Despejado

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Resistencia

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Viernes 24 de Mayo

Cuerpo

¡Buen día! “Amo tu cuerpo porque contiene tu corazón”, escribió José Narosky. Tal vez podríamos profundizar la idea señalando que el cuerpo es el templo del alma. Aún más: el templo de Dios. Lo escribió San Pablo en su carta a los Corintios: “¿No saben que sus cuerpos son templo del Espíritu Santo, que habita en ustedes y que han recibido de Dios?” (1 Cor 6,19).

Miguel Ortega Riquelme en “Le oí decir a Dios”, pone en boca de Él algunos pensamientos estupendos. No se los pierda:
“El templo donde yo vivo lo hice con mis manos. Fui albañil de mi casa, y constructor de mi morada. Hundí mis manos en el barro para hacerlo. Le fui dando una figura tan perfecta y un rostro tan hermoso que al verlo nadie dudara de mi presencia”.
“Mi templo es tu cuerpo viviente. Ahí permanezco escondido. Y ahí yo escucho tu oración y penetro en tu pensamiento”.
“Yo quiero que todos los sepan y que nunca lleguen a olvidarlo.Vivo en el hombre. En cada hombre. En todo hombre. Y me hieren los que lo desprecian”.
“Me duele cuando a un hombre lo hacen vivir en la miseria”.
“Sufro cada vez que a un hombre lo torturan, lo humillan, lo rebajan o postergan”. “Protesto por el hambre de los niños, por el abandono de los ancianos, por la marginación de los pobres. Y con ira expulsó a los que oran en templos de piedra, mientras pasan de largo y me desprecian diariamente. ¡Aborrezco sus oraciones! ¡Detesto sus sacrificios!”.
“Mi templo tiene ojos, brazos, pulmones, oídos, piernas, hígado y corazón. Mi templo respira, y velozmente por él circula sangre. Mi templo lo fabriqué con cariño a lo largo de los siglos. Le di mi figura. Le comuniqué mis virtudes. Le soplé mi espíritu”.
“Por eso te amo tanto, templo mío. Por eso amo tu cuerpo y tu vida. Por eso defiendo con pasión a todos mis templos vivientes de la tierra. A todos. De donde sean y donde estén”.
“De cualquier edad y de cualquier color. De todos los partidos y de todas las religiones. Cada hombre es mi santuario en esta tierra. Es mi templo vivo, y caminante. Como tú. Eres mi templo y mi catedral. Por eso te llamas hombre”.
¡Hasta mañana!