Sequía, costos y mercados configuran un difícil panorama para el campo

Por Jorge A. Glibota, Juan C. Galich y Diego Madzarevich (Especial para NORTE)

La campaña agrícola pasada dio resultados positivos en todos los cultivos, con todo el corres¬pondiente efecto multiplicador que eso trajo aparejado. Pero, hace tres meses, pronosticamos lo que podía suceder en la campaña actual y advertimos que los números cambiaron sustancialmente. Veamos este impacto que se observa en algunos cultivos: trigo y girasol, que fueron afectados por heladas y sequías parciales.

Los costos promedio han teni¬do un incremento de aproximadamente el 30%. Y se destacan combustibles, fletes, salarios y leyes sociales, entre otros, como los de mayores incrementos.

El efecto de la crisis mundial

El impacto de la crisis mundial golpea fuertemente a la produc¬ción chaqueña. La provincia perderá, por factores climáticos en rendimientos, 1.285.000 to¬neladas de productos primarios, aproximadamente 788 kg por hectárea respecto de un año con clima normal. Esto representa el 25% de la producción estimada hace un trimestre.

La caída estrepitosa de los precios internacionales, sumada a la confiscación del Estado a través de las retenciones, más la presión tributaria ordinaria, haría perder $1.830 millones de ingresos brutos al sector, alrededor del 29% menos.

Aumento del gasto público


El Estado ingresará, en concepto de retenciones, desde el Chaco, más de $2.400 millones para el fisco. Nos preguntamos en función de qué parámetros el Estado aumentó exageradamente su gasto público, si el campo y la actividad privada comenzaron la curva descendente. Los productores ya comenzaron a renegociar los contratos de arrendamiento, a liquidar stock de campañas anteriores para hacer frente a las pérdidas estimadas de esta campaña, se tomaron endeudamientos de insumos y de bienes de capital que deberán ser absorbidas con ahorros o refinanciadas.

Sin alarmismo


Bajo ningún punto de vista queremos ser alarmistas; pero como técnicos tenemos la obli¬gación de mostrar la verdad. Si los informes climáticos futuros no son alentadores, se agravaría la situación.

Los paquetes tecnológicos disponibles también se verían afectados para disminuir costos... ¿Y quién absorbería los mayores costos provisionados por el Estado? Los ingresos y costos fueron tomados todos en dólares estadounidenses convertidos a la cotización de $4,40/1u$s. Se determinó el costo a precios del mercado, 75% adquiridos en proveedores chaqueños y 25% importados por las propias empresas, los precios son reales para trigo y girasol y mercados futuros; para el resto los rindes son reales en trigo y girasol y los cultivos futuros tomados en función de los pronósticos de especialistas.

Trigo: hay sobreproducción de trigo mundial, excedente de 23 millones de toneladas, ma¬yor producción que consumo, en consecuencia bajaron los precios en forma significativa (50%). A este fenómeno de mercado se agregó el fenómeno climático (heladas y sequías) y nos encontramos con un cierre de $ 1010 de pérdida por ha o sea 107%. La superficie sembrada fue de 180.000 hectáreas, 11% del área cultivable.

-Girasol: gran oferta de Ucrania y Rusia de aceites en más de 2 millones de toneladas impulsó los precios del mercado hacia la baja, sumada a la crisis europea. 37% menos respecto del año pasado y un incremento del 30% de los costos de implantación hacen que el cultivo hoy se recolecta con perspectivas de pérdidas del orden de $ 231.75 (21%) por ha. Los rindes no son los esperados, por heladas y sequías y bajó a 1500 kg el promedio provincial. El área sembrada es de aproximada¬mente 300.000 hectáreas o 18% del área cultivada, igual que el algodón. Nivel de baja de pre¬cios en el mercado internacional de aceite lo posiciona por debajo de la soja.

-Maíz: mayor consumo que producción a nivel mundial, los precios debieran subir pero está determinado por las compras chinas en el mercado inter¬nacional, no hay explicación racional de por qué no sube el precio. En el Chaco el maíz es un cultivo de segunda (sobre girasol y otros) y no se logran los rendimientos acordes con la tecnología, que permita un ren¬dimiento promedio de la media argentina de 8500 kg/ha. En el Chaco 5500 (36% menos). La pérdida estimada es de $ 744/ ha, el área por sembrar sería de 120000 hectáreas aproximada¬mente, 7% del área agrícola. Su comercialización es compleja por cupos de exportación. El rinde estimado para este trabajo es de 6500 kg por hectárea.

-Soja: el consumo mundial supera la producción y las pers¬pectivas de clima en compra son alentadoras, pero la volatilidad del mercado de Chicago se debe a fondos buitre (especulativos) que manejan los mercados y a la vez es castigado por la tremenda presión fiscal con re¬tenciones del 35% más presión tributaria ordinaria que supera una confiscación del 50%. En el Chaco la pérdida sería de $ 59 por ha (4%). Es el cultivo de mayor área de siembra. Se siembran más de 600.000 hec¬táreas, 36% del área agrícola a un rendimiento de 2400 kg/ha.

-Algodón: habría mayor pro¬ducción mundial del textil, que presiona los precios a la baja. Si bien el precio internacional es bueno, existen complicaciones para la venta de fibra. Mercado incierto. Se estima una pérdida de $ 37 por ha (2%). Se estima un área de siembra de 300.000 ha, compartiendo el segundo lugar con 18% con girasol. El sistema analizado es el strip¬pers, surco estrecho variable de 35 a 52 cm de ancho entre surcos y la recolección stripper, a despojo con rindes de 2500 kg/ ha promedio y 25% de fibra con prelimpieza. Perspectivas para la siembra: condicionada por el nivel de precios fijados por Cámara Algodonera Argentina y los realmente pagados en el mercado. Otra limitante es el pi¬cudo del algodonero.

