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Instalado hace 38 años en Barcelona

Ricardo Rousselot: del obraje al mundo de las letras y el diseño

Hay una enorme distancia entre la selva chaqueña y la condal ciudad de Barcelona, en España. Hay un largo recorrido de almanaques entre 1936 y este tiempo de fines de 2013. Hay miles de historias que incluyen al Kilómetro 41 del Ferrocarril Santa Fe, Resistencia, Buenos Aires, Chicago, otra vez Buenos Aires y Resistencia, Barcelona y luego a centenares de ciudades, sobre todo de Europa.

Hay abismales diferencias entre toscos dibujos hechos con palos en la tierra de un obraje chaqueño y las marquillas y logotipos en millones de productos que recorren el mundo. Tantas diferencias y distancias en tiempo y espacio, tienen, sin embargo, un nombre, un ser humano, un artista, un obrero del diseño y la caligrafía que los une: Ricardo Rousselot.

Además de sus producciones, Rousselot es uno de los más admirados de la profesión. En noviembre coordinará un workshop en Turquía.

Hoy una autoridad indiscutida en el mundo del diseño y el packaging y maestro de generaciones. En estos días y hasta principios de noviembre la caligrafía y la tipografía viven el Museo de la Ilustración y la Modernidad de Valencia (Muvim) con ¡La caligrafía vive!, “la primera retrospectiva que muestra el proceso creativo del afamado tipógrafo y calígrafo Ricardo Rousselot”, según reza el programa de la exposición.

Instalado en su estudio en Barcelona hace 38 años, hoy denominado Grupo Erre, es una autoridad mundial en la materia y recoge los frutos de una siembra que, increíblemente nació en un obraje chaqueño de La Forestal, a fines de la década del 30 y principios de los 40 como él mismo lo narra en una autobiografía conmovedora escrita en 2010 (Ver aparte).

A los seis años dejó el monte para iniciar la escuela primaria en Resistencia pero con una vocación ya definida: el mundo de las letras, de la caligrafía, de las marcas, que era su obsesión, como una idea fija que lo acompañó toda la infancia y adolescencia tanto en el Colegio Don Bosco como en la Escuela Nacional de Comercio, entonces por calle Obligado.

De él, en estos días, las publicaciones españolas dicen que “Rousselot y su estudio Grupo Erre se han especializado en la creación de marcas para gran consumo, con la apuesta por la ‘caligrafía hecha a medida’ como el rasgo que distingue sus creaciones de otros estudios de diseño”.

Agregan que sus diseños “respiran credibilidad, legibilidad, honestidad”, haciendo hincapié en la tipografía, una de sus especialidades más difundidas, empresas líde- res ostentan logotipos diseñados por Grupo Erre y dibujados por Rousselot.

“Las palabras vuelan, lo escrito queda”. La frase lapidaria de Cayo Tito la utilizó en uno de sus carteles y quizá es la mejor presentación del trabajo de un dibujante de letras. Dibujar letras.

Eso es lo que hace Ricardo Rousselot, un referente en la creación de tipografías y logotipos con más de 50 años de carrera: empezó en Buenos Aires en 1957, luego se trasladó a Estados Unidos -tuvo como cliente a la revista Playboy- y desde 1975 reside en Barcelona.

El tipógrafo salido casi de la selva “como quien nace fotógrafo sin haber visto una cámara”, dice él, exhibe también algunas de sus últimas fuentes de más éxito: la ‘ d e s - peinada’ (la más vendida en 2010) o la ‘bámbola’.

Otro de los comentarios lleva el título de ‘Cola para aprender de Rousselot’ y suma que “el premiado tipógrafo y autor de célebres logotipos impartirá un taller en el Muvim en coincidencia con la exposición ¡La caligrafía vive!

Todo empezó en el Chaco

Este reconocimiento generalizado tuvo su germen aquí, en el Chaco y en el lugar menos pensado, en el seno de una familia de trabajo, en un obraje de La Forestal, con padres ejemplares, algo que se reeditó en su vida ya que sus éxitos también fueron posibles, más allá de su talento y dedicación, al acompañamiento de su esposa siempre y de sus hijos después, que hoy comparten el Grupo Erre.

