Okupas oficiales

En la desvirtuación de la democracia argentina, se le ha dado en llamar okupas a quienes, argumentando la falta de posibilidades para acceder a una propiedad, ocupan ilegalmente propiedades privadas o del Estado. El término no es una originalidad gaucha, ya que en distintas partes del mundo se los denomina igual a quienes así actúan.

Pero es, esta actitud, como decíamos antes, una desvirtuación del sistema democrático que, poco a poco, va ganando terreno y echando raíces, como para quedarse incorporada de manera definitiva en la manera de actuar de cada vez más argentinos, incluido el propio gobierno.

Okupas oficiales
Esa misma actitud; es decir, la de quedarse con algo ajeno, se ha incorporado a la manera de actuar del gobierno. En oportunidades se quedaron con los ahorros de la gente. En otras, se apoderaron de la recaudación de las cajas de jubilaciones. Ahora, se apoderaron de YPF, una empresa a la cual ocuparon ilegalmente. Y decimos adueñarse de lo ajeno porque el gobierno se adueñó ilegalmente de una empresa ajena, con el pretexto de recuperar la soberanía petrolera. Pero no es cierto, porque el petróleo explotado por Repsol nunca dejó de ser propiedad de las provincias, solo que estas concesionan su explotación a empresas privadas. Dicho de otro modo, el petróleo nunca dejó de ser propiedad de los argentinos, tal como lo quiere hacer aparecer la publicidad oficial. No hay manera de que ello ocurra, simplemente porque el petróleo, al igual que otras fuentes de energía, se encuentra en el subsuelo argentino. Solo un ignorante puede creer la publicidad oficial, a menos que el gobierno piense y actué, como si todos los argentinos lo fueran.

Ley de la dictadura
La Constitución que cada vez sirve para menos- establece en su artículo 17 que: “La propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación puede ser privada de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley. La expropiación por causa de utilidad publica, debe ser calificada por ley y previamente indemnizada”.
Pero el kirchnerismo o cristinismo, como quiera llamársele, utilizaron para quitarle YPF a Repsol, una ley “creada” por alguien a quien hoy tienen preso. Efectivamente, con fines por todos ahora conocidos, la dictadura militar, el 17 de enero de 1977, “creó” la ley Nº 21.499, que lleva la firma de Jorge Rafael Videla, y que sirvió para quedarse con cosas ajenas, como por ejemplo empresas, viviendas, terrenos, campos y maquinarias de quienes no pensaban como ellos. Y, si bien, el propio articulo 17 de la Constitución, autoriza a las expropiaciones, también da instrucciones respecto de cuál es su mecanismo correcto. Dicho de otro modo, el gobierno primero debería pagarle a Repsol y recién luego tomar el mando de la empresa. Pero así, como lo hizo, actuó de la misma manera que actúan los vulgares okupas. Se adueñó de algo ajeno.

Huyen los inversores
Si bien es cierto que para el grueso del país y la mayoría, casi el 80 % de sus legisladores, esto carece de importancia, no ocurre lo mismo con los inversores extranjeros; que ya, paulatinamente, dejaron de interesarse por Argentina como país donde invertir.
Al respecto, se acaba de conocer un informe de la Cepal (Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe) a través del cual se observa como las inversiones dispararon de Argentina y favorecieron a otros países vecinos. Ese informe indica que en 2011, Brasil recibió inversiones extranjeras por la suma de 66.600 millones de dólares, México recibió 19.440 millones, Chile recibió 17.299, pero Argentina solo recibió 7.243 millones de dólares.
Los especialistas en inversiones petroleras aseguran que para reactivar YPF, el gobierno necesitara en los próximos tres años, invertir una suma que fluctuara entre 30 mil y 50 mil millones de dólares. ¿De dónde sacará esa cifra el gobierno? ¿A quién le pedirá? ¿Algún inversor extranjero pondrá millones de dólares en un país donde se lo pueden quitar cuando se les ocurra? Así, es muy difícil.

La UCR
A propósito de lo ocurrido esta semana en el Congreso, por expresa culpa de sus dirigentes, la UCR se viene deshilachando año tras año. Lejos quedaron los tiempos de su efímera gloria en los 80. Sus dirigentes actuales perdieron el rumbo hace rato. Ahora, a pesar de los discursos en contra, que para nada sirven, increíblemente se asociaron al gobierno que critican, para votar a favor de la expropiación indebida de YPF. Algo realmente inconcebible, que pretendieron justificar, señalando que el partido vota con criterio histórico. En realidad, los que se quedaron en la historia son sus dirigentes, quienes por obra y gracia de su incapacidad, destruyeron un partido político centenario y dejaron sin opción a la democracia argentina. En realidad, la actitud de los representantes del radicalismo nacional da vergüenza ajena.
En el ámbito internacional llevará años borrar esa imagen que siembra de manera permanente el kirchnerismo, ahora asociado con la oposición. Asombra el grado de insolvencia e ignorancia del grueso de los legisladores argentinos. En realidad, aunque se los haya elegido democráticamente, la mayoría de ellos, más que legisladores, parecen verdaderos okupas de sillones que les quedan absolutamente grandes.