La construcción no quiere parar

Por Ricardo Goya 

Los datos negativos con los que la actividad cerró el primer bimestre del año obligan a revisar a la baja las proyecciones de la construcción, en especial la vinculada con la inversión pública. Nuevos programas de viviendas y la contención financiera de las empresas se anotan entre las medidas de contención al sector.

Paralelamente, la demanda de departamentos y cocheras como inversión de refugio de valor sigue manteniendo firme la actividad privada, con nuevas empresas que se suman a la oferta. Se mejoran opciones de rentabilidad, calidades, precios y se habilitan nuevas alternativas para ahorristas, con financiamiento para usuarios residenciales.
En la provincia, los desarrollistas privados coinciden en mantener una visión optimista de la actividad en el mediano plazo, dada la falta de opciones que visualiza el inversor promedio. Los desarrollos inmobiliarios prometen una rentabilidad promedio del orden del 25% en pesos y de hasta el 15% en dólares. 

Las empresas contratistas, en tanto, apuestan a evitar profundizar la rentabilidad negativa en que las hizo caer la demora en la actualizacion de precios y el ralentizado flujo de fondos que complicó todo el cuadro financiero. Un nuevo paquete de obras (ver página 3), significativamente inferior al lanzado el año pasado, promete asegurar una subsistencia operativa básica hasta que mejoren las posibilidades de retomar una mayor inversión pública. 

Actividad reducida 

Los datos del primer bimestre relevados en el Indicador Sintético de la Actividad de la Construción del Indec relevan que la construcción se retrajo un 4,5% en febrero con respecto al mismo mes del año pasado. Aunque de igual manera, en el primer bimestre acumula un alza del 2,4 por ciento. 

Medida respecto de enero, la caída también fue significativa, ya que cayó un 6,5% y registró así la primera caída interanual, luego de 27 meses consecutivos de crecimiento. 

El sector venía mostrando una marcada desaceleración desde septiembre del año pasado. En ese mes, el crecimiento fue de 10,7% y luego las subas se moderaron: 6,8% en octubre, 3,2% en noviembre y diciembre, y 4,5% en enero de 2012 con relación a enero de 2011. 

No obstante, pese a esta contracción en el primer bimestre, la actividad consiguió crecer 2,4 por ciento.
La caída de febrero podría repetirse en los próximos meses frente a expectativas empresarias negativas. Para marzo, ningún empresario dedicado a la actividad privada esperaba una evolución favorable de la actividad. 

Puntualmente, el Indec dijo que para el 95,2% no iba a cambiar y el 4,8% temía por una caída. 

Las empresas orientadas a la obra pública mostraron algún atisbo de optimismo, dado que el 15,4% confió que en marzo la actividad iba a aumentar, mientras que el 33,3% esperaba una contracción y el 51,3% dijo que no se modificaría. 

Este escenario se contradice con los pedidos de edificación, ya que, según el Indec, en los dos primeros meses del año subieron 11,8 por ciento. 

En lo que respecta a la venta de insumos, se produjeron resultados dispares. En febrero hubo subas de 10,3% en ladrillos huecos, de 4,9% en pisos y revestimientos y de 0,9% en hierro redondo para hormigón. 

En tanto, se registraron bajas de 19,4% en asfalto, 6,9% en cemento y 0,8% en pinturas para la construcción.

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