Riacho Barranqueras, historia de una muerte anunciada

Como muchos chaqueños recordarán, en ocasión de haberse producido una de las más grandes inundaciones en la provincia en el período 1981 -1982, se creó, por presión de las fuerzas vivas, un organismo para que proyectara y construyera las obras definitivas de defensas del conurbano Gran Resistencia.


Este organismo convocó a unos cien profesionales de la ingeniería que de inmediato se abocaron al tema, proyectaron y comenzaron las obras, siendo la primera en ejecutarse la defensa de la ciudad desde el riacho Barranqueras por medio de terraplén ejecutado con arena refulada desde el propio riacho.
Esta obra pudo concretarse con la colaboración de la Dirección Nacional de Construcciones Portuarias y Vías Navegables que proveyó de una draga, con el apoyo financiero de la Provincia y la Nación y demandó casi 6.000.000 de metros cúbicos de arena refulada, ejecutada totalmente por administración, habiendo tenido el suscripto la responsabilidad de ejercer la coordinación y dirección técnica de la misma.
Para la concreción del proyecto, se realizaron un sinúmero de estudios topográficos, batimétricos, sedimentológicos, hidrogeomorfológicos, corrida de flotadores, etc. que contaron con la colaboración de la propia Agua y Energía Eléctrica de la Nación, Proyecto Paraná Medio y de la Facultad de Ingeniería Hidráulica de la Universidad de Leningrado de la ex Unión Soviética.
Ya en aquella oportunidad, de las conclusiones que permitieron planificar el dragado se diagnosticó un proceso de lento cerramiento del riacho Barranqueras, desde la Isla Santa Rosa por acumulación de sedimentos, que en aquel momento (1982) tenía un avance promedio de unos 50 metros aproximadamente y que fue corregido con la ejecución del dragado para las obras de defensas.
Pero quedaba en claro que el riacho tiene una tendencia a cerrarse paulatinamente, cosa que hoy es evidente y que queda demostrada en la embocadura norte y la marcada reducción del ancho del riacho que hoy es superior a 1982.
Los motivos de estas alteraciones son varios, algunos ocasionados por la reacción de la naturaleza ante las modificaciones que realiza el hombre (o antrópicas) y otros vinculados con las decisiones de los estamentos gubernativos. Ello pone en evidencia la falta de un estudio hidrogeomorfológico serio relacionado con todo el sistema.
Así podríamos mencionar algunos:
*La construcción del Puente Interprovincial General Manuel Belgrano alteró las líneas de escurrimiento del río que modificaron el canal de navegación y generaron un nuevo riacho sobre la isla Santa Rosa que tiende a reemplazar al riacho Barranqueras
-El avance de un banco de arena desde aguas arriba del puente sobre la costa chaqueña.
*La falta de aplicación de medidas políticas adecuadas y continuas y de acciones concretas en los últimos 30 años sobre el mantenimiento del riacho.
*La falta de ejercicio efectivo de su responsabilidad técnica y económica sobre el dragado, que pesa como obligación constitucional en la APA.
*La imposibilidad de que las autoridades del Puerto de Barranqueras adopten algún tipo de medida, por no ser de su competencia.

El Chaco debe decidir
Si nos dejamos influir por los anuncios periodísticos relacionados con los trabajos de dragado que se hicieron y si estos fueran reales, es probable que dentro del riacho se podría navegar con un trasatlántico.
La realidad es muy otra, hoy solamente pueden navegar los pequeños barcos areneros.
A esta altura de los acontecimientos, el Chaco debe decidir en base a estudios previos serios, si es conveniente o no mantener la navegabilidad del riacho Barranqueras mediante el dragado permanente y continuo del mismo, evaluando el costo- beneficio, en relación al movimiento económico del Puerto y su sustentabilidad.
Es evidente que de mantenerse estas circunstancias, el riacho Barranqueras tiene un pronóstico incierto y que a medida que pase el tiempo y no se encare seriamente una solución real, podremos diagnosticar su muerte anunciada.

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