Construcción: la desaceleración no es un freno

La actividad de los desarrollos privados se planes y proyectos, segura de ser el mejor

Por Ricardo Goya

 
Ni la restricción a la disponibilidad de dólares ni el ruido político sobre la marcha y el futuro de la economía o el aumento de los costos lograron paralizar la ola de inversiones y desarrollos inmobiliarios que vienen animando la dinámica de la economía local. Aunque es vidente la desaceleración de la avidez de ahorristas e inversores que vino marcando las operaciones, referentes del mercado inmobiliario y de los desarrollos privados señalan un panorama estable y de mayor competencia con la aparición de nuevos proyectos.

Los desarrolladores consolidados acreditan numerosos proyectos en marcha y en carpeta para una actividad que ya tiene obras aseguradas en algunas empresas hasta para los próximos tres años. 

Aunque la demanda de inversores mostró mayor cautela en el primer cuatrimestre, el pronóstico compartido por los referentes de la actividad es optimista hacia adelante y se espera que en el segundo semestre se recupere el mejor ritmo para una actividad que de todos modos no se detuvo al punto de generar preocupación o alarma. 

Dólares guardados 

Emlio Caravaca Pazos anota el problema que la falta de dólares puede generar a compradores dispuestos a realizar operaciones, que no encuentran los billetes que demandan los vendedores. Aunque no son muchas las operaciones que se definen en moneda extranjera, y menos aun las que pactando a ese valor se exigen concretar en billetes, la restrición a la disposición de moneda extranjera terminó actuando como un elemento condicionante en la coyuntura, que pudo haber sumado a la desaceleración de la actividad y la definición de inversiones.

“El ahorrista medio argentino ahorra en dólares y es muy probable que mucha gente haya decidido quedarse con sus dólares antes de salir a gastarlos ahora, cuando no tiene por allí certeza de lo que puede pasar”, concede Horacio Andrade para admitir no obstante como todos sus colegas desarrollistas y corredores inmobiliarios que el dólar como refugio de valor no rindió la utilidad que sí demostró en los últimos años la inversión en ladrillos. 

Las opiniones sobre el impacto de la restricción al uso de dólares para las operaciones imobiliarias coinciden en apuntar que el efecto no fue mayor y que las nuevas disposiciones no afectaron el movimiento. 

“Las operaciones de compra desde el pozo en general y la integración de las cuotas de los fideicomisos de construción se están haciendo todas en pesos” asegura Rubén Sinat, señalando que el problema de la plaza local pasa hoy por la incertidumbre a nivel de las expectativas económicas que por la indisponibilidad de dólares. 

De todos modos, el demorado arranque económico del año impide que los desarrolladores y refrentes del mercado inmobiliario juzguen cambios importantes en la dinámica del primer cuatrimestre respecto del año anterior. 

“Siempre que hay expectativa de suba del dólar, las decisión de invertir en un inmueble se demora. Es una situación histórica que se sigue con las ventas acumuladas cuando la situación se acomoda, porque realmente el ladrillo es el mejor resguardo” agrega Sinat apuntado que el problema más delicado es el de la inflación tanto en dólares como en pesos. 

Menor ritmo y continuidad 

Los corredores inmobiliarios y desarrollistas señalan que el momento actual del mercado local es de un amesetamiento de las operaciones, una desaceleración del crecimiento que de todos modos no para las inversiones en marcha ni evita que nuevos proyectos se vayan concretando, aprovechando incluso las mejores condiciones con las que los proyectos tratan de seducir a los ahorristas.

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