Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.diarionorte.com/a/84274

La brecha entre el campo y la góndola

Anoche, dirigentes de la Federación Económica del Chaco abordaron el congelamiento de precios de los alimentos y otros productos, que rige hasta el 1º de abril, y analizaron también la cuestión del abastecimiento de productos al comercio, dos temas que generan preocupación en el sector. 

     

En tanto, se conocieron los resultados de un estudio realizado por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) en el que la entidad señala, una vez más, la baja incidencia que los productores agropecuarios tienen en la formación de los valores finales de sus productos que se consiguen en las góndolas de los comercios.

El sondeo de CRA, actualizado con valores de febrero, reveló que productos con muy baja o directamente sin ningún tipo de industrialización registran en las góndolas de los comercios valores que llegan a ser hasta 1.700 por ciento más caros que en el campo. Estos excesos inflacionarios denunciados por CRA son, según la entidad, más evidentes en, por ejemplo, el precio del pollo, por el cual el productor recibe 75 centavos por kilo, pero en las ciudades se puede llegar a pagar hasta 14 pesos por kilo si se adquiere el pollo entero.

Si el consumidor resuelve comprar este mismo producto trozado, puede llegar a pagar más caro todavía. Según el sondeo de CRA, otros productos del sector primario que sufren fuertes recargos en los precios son el aceite, la yerba, las frutas y verduras. El relevamiento halló que en el caso de las frutas y las verduras, también se registra una amplia brecha entre el campo y los puntos de venta. En ese sentido, se advierte que mientras se paga 70 centavos por kilo al productor, los mismos productos se consiguen a seis pesos por kilo en las góndolas, es decir, tienen un agregado de un 757 por ciento.

Lo que ocurre con las manzanas es revelador, a las que se les suma 400 por ciento, de 2,20 pesos a 11 pesos por kilo, mientras que a los tomates se les agrega un 268 por ciento. Otro caso testigo es el de la yerba, donde los canales de la industria y el comercio suman 190 por ciento al precio que percibe por el productor por la hoja verde, esto es 6,90 pesos por kilo, según señala CRA, que advierte que en este producto el proceso de industrialización consiste en el secado y empaquetado, con lo cual el margen, otra vez, queda en el eslabón comercial. Según explicaron los autores del informe, el mismo se llevó a cabo en base a datos brindados por organizaciones de consumidores y relevamientos en los supermercados que publican sus precios. El informe cita más ejemplos, como el del girasol, y observa que por la oleaginosa necesaria para producir un litro de aceite el productor recibe 3,70 pesos, mientras que en el supermercado el consumidor debe pagar nueve pesos por litro.

Los lácteos tampoco escapan de los excesos inflacionarios denunciados, y así se tiene que a la leche fresca se le adiciona un 253 por ciento, y los quesos tienen aumentos del orden del 200 por ciento y los yogures de poco más del 1.100 por ciento. En rigor, no es la primera vez que CRA advierte sobre la brecha de precios y en un informe anterior remarcó que los productores agropecuarios, responsables de producir los alimentos que forman parte de la canasta básica, no son los formadores de precios y tampoco son los que motorizan el proceso inflacionario.

En un año electoral, el control de la inflación será clave para el gobierno nacional, y por eso no debe sorprender que se registren nuevas tensiones con las empresas del rubro alimenticio, la cadena de comercialización, los organismos de control y el sector primario que teme que el congelamiento de precios termine afectando sus costos.

Últimas noticias de Opinión