La horticultura tiene buenas perspectivas, pero requiere de inversiones para producir mejor

Por Hipólito Ruiz las

En Sáenz Peña, menos del 5% de lo que se vende en supermercados proviene localmente.

SAENZ PEÑA (Agencia) - El dato muestra una realidad pero también un desafío: en Sáenz Peña, menos del 5 por ciento de lo que se vende en las góndolas en cuanto a productos hortícolas, provienen de lo sembrado por los productores locales. El resto, proviene de otras provincias. Aunque lentamente el riego por goteo avanza, convirtiéndose en una alternativa interesante para producir mejor y con mayor calidad. 

Hay unos 25 pequeños productores en la zona de Sáenz Peña y no superan las 40 hectáreas de siembra en total, pero miran con optimismo ya que el mercado de consumidores va creciendo de manera significativa. 

El cinturón verde, un sueño por ahora 

En los ámbitos productivos que tienen poder de decisión, se pensó en establecer una suerte de cinturón verde alrededor de Sáenz Peña. Pero, los productores hortícolas, por el momento, se las tienen que arreglar solos, y lo que más suena a una ironía, es la gran diversidad de programas destinados al sector desde la Nación, a través del INTA, la provincia, y la Municipalidad local, pero como no se coordinan las acciones, los beneficios llegan en forma aislada, desordenada y muchas veces, a destiempo. 

Si hay algo que deberán hacer los que gobiernan por este sector que produce no solo lo que consume sino que apuesta a producir más para el mercado que sigue creciendo, es unificar los programas y evitar así que sea un motivo más para dejar la actividad que por el momento los retiene en el campo. 

Días atrás, a través de las páginas se NORTE, se establecía que los alrededores de Sáenz Peña alberga a poco más de setecientos pequeños productores, algunos de ellos dedicados al algodón y unos pocos a la horticultura, una actividad que con la infraestructura necesaria debería ser rentable debido a la gran demanda de verduras de esta ciudad. 

Caso testigo 

La tenacidad de los horticultores que siguen trabajando en el departamento Comandante Fernández, es lo que permite que la actividad sobreviva a las condiciones meteorológicas desfavorables. Con mínimas obras de infraestructura, en las que invierten lo poco que pueden ahorrar, apuestan a una actividad que consideran es más rentable que el algodón porque “con las verduras todos los días algo de dinero ingresa a nuestros hogares”, justifica Antonio Gómez, desde la zona rural de Sáenz Peña. 

“Desde hace casi una década que me dedico a la horticultura y creo que en seis hectáreas no es posible que otros cultivos sean rentable, o al menos esa es la excusa que encuentro para justificar una actividad que me gusta realizar”, afirma Antonio Gómez, horticultor de la zona de Colonia Rivadavia. En las seis hectáreas que el minifundista tiene en la reconocida colonia rural que bordea a la ciudad hacia el cardinal este, se puede observar la producción de estación con verduras de hoja, “que se resintieron por las últimas heladas”, y de cucurbitáceas que esperan ser primicias en la zona “para tener el beneficio de los buenos precios de las primeras tandas de zapallos y sandías”. 

Don Antonio antes de dedicarse a la producción de verduras y hortalizas sembró en su campo algodón, cultivo que dejó “por cansancio”. 

“Con el algodón el dinero ingresa solamente una vez al año, además en los últimos tiempos ya era imposible mantener el cultivo en condiciones y obtener una buena cosecha”, justifica el pequeño productor que “poco a poco” fue cambiando el textil por la horticultura. 

Dinero todos los días 

Defendiendo su determinación de dedicarse al trabajo de la quinta, el chacarero dice que “con la huerta todos los días ingresa algo de dinero a la economía del hogar y, a pesar de los períodos de sequía, sigue siendo una opción mucho más favorable para los que somos pequeños productores”. 

“Siempre cosecho algo, aún en las épocas de poca lluvia porque tengo buena tierra y unos bajos en la chacra que me benefician porque son una buena reserva de humedad”, detalla Antonio Gómez. El productor además logró hace dos años construir una represa “de pequeñas dimensiones pero que ayuda a reservar el agua de las lluvias”. La obra le requirió una inversión de tres mil quinientos pesos, “con precio de amigo”. 

“Con la producción de verduras y hortalizas se puede vivir y mantener la economía del hogar, solamente hay que trabajar porque la huerta requiere mucha atención y dedicación”, recomienda.

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