Descansar

¡Buen día! El tipo de trabajo que realizo me obliga a una actividad preferentemente intelectual, cuando en realidad lo que más me gusta es la actividad física.

Hace muchos años estaba de vacaciones en la casa campesina de mis padres. Aprovechando el envidiable clima de paz que reinaba allí, me entusiasmé con la redacción de unos artículos que debía publicar en Buenos Aires. Al sentirme cansado, le dije a mi madre: “Quisiera descansar un rato. ¿Dónde está el hacha?”. Ella me miró con aire sorprendido, que terminó en sonrisa cuando le expliqué la cosa: “Estoy cansado de escribir. Para mí hachar leña es un verdadero descanso, y un placer”.
Esto me hace recordar una vieja anécdota, recogida en “Familia cristiana”, revista que siempre recomiendo. Un famoso escritor arreglaba su jardín, cuando alguien le pregunta: “¿Qué tal? ¿Trabajando?”. “No -respondió- descansando”. Al rato lo encuentra sentado, sumido en hondos pensamientos. “¿Qué tal? ¿Descansando?”, le pregunta. Y responde: “No, trabajando...”.
Está claro, pues, que no todo descanso tiene el mismo carácter para todos. Lo importante es que, de acuerdo a nuestro trabajo, encontremos el modo de descanso.
Hasta Dios se tomó el “trabajo” de descansar. El relato bíblico del Génesis recuerda que trabajó seis días y que el séptimo descansó (Gén 2,2). Como bien advierte la revista citada, la obra creadora de Dios no terminó el sexto día, sino el séptimo. “La creación termina el sábado, con el descanso de Dios. El descanso es creador (como también lo es el trabajo, obviamente). Es interesante, en este sentido, que Jesús (en contexto de las discusiones sobre el sábado) dice que “mi Padre trabaja” (Jn 5,17). El Creador, por otra parte, nos crea “a su imagen y semejanza” (Gén 1,26), lo cual supone que nosotros y Dios somos como “parientes” (Gén 5,3). El actuar creador de Dios (y su descanso creador) debemos repetirlo nosotros en nuestra vida. Sea cual sea nuestra actividad, nuestro descanso y nuestra vida, necesita ser creador para seguir (como una sombra) el modelo que Dios nos deja en el relato del Génesis”.
En definitiva, el trabajo responsable exige también de nosotros un descanso responsable.
¡Hasta mañana!