Mundo 3.0: Muchos click, poca RAM

Los jóvenes enfrentan hoy una dualidad que tarde o temprano iba a generar un jaque entre lo mucho que ven y lo poco que absorben en materia de información. Por Nuri Bendersky 

Datos, ideas, noticias, imágenes inundan nuestro cerebro día a día, como si fuera una habitación de innumerables cajones o estantes donde al recibir cada información nuestro procesador acomoda automáticamente en el lugar correcto. 

Esto no muy lejos de la realidad, compromete a los seres humanos a saber identificar qué información vale la pena retener y cuál ocupa inconscientemente un lugar de más. ¿Cómo darnos cuenta? Hay cosas que nos interesan y otras que no. Más allá de esto, en lo cotidiano nos vamos dando cuenta que nos exigimos aprehender datos que no son de nuestro particular agrado pero que para nuestro correcto funcionar en el sistema es necesario retenerlo.

Para analizar mejor la temática nos comunicamos con una psicóloga y psicopedagoga especialista en adolescentes, Cinthia Schiusik, quien desde Córdoba asiste a jóvenes con Herramientas del Aprendizaje. "Antes el problema era que los jóvenes no leían nada. Hoy, el problema se traspoló; ya que la mayoría de los adolescentes cuentan con más de un aparato tecnológico con servicio on line, donde ante cada interrogante, existe un Wikipedia que les da la respuesta justa e inquebrantable", nos reveló la profesional.

"La sobre obtención de información muchas veces por la propia inmadurez racional de los adolescentes terminan siendo bombazos, flashes interminables de imágenes que consciente o inconscientemente se imprimen en el cerebro. Estas imágenes no sabemos cuándo ni cómo actúan pero siempre se exteriorizan, la madurez se irá desarrollando en la manera en que sepamos conducir esta exteriorización. Este es un proceso natural de la vida del hombre. De todas maneras existen jóvenes que necesitan de alguna ayuda para comprender lo que les sucede. Muchas veces la personalidad de cada uno ayuda o empeora, avanza o retrasa el proceso. Cuando decimos por ejemplo que tal personas es inteligente pero vaga. Es porque tiene un rango de concentración mínima y en pocos segundos pierde el interés por lo que se está llevando a cabo. Cada vez más la falta de concentración es un síntoma típico de estos tiempo”.

Seguramente esto nos parezca súper normal: hacer click, millones de veces en un mismo sitio cibernético, ir de página en página virtual, abrir más de tres o cuatro por vez, hablar por Facebook, buscar algo por Wikipedia, revisar el perfil de tal persona, revisar tiendas virtuales, viajar por el mundo a través de la línea digital, imprimir un mapa...tomamos tantas rutas y atajos en este mundo digital que a la hora de hacer una sola actividad, el desafío es hacerlo de manera completa y con toda la atención que esta amerite. Gran consigna para un año sensiblemente 3.0.

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