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¿Cómo aprenden los niños a leer y escribir?

El lenguaje escrito se vuelve más complejo que el oral, ya que este último, cuenta con anexos que facilitan la interpretación del mensaje como por ejemplo el tono y ritmo.

En el aprendizaje de la lectura y la escritura, es significativo el desarrollo del lenguaje en el niño en el medio social donde se desenvuelve como también dentro del proceso escolar formal. 

Este último determina si el aprendizaje del niño es adecuado al nivel escolar en que se encuentra. En el aprendizaje habría tres procesos neurológicos fundamentales: la receptividad sensorial, la interrelación sensorial y la integración central de los estímulos transmitidos por las vías sensoriales.

Para leer es necesario que el niño haya adquirido el primer lenguaje, el oral. A partir de él, descubre el mundo y se integra; primero a su medio familiar y luego a la sociedad. La correcta adquisición y el próspero desarrollo del lenguaje en los primeros años de escolaridad es lo más importante, debido a que le entrega al individuo las herramientas iniciales para su integración y desarrollo sistémico.

El paso del lenguaje oral al lenguaje escrito, implica algo más que decodificar las palabras, involucra la necesidad de aprender a interpretar un nuevo tipo de lenguaje, sin poder recurrir a la ayuda de indicadores no verbales que complementen o aclaren.

El lenguaje escrito se vuelve más complejo que el oral, debido a que este último, cuenta con anexos que facilitan la interpretación del mensaje como por ejemplo el tono y ritmo, lo que el lenguaje escrito no posee. 

Esta es una de las razones del por qué la lectura se vuelve más distante a la realidad del intérprete; el individuo que lee debe realizar el trabajo de imaginar la realidad plasmada, comprobarla y darle un orden mental coherente con el significado global del texto.

La adquisición de la lectura se hace compleja en los primeros años de escolaridad y existirían ocho procesos que realiza el cerebro en la adquisición y desarrollo de la lectura:

1) Reconocer de los signos gráficos y diferenciarlos de otros signos. Proceso de discriminación y memoria perceptivo-visual.

2) El individuo debe asociar el signo gráfico a un fonema determinado. Proceso de discriminación y memoria perceptivo-auditiva.

3) Debe reconocer los signos en un espacio de la página donde lee. Percepción de la orientación espacial.

4) Debe unir las sílabas y palabras, diferenciándolas de otras.

5) Le otorga a la lectura una dirección. En nuestra lengua castellana, de izquierda a derecha.

6) Dar a la lectura una secuencia. Relacionado con la orientación espacial y el ritmo.

7) Asociar el grafismo y el fonema a un significado. Proceso de conceptualización y simbolización.

8) Comprender lo leído en general y retener. Comprensión y memoria de los símbolos.

Todos estos procesos requieren de una maduración y una integración adecuada de los procesos del sistema nervioso central y los receptores sensoriales periféricos. Hay que tener presente que no todos los niños poseen el mismo grado de maduración psicobiológica para afrontar el aprendizaje escolar tradicional al cumplir la edad de los 6 años.

El cerebro de cada individuo es único e irrepetible, por ello que los estímulos son determinantes para su adecuada maduración y especificidad funcional. En la educación inicial además de los usos del lenguaje oral, se requiere favorecer la familiarización con el lenguaje escrito a partir de situaciones que impliquen la necesidad de expresión e interpretación de diversos textos.