Las zonas productivas tradicionales (ruta 95 Castelli a Santa Sylvina) carecen de la rotación de cultivo adecuada y por eso los rindes son inferiores a los de las zonas de mayor paquete tecnológico: sudoeste chaqueño y Santiago del Estero, esta zona ha logrado rindes de fibra muy superiores por hectárea. La presión del picudo fue mejor sobrellevada que en las zonas tradicionales y de minifundios debido a la aplicación de las herramientas tecnológicas disponibles y a la toma de conciencia empresarial: asistencia técnica y estructura adecuada.

-Sorgo: los precios están por arriba de los promedios de los últimos años, va a ser limitante el cultivo por la paloma al igual que girasol. La pérdida estimada es de $ 524 por ha (31%), y jugaría una variante el costo del alquiler si es compartido con otra siembra donde se recupe¬ra en la rotación con soja con incrementos de rendimientos (más de 500 kg/ha). El cultivo de este producto adquiere mayor relevancia año tras año porque aporta materia orgánica al suelo, incrementa los rendimientos de los cultivos sucesores, menores costos de implantación, no tiene restricciones a la exportación (no tiene ROE), nivel de precios casi similar al del maíz hacen que este cultivo crezca cada año. Una restricción es el daño causado por aves (paloma). Para este trabajo tomamos un rinde de 4000 kg/ha como cultivo de primera y con paquete tecnoló¬gico similar al del maíz.

Factores condicionantes


Si la crisis mundial se sigue agudizando, sigue con caídas de precios y aumentando los costos internos, el resultado será negativo para la mayoría de las empresas agropecuarias, con final impredecible. Más del 10% de pérdidas no soporta nadie, ni aquí ni en Europa. Evi¬dentemente el Estado tendrá que revisar las retenciones y la significativa disminución del gasto público improductivo.

Clima: este factor será fundamental y condicionante para los rendimientos de los cultivos implantados y por implantarse en la provincia. El Chaco no resistirá la pérdida de 455 millones por campaña (10%). El gobierno nacional deberá rever las retenciones y bajar el gasto público.

Ingresos económicos: si se dieran los pará¬metros tenidos en cuenta en nuestro trabajo, la campaña agrícola proyectada 2011/12 sería la peor de las últimas campañas para la economía provincial. Sus ingresos brutos proyectados, $4.300 millones, se verían muy afectados por factores climáticos, caídas de precios internacionales, incrementos en más del 30% en los costos de producción más los proyectados por el gobierno para 2012, lo que se agrava con la presión tributaria extorsiva de las retenciones más las ordinarias. El Pro¬ducto Bruto Geográfico se vería seriamente agravado principalmente si el Estado sigue su camino de aumentar los gastos públicos improductivos. Como diría la abuela, se aca¬baron las vacas gordas y hay que prepararse para pasar el invierno. El dinero destinado por los productores a las retenciones del Fisco será de $1.389 millones, también afectados por este flagelo. El total de ingresos a precio FOB (pagados por el importador libre sobre el barco) sería de $4525 millones, menos retenciones de $1389 millones. Da un neto para el productor de alrededor de $3.136 millones, que no le alcanzan para hacer frente a los costos de producción y le arrojaría una pérdida en todos los cultivos de $455 millones o $279 por hectárea sembrada.

Evidentemente los gobernantes deberán fijar políticas públicas en las que se disminuya el gasto público y se permita la reinserción de las familias rurales expulsadas del sector. Asi¬mismo, está demostrado que el sector privado es mejor administrador que el sector público.

Los efectos multiplicadores de todos estos números son ínfimos para las economías extrapampeanas; en consecuencia, se deberá pensar en incorporar valor agregado a nuestra producción --aceites de soja, girasol, algodón, molinos harineros, plantas de etanol y bio¬diésel, balanceados--. Otra deuda del Estado para con el sector son las obras públicas necesarias para el desarrollo y crecimiento: rutas en condiciones, ferrocarril y puertos para descongestionar y evitar el deterioro de las rutas y abaratamiento de los costos de fletes, caminos rurales, gasoducto, agua.

Medio ambiente - ecosistema: el deterioro que podemos observar es muy grande y su falta de protección es responsabilidad compartida del Estado, sus dirigentes, productores y empresarios, ya que se está comprometiendo la calidad de vida de futuras generaciones. Al igual que malas políticas de habilitación de suelos y la conservación de los existentes con resultados de baja productividad futura.

La previsibilidad del tratamiento del manejo del fuego, capacitaciones de los productores, equipamiento de las autoridades encargadas de mitigar esos desastres; un plan serio de reservorios de agua en lugares críticos de necesidades reales en lugares predetermi¬nados. Según la Asociación de Productores de Siembra Directa (Apresid), la rotación debiera ser el 50% de gramíneas --trigo, maíz y sorgo-- y el 50% hoja ancha --soja, algodón y girasol--. Eso no se cumple ya que se observan agotamientos de suelos física y químicamente cada vez mayores. Esto no se recupera sino haciendo bien los deberes en no menos de 15 años. Además, sugerimos habilitar suelos de desmontes y pasar los ago-tados a recuperación con pasturas o cultivos que permitan recuperar la materia orgánica a través del tiempo.

(Los autores son consultores privados de empresas).

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