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Jorge Glibota habla de “un verdadero despojo” ante el nuevo aumento de las retenciones

El contador Jorge Glibota sumó ayer desde el Chaco otra voz de rechazo y alarma ante el aumento de las retenciones a las exportaciones agropecuarias anunciadas por el ministro de Economía Martín Lousteau presentando un nuevo esquema móvil.

Se confirmó allí que el cultivo de la Soja concretamente, pasó de tributar el 44,1 % con un aumento del 9 %. También tuvo un aumento de retenciones el girasol y bajaron levemente las que merecen el trigo y el maíz. El aumento mereció el rechazo generalizado de las entidades agrarias como al Confederación Rural Argentina y la Federación Agraria que reaccionaron en términos de indignación.
“El sector agropecuario nuevamente recibe más piedras en la mochila”, anotó Glibota, especialista del quehacer agropecuario del país y la provincia. El aumento responde al objetivo de hacer caja del gobierno, que pretende recaudar unos 1.200 millones de dólares extras por el aumento de las retenciones. “Esto supera límites constitucionales”, señaló Glibota anotando que en contactos con colegas vinculados a la Sociedad Rural Argentina, se coincidió en marcar el cruce de esa frontera. “Cuando la presión tributaria supera el 33 % ya es exacción porque el Estado se queda con el capital privado”, anotó.
“El sector privado está siendo despojado de gran parte de su patrimonio y de lo que no hay dudas es que el sector privado invierte mejor que el Estado y ese cúmulo de dinero en poder de los productores agropecuarios, va a ser mucho mejor asignado que en poder del Estado, cuando aumenta el gasto y no invierte en obras de infraestructura” señaló. Glibota señaló el particular impacto que tiene el aumento de las retenciones en provincias como el Chaco, signadas por la falta de infraestructura y los peores índices sociales del país.
“Ninguna inversión se ha hecho en los últimos años mientras que el aporte del sector agropecuario es significativo en materia tributaria y no vemos reflejado ese dinero en obras”, anotó. El economista, también presidente de la Junta de Gobierno de Recrear Chaco, anotó que en la reciente visita de Ricardo López Murphy a la provincia, y en el marco de la charla mantenida con el gobernador Jorge Capitanich, el problema de las retenciones fue abordado ampliamente.
“Coincidimos en que por lo menos ese dinero debe volver en obras de infraestructura para abaratar costos, para mejorar le eficiencia de la producción local”, anotó luego de comentar la diferencia de fondo sobre la correspondencia del impuesto que Recrear propone eliminar. “Esto nos deja anonadados, el mejoramiento de los commodities internacionales se llega queda en el Estado y de una soja que vale $ 1800, el productor recibe solamente $ 900. El 100 % de lo que recibe es lo que pierde entre lo que se lleva el Estado más, distancia puerto, más costo de la intermediación y es muy difícil competir en esas condiciones”, anotó.

Aporte chaqueño
Glibota estimó que sólo el campo de la provincia del Chaco aportará este año una cifra superior a los $ 1.500.000 en materia de retenciones a su producción. “Con el sistema vigente estábamos alrededor de los 1.500 millones de pesos de aporte al erario público, ahora esta cifra se va a incrementar en relación a los productos que aún falta comercializar desde hoy hasta que cierre la campaña a mediados de junio-julio”, evaluó.
Anotó que en contraste, semejante aporte no se condice con los indicadores sociales de la provincia y la falta de infraestructura caminera y energética que presenta. Comentó al respecto un reciente viaje personal por el sur productivo de la provincia, confirmó el mal estado de las rutas provinciales. “Esto encarece los costos de seguros, las pérdidas por accidentes”, anotó.

Esquema consolidado
Glibota anotó que en contra del aumento, la pretensión del agro es que las retenciones se eliminen o por lo menos encaren una reducción gradual. Anotó al respecto el temor de que si estos recursos se llegaran a coparticipar entre las provincias, la marcha atrás en el gravamen sería casi imposible y se consolidaría así como permanente la cuestionada exacción. “El riesgo es además que si por cualquier eventualidad mundial se reduce el precio de la soja, o no la podemos exportar, el mayor perjudicado va a ser el Estado” dijo, augurando entonces el regreso de una fuerte crisis social.