Acción de Oro

En la década del 80, el gobierno británico, popularizó lo que hoy conocemos como la acción de oro. La palabra acción puede significar muchas cosas, pero en el vocabulario de las finanzas, se refiere a una parte del capital social de alguna sociedad anónima. Se define la titularidad de una empresa, en función de la cantidad de acciones que posee una persona o un grupo económico en la misma.


La acción de oro, es una acción que le permite a su poseedor vencer a todas las demás acciones y accionistas en una votación interna de una determinada empresa. Este sistema lo puso en vigencia, o al menos lo utilizó en la década del 80, Gran Bretaña. El fin de la acción de oro es la de proteger los intereses de una nación cuando ésta privatiza una empresa de origen estatal; es decir, del gobierno. Dicho de otro modo, por más acciones que tenga a su favor el grupo empresarial que adquiere una empresa estatal, jamás podrá realizar maniobras fraudulentas que le permitan perjudicar al país que la privatizó, siempre que el representante del gobierno en el directorio de la empresa utilice la acción de oro.

YPF

Es lo que no ocurrió con YPF. El gobierno argentino tiene la acción de oro, y nada podrían haber hecho los accionistas españoles sin el correspondiente aval del representante argentino en el directorio de la empresa. En estas dos últimas semanas mucho se dijo sobre si estaba bien o mal, lo que hizo el gobierno de los Kirchner respecto de YPF. Una importante mayoría se definió a favor de la medida, argumentando que los españoles habían vaciado (desvalijado) a la petrolera que otrora fuera orgullo de todos los argentinos, porque giraron sus utilidades al exterior en lugar de reinvertir en el país.
Es cierto que los españoles, por segunda vez, porque ya hicieron algo similar con Aerolíneas Argentinas, no invirtieron lo suficiente como para que la empresa mejorara su producción y por ende perjudicaron a todos los argentinos. Pero también es cierto que los Kirchner gobiernan el país hace casi 10 años y tuvieron dentro del directorio de la empresa la acción de oro que nunca utilizaron. Si es como dice la presidenta, que los españoles vaciaron la empresa, su marido y ella misma, son tan responsables como los españoles, del actual estado de YPF.

Tiene suerte

Pero Cristina tiene la suerte que la mayoría de los argentinos no se interesan en investigar su relato. Y lamentablemente, su relato es lo más parecido a un relato de ciencia ficción, porque da por cierto cosas que no existen, como por ejemplo la culpabilidad total de los españoles en el vaciamiento de la empresa. Reiteramos, fue necesario la complicidad de los representantes argentinos en la empresa, para lograr dicho vaciamiento. Para que ello pudiera ocurrir, pudieron ocurrir por lo menos dos cosas. La primera, que la presidenta ignorara el mecanismo de la acción de oro. La segunda, que, conociéndolo haya preferido ser cómplice de los españoles a cambio de algo.

Es responsable

En cualquiera de los dos casos, la presidenta es responsable. Si ocurrió lo primero; es decir, si ignoraba lo de la acción de oro, nunca debió ser presidenta; porque ignorarlo, en este caso, es sinónimo de inhabilidad para el cargo. Si ocurrió lo segundo; es decir, si conocía el poder de la acción de oro, pero lo ignoró a propósito para ser cómplice de los españoles, debería renunciar y ser sometida a la Justicia. Claro que en este caso, habría que pedir prestado la Justicia de algún país más serio que el nuestro.

Reapareció

Después de algunos meses de ausencia publica, este jueves reapareció en el programa de TV “El Juego Limpio”, conducido por Nelson Castro, Elisa Carrió, quien manifestó que lo ocurrido en YPF obedece al resultado del trabajo de mafias, de las cuales participan miembros del gobierno. En tal sentido, presentó un dictamen para que la Justicia investigue a todos los directivos de Repsol YPF, a los funcionarios del gobierno nacional e incluso a la presidenta de la nación y sus ministros. Es cierto que la chaqueña solo consiguió el 1,8% de los votos en las últimas elecciones, lo que la descalifica como para representar a la mayoría del pueblo, lo que no significa que esté más lejos de la verdad que otros que consiguieron más votos. Recordemos la ilustre frase del riojano, expresidente, que lo pinta tal como es: “Si le decía la verdad al pueblo, nadie me votaba”. No compartimos el criterio con el que se maneja la chaqueña en la función pública, pero estamos casi seguros que está más cerca de la verdad que muchos de los que la critican y la descalifican.