales propiedades “son gestionadas a través de dos sociedades anónimas -Las Misiones S.A. y Evasa S.A.- y se dedican a la explotación forestal mediante la plantación de pinos. El vocero de la institución, Kevin Galvin, se jacta de las importantes certificaciones de calidad con que dichas empresas cuentan”.

Las familias de carpinchos, una postal para no perderse.

Destacan además que desde hace largo tiempo, el WRM (World Rainforest Movement - Movimiento Mundial por los Bosques) y Amigos de la Tierra Internacional, junto con otras organizaciones y movimientos sociales, han venido denunciando “el nefasto papel de la certificación de modelos productivos que son intrínsecamente insustentables y demostradas perjudiciales, tanto para el ambiente como para las comunidades, como es el caso de los monocultivos de árboles y el sello FSC (Forest Stewardship Council)”. Piden que se detenga la expansión de las plantaciones hasta que se realice el estudio de impacto ambiental comunitario.

Un informe propio de la universidad norteamericana asegura que las plantaciones generan daño en el Iberá.

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