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El cementerio quedó bajo agua y debió suspenderse la misa por el Día de los Fieles Difuntos

El primer oficio religioso estaba programado para las 8, pero las condiciones climáticas obligaron a que se suspenda y solamente quedó vigente la misa prevista para las 18 en el cementerio San Francisco Solano.

Hasta las 7 de la mañana, cayeron alrededor de 86 milímetros en Resistencia, según los datos de lluvia provistos por la Policía del Chaco. Con el alerta por tormentas aisladas aún vigente, la primera misa programada en el cementerio San Francisco Solano por el Día de los Fieles Difuntos debió ser cancelada ante la cantidad de agua que se acumuló en las tumbas y lugares de tránsito común.

La misa prevista para las 18 en el cementerio capitalino por el momento no se canceló, pero se recomiendan a las personas que deciden acercarse al lugar, que tengan cuidado al caminar debido a que el piso es resbaloso y se acumuló barro en muchas sepulturas que quedaron bajo agua.

Algunas tumbas quedaron bajo agua.
Los pasillos del cementerio quedaron intransitables en muchas zonas.
El toldo frente al Osario quedó desmontado ante la intensa lluvia que cayó sobre la ciudad.
Algunas tumbas quedaron bajo agua.

Peligro y desánimo

A los floristas les preocupó que no llegara gente al lugar.

La baja concurrencia de gente preocupó a los floristas que esperaban incrementar sus ventas con grandes puestos montados afuera del cementerio. “En esta fecha siempre vendemos mucho pero hoy el panorama es desalentador”, contaron a NORTE, preocupados porque en su trayecto hacia la avenida Hernandarias notaron muchas calles anegadas en la ciudad. A ellos la mercadería sólo les dura unos días y luego las flores se echan a perder.

Los Rojas, una de las pocas familias que desafiaron las inclemencias climáticas.

La familia Rojas de Colonia Benítez, fueron los únicos transeúntes del cementerio en las primeras horas. Las malas condiciones climáticas no impidieron que quieran manifestar su recuerdo renovando los arreglos florales que adornan las tumbas de sus familiares. Sin embargo se encontraron con un panorama desolador y peligroso, porque con los casi 100 milímetros que cayeron en la capital, no solo evitar el piso “resbaladizo” se convierte en una aventura riesgosa, sino también sortear la gran cantidad de mosquitos que proliferan en el lugar.

Durante cualquier época del año, el cementerio es uno de los lugares propicio para el desarrollo del mosquito transmisor de dengue, porque muchas veces los floreros no se limpian y el agua queda estancada por días, convirtiéndose en el hábitat natural donde se alojan las larvas.