Tragedia de Santa María: detienen a dueños de la disco y a los músicos por el incendio que dejó 232 muertos

La policía brasileña detuvo el lunes a los dos dueños de una discoteca donde murieron 232 personas y a dos integrantes de una banda cuyos fuegos artificiales habrían incendiado el lugar, mientras comienza la búsqueda de los responsables de la peor tragedia mundial de ese tipo en una década. 

 Los cuatro hombres no fueron acusados, pero los fiscales dijeron que podrían permanecer en custodia policial hasta por cinco días para ayudar a establecer las causas del incendio ocurrido en la madrugada del domingo.

 

Varios ataúdes, algunos envueltos en las banderas de los clubes de fútbol de las víctimas, fueron alineados en la morgue improvisada en el gimnasio municipal de la ciudad de Santa María, en el sur de Brasil.

Los conmocionados habitantes del lugar comenzaron a enterrar desde primera hora del lunes a sus muertos, muchos de ellos estudiantes universitarios. La mayoría murió por asfixia después de que un integrante de la banda disparó una bengala y el aislamiento acústico se prendió fuego, inundando rápidamente la discoteca Kiss de humo tóxico.

La licencia operativa del local estaba vencida y, según testigos, los guardias de seguridad bloquearon inicialmente la salida de las personas porque temieron que se tratara de largarse sin pagar la cuenta.

 Tarso Genro, el gobernador del próspero estado de Río Grande do Sul donde ocurrió la tragedia, dijo que los dueños y los músicos estaban bajo custodia de la policía para asegurar “que esto nunca vuelva a ocurrir”. Genro dijo que las autoridades están concentradas ahora en investigar las casas del accidente. “Vamos a averiguar quién fue el responsable”, dijo.

Ochenta y dos personas continuaban hospitalizadas, al menos 30 de ellos en condición grave. La tragedia ocurrió cuando Brasil se prepara para organizar la Copa Mundial del 2014 y los Juegos Olímpicos del 2016, donde los estándares de seguridad y la capacidad de respuesta del país será crítica.

La presidenta Dilma Rousseff visitó el lugar el domingo, visiblemente enojada. Amigos y familiares de las víctimas pidieron esclarecer las responsabilidades, dando inicio a una secuencia de investigaciones policiales, demandas y recriminaciones que podría extenderse por años.

“No podemos confiar en la capacidad del ayuntamiento, ni de la policía, ni de nadie que permita una fiesta con más de 1.000 personas en estas circunstancias”, dijo Erica Weber, que acompañaba a su hija al funeral de una compañera de clase. Tras escuchar los testimonios de más de 20 testigos, los investigadores están convencidos de que el incendio fue desatado por una bengala disparada por la banda, dijo el oficial de policía Sandro Meinerz. “Los reportes de que el club estaba operando por encima de su capacidad de 1.000 personas probablemente son falsos”, añadió. 

“Los testigos dijeron que el club no estaba tan lleno como en semanas previas, lo que seguramente evitó una tragedia aún mayor”, dijo. El guitarrista Rodrigo Lemos Martins, de 32 años, sugirió que la banda no fue responsable por el incendio. “Había muchos cables (en el techo), quizás fue un cortocircuito”, dijo según el diario Folha de Sao Paulo. El acordeonista del grupo, Danilo Jaques, de 30 años, fue uno de los muertos. Los otros cinco integrantes escaparon con vida.

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