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Cacique Leoncito

Señor director de NORTE:
Me dirijo a usted para aclarar algunos datos históricos que considero inexactos sobre el cacique de la etnia de los chunupíes, ocules o vilelas Leoncito, publicados en una carta de lectores del 28 de diciembre.


 El cacique Leoncito aparece en la historia del Chaco en 1855 cuando el Capitán Lavarello, que recorría el Bermejo, lo encuentra en el paraje La Cangayé y lo incorpora a su expedición como conocedor del río y sus riberas. Establecido con su tribu en las cercanías del paraje San Fernando, actúa en 1864 como guía de la Expedición Pankonín, que atraviesa el Chaco desde la costa del Paraná frente a Corrientes hasta Santiago del Estero. Posteriormente, colabora eficazmente con los padres franciscanos de Corrientes en la fundación de la reducción de San Buenaventura del Monte Alto y se mantiene allí con su tribu hasta 1872, año en que los padres abandonan la reducción por la falta de recursos y de ayuda oficial.
Entre septiembre y octubre de 1875 llegó al paraje San Fernando la Comisión Exploradora encargada de trazar colonias en el Chaco y sus integrantes celebraron un convenio con Leoncito para que éste colaborara con los trabajos. En ese mismo año San Fernando soportó un duro ataque de varias tribus coaligadas entre el 10 y el 12 de Junio. Leoncito, quien se mantenía sujeto a las autoridades, colaboró con la defensa del poblado. Fueron estos ataques y no los de 1876, los que la Comisión Exploradora tuvo en cuenta para bautizar a la colonia con el nombre de “Resistencia”, y, como vimos, Leoncito no participó. Esta actitud amistosa del cacique vilela cambió bruscamente a fines de 1875, probablemente a raíz del rumor difundido por los obrajeros de que los aborígenes serían despojados de sus tierras, o en venganza por la muerte de un pariente suyo a manos de las autoridades.
En diciembre Leoncito y el cacique qom Cambá, que operaba en el Bermejo, tendieron una emboscada a una embarcación que remontaba ese río. Al sentirse descubierto el cacique vilela huyó con su tribu al interior del Chaco y preparó, con el cacique Cambá, un ataque contra el paraje San Fernando, donde se encontraban las quintas del coronel Ävalos, Seitor y los demás obrajeros. Ante la gravedad de la situación, el gobernador coronel Uriburu hizo proposiciones de paz a todas las tribus y marchó con sus tropas hacia las costas del Bermejo para batir a las que se negaban a someterse. Cometió el error de dejar desguarnecido el paraje San Fernando, lo que fue aprovechado por Leoncito y Cambá para llevar dos ataques contra la población, en los meses de enero y febrero de 1876, que fueron rechazados por los defensores. Pero la embestida más intensa se produjo el 25 de abril. Ese día a las 5.30 se dio la alarma cuando los guerreros de Leoncito y de Cambá, divididos en cinco columnas y portando sus respectivos estandartes, atacaron a tres de los establecimientos obrajeros, obligando a sus defensores a atrincherarse detrás de las empalizadas. La lucha fue encarnizada y se prolongó por varias horas. El coronel Ávalos, el jefe político Aurelio Díaz y el mayor Pedro Quijano con 15 efectivos de guardias Nacionales de Corrientes (no pertenecientes al Ejército de Línea) encabezaban la defensa. El mayor Quijano logró abatir a uno de los caciques atacantes, pero no era Leoncito, ni existió un duelo singular entre éste y el coronel Ávalos, como dice la leyenda. Finalmente, los ataques fueron rechazados y quedaron en el campo de batalla numerosos muertos y heridos.
Leoncito decidió, por fin, someterse a las autoridades y salvar los restos de su tribu del aniquilamiento. El 25 de julio se presentó junto con 35 integrantes de su tribu ante el coronel Uriburu, quien lo acogió favorablemente al ver conjurado el peligro sobre los obrajes y poblaciones de la zona. Para residencia de la tribu le asignó tierras en la desembocadura del riacho Iné, a cuatro leguas de Resistencia, datos que constan en el informe elevado por este militar al gobierno. Se desconoce la fecha exacta de su muerte, pero según el testimonio del comandante Luis Jorge Fontana, ésta se produjo en el transcurso de una riña con el cacique toba Cañá-Gachí cuando éste le aplicó un golpe con la culata de un viejo fusil, hecho que habría ocurrido entre octubre y noviembre de 1876. Oscuro final para un digno hijo de la tierra tan ligado a los orígenes de Resistencia.
MARCOS A. ALTAMIRANO
Perón 2227
Resistencia