Ricardo Rousselot junto a su equipo de trabajo, el famoso Grupo Erre.

Pero esta carreta tuvo muchas llegadas y partidas. Se inició en 1957, con apenas 20 años, en el estudio de Enrique Petersen de Buenos Aires. Incursionó en el mundo de las imprentas y el diseño tipográfico, trabajó para las cuentas SIAM, IKA (Bergantín y Káiser Carabela), Flanes Instantix, y Winco.

En 1962 se fue a Chicago, Estados Unidos, y trabajó en el estudio Ficho & Corley Inc., como diseñador. Colaboró en publicaciones como Playboy, Magazine y realizó numerosas campañas de publicidad para agencias líderes.

Uno de sus trabajos para la revista Play Boy. Esta semana en Portugal, dictó un taller de caligrafía y presentó su método.

En 1969, de vuelta en Buenos Aires, trabajó para Ricardo De Luca Publicidad como uno de sus directores de Arte y creó la marquilla Máster 91 para Tabacos Imparciales Particulares y las campañas para Swift, y los envases de aceite La Patrona y Vascolet.

A fines de 1970 estableció su propio estudio de diseño, imagen corporativa y packaging al tiempo que dirigió un servicio de fototitulares tipográficos. Asistió a agencias como Gowland, Hugo Casares, David Ratto, Castignani y Burd, y estudios de diseño como: González Ruiz, Shakespeare, Oscar Pintor, Adolfo Tamoliunas, Pino Migliazzo, Norberto H. Cóppola, en campañas publicitarias.

Incursionó en la docencia en colaboración con Pino Migliazzo en la Escuela Panamericana de Arte. Realizó numerosas cubiertas de discos para sellos como Trova, Phillips. Fundó con Juan Bernardo Arrubarrena y Hermenegildo Sàbat el estudio ARS.

Una escala en NORTE

En 1974 fue director de Arte en Canal 7 TV de Buenos Aires. También asesoró y dirigió la impresión de NORTE en una estadía por algunos meses, cuando su hermano, Juan Carlos, se había hecho cargo de la empresa editora. También condujo el histórico traspaso del sistema tradicional de impresión con la tipografía en plomo al sistema offset.

Fue el primer diario en la provincia en dar ese salto tecnológico, aún con limitaciones, ya que el proceso previo se siguió haciendo por un tiempo con la imprenta tradicional. Ricardo se instaló con su familia -sus hijos era muy pequeños- en Resistencia y trabajó a destajo para poner en marcha y retornar luego, cuando vio que todo estaba encaminado, a su trabajo habitual.

A Barcelona

Un año después se estableció en Barcelona, en el estudio de Carlos Rolando, como director de Arte. En 1978, ya en su propio estudio, haciendo uso de sus conocimientos de caligrafía y tipografía, diseñó envases premium en tabaco, perfumería y licores para empresas como Tabacalera, Tabacanarias, Tabacos de Filipinas, Domecq, Larios, Miquel y Costas & Miquel (Smoking), Perfumerías Dana, Elida Gibbs, Puig y Myrurgia, La Casera, Kass, Nutrexpa, y un largo etcétera que le encargaron sus diseños.

En 1981 dibujó el logotipo del diario La Vanguardia de Barcelona que en 2009 rediseñó manteniéndose hasta el presente. Rousselot Diseñadores, a partir de 2000 se denomina Grupo Erre, y cuenta entre sus clientes a Casa Tarradellas, Hacendado, Spanair Líneas Aéreas, Bic Iberia, Friskies Purina, Nestlé Purina Petcare, las bodegas: Cavas Avinyó, Miguel Merinod.

Recientemente se agregaron Panrico, Dom Perignon, Nike, Gallina Blanca. Diseñó los bombones Ferrero y numerosas etiquetas de licores. Dicta clases, conferencias y workshops en España y en otros países del extranjero. Se destacan los workshop de escritura. En Turín, Italia, impartió “La escritura del Renacimiento”. Fue nominado en 2001 y 2003 para el premio Nacional de Diseño.