Ateísmo: ¿ceguera?

¡Buen día! “Si un hombre privado del olfato declara que la rosa amarilla que sostengo entre mis manos no despide ninguna fragancia, todos sabríamos que está en el error.

La falta estaría en él, no en la flor. Lo mismo ocurre con la persona que dice que Dios no existe. Esto sólo significa que tal persona carece de la capacidad necesaria para discernir la presencia divina”. El pensamiento pertenece a Ralph Richardson y revela una verdad que deberían tener en cuenta quienes dicen que no pueden creer en Dios porque no lo ven.
Mucho antes el santo obispo Teófilo de Antioquía lo expresaba también bellamente al escribir:
“Tú me dices: muéstrame a tu Dios. Yo te respondo: muéstrame primero cómo es tu persona. Entonces te mostraré a mi Dios. Muéstrame primero si los ojos de tu mente ven, si los oídos de tu corazón oyen”.
“Efectivamente, los que gozan de la visión corporal perciben lo que sucede aquí en la tierra y examinan las cosas opuestas entre sí: la luz y las tinieblas, lo blanco y lo negro, lo deforme y lo hermoso, lo proporcionado y lo que no lo es, lo mesurado y lo desmesurado, lo que rebasa sus límites y lo que es incompleto. Lo mismo podemos decir con respecto a lo que es objeto de audición: los sonidos graves, agudos, agradables. Esto también sucede con los oídos del corazón y los ojos de la mente”.
“En efecto, Dios se deja ver por los que son capaces de verlo, pues tienen abiertos los ojos de la mente. Porque todos tienen ojos, pero algunos tienen bañados en tinieblas y no pueden ver la luz del sol. Y no porque los ciegos no la vean, deja por ello de brillar la luz solar, sino que ha de atribuirse esta oscuridad a su defecto de visión”.
Estas palabras fueron escritas en el siglo II de nuestra era. Para quienes no lo saben, San Teófilo de Antioquía es uno de los santos que, por su jerarquía y antigüedad, son llamados padres de la Iglesia.
Para el final, una sensata observación de Aurelien Schell: “No importa que haya ateos. Pero hay que pedirles que no hagan de su ateísmo un artículo de fe”.
¡Hasta mañana!