Expectativas y oportunidades

A partir de ahora y con la ratificación en la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner las expectativas se centran en una nueva etapa de cuatro años de gobierno y, por supuesto, tanto en nuestra provincia como en el gobierno nacional la incógnita aparece en los hombres que acompañarán o no, a los funcionarios en esta nueva gestión y, además, de las políticas que se instrumentarán para cumplir objetivos.

 El país ha venido creciendo a tasas chinas y tiene posibilidades de continuar ese ritmo pero depende en estos momentos de cómo puede impactar la crisis que afecta a la economía mundial y, en ese tren, están maniobrando los países de la región que son los principales productores de alimentos. 

La Argentina puede jugar una papel de gran importancia porque, simplemente, tiene el potencial para alimentar
hacia 2020 a más de 650 millones de personas, casi el 10 por ciento de la población del mundo estimada para
ese año, según acaba de anunciar la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL). 

Cuando se lee esta afirmación el optimismo realista se apodera no solo del sector sino de todos porque significa
una oportunidad más ya que la Argentina es el décimo exportador mundial de alimentos, y cuenta con una industria
alimenticia que supera los 500.000 puestos de trabajo. Además estamos primeros como exportadores de aceite
de soja, limón fresco y sus derivados, alfajores, yerba y mosto de uva. También en los primeros puestos a nivel
internacional de leche en polvo, miel, peras, aceitunas, aceite de girasol, te, aceite de oliva, carne vacuna, vino y
azúcar. 

Es decir, todos productos que hacen a la actividad agropecuaria. No es un secreto que en el mundo
hay preocupación por la suba de los precios de los commodities. La propia FAO propuso como lema “Precios
de los alimentos: de la crisis a la estabilidad” en busca de llamar la atención sobre la volatilidad del mercado y las medidas que pueden adoptarse para mitigar sus efectos en la población más vulnerable del planeta y, por supuesto que en nuestro país también se busca la solución para favorecer a las personas menos pudientes. Los países ricos quisieron poner una barrera a los precios en los más altos foros internacionales pero no lo pudieron lograr. Las naciones emergentes, como la nuestra y Brasil que, repetimos son los mayores productores de alimentos, no estuvieron de acuerdo con esa política e hicieron escuchar su voz. 

El camino que propuso nuestro país como alternativa es producir más para lograr esa estabilidad en los valores
que preocupa y que impacta en los más pobres pero no poner topes ni barreras. ¿Estamos en condiciones de lograr
ese salto cuantitativo?. Creemos que sí. El gobierno ya se fijó como objetivo para 2020 lograr 160.000.000 de
toneladas de producción granaría ya que esta última cosecha superamos las cien millones de toneladas. Por otra
parte, los industriales tomaron el compromiso de duplicar en ese año el valor de las exportaciones de alimentos
procesados y de bebidas, con especial énfasis en productos de valor agregado proveniente de las economías regionales. 

Para tener una idea, en 2010 se exportó en este rubro por valor de 22.000.000 de dólares. ¿La palabra mágica?: valor agregado, para hacer la diferencia. 

Un mundo de oportunidades
 
Como se observa, un mundo de portunidades para nuestro país pero habrá que ir paso a paso para armar una estrategia abarcadora. En ese sentido la mayor expectativa no solo de los productores sino también de los empresarios está centrada en cómo seguirá la instrumentación de la política económica, si se producirá una flexibilización desde la Secretaría de Comercio Interior en cuanto a las exportaciones para hacer más ágil los negocios con el exterior. Quién será el reemplazante del ministro de Economía e del titular de la cartera de
Agricultura, Julián Domínguez; el nivel que pueda alcanzar la inflación, entre otros aspectos que preocupan a quienes están en el mundo productivo. 

La inquietud en los últimos días se centraba en la continua suba de las tasas de interés, que estaría llevando a la paulatina suspensión de los créditos para insumos y, peor aún, para los canjes, lo que de generalizarse podría afectar el resultado de la campaña . También preocupa la política de Brasil que es el principal cliente de la Argentina, que además de su devaluación amenaza con comprar menos alimentos argentinos, como represalia por las restricciones que se estarían imponiendo localmente al ingreso de algunos productos de ese país. 

Como se observa, hay nubarrones que deben disiparse para que las esperanzas productivas que se anuncian tengan su correlación con la rentabilidad que se necesita para seguir adelante. 

¿Cómo están nuestros cultivos?
 

La del lunes, otra lluvia que llegó justo a tiempo. El trigo ya comenzó a cosecharse en nuestra provincia con sus 180.000 hectáreas y en el resto del país comenzará a intensificarse en el resto. Un cultivo que se vio afectado por el clima seco en esta campaña, aunque las precipitaciones registradas en los primeros 15 días de este mes, mejoraron las condiciones en medio de los temores del efecto que podría acarrear el fenómeno La Niña. Se espera una cosecha de 12,6 millones de toneladas del cereal, suficiente para proveer al mercado interno y exportar. 

En cuanto al maíz para la campaña 2011/12 fue estimada en 4,9 millones de hectáreas, por encima de los 4,56 millones implantados en el ciclo anterior. Los productores ya implantaron un 50 por ciento de la superficie estimada y se estima que la cosecha podría llegar a las 30 millones de toneladas. Con respecto al girasol, el Ministerio de Agricultura de la Nación anunció que para el girasol se dedicarán, 1,740.000 hectáreas, casi un uno por ciento por
debajo de la campaña anterior. En el Chaco las 200.000 hectáreas sembradas evolucionan favorablemente según la cartera que preside el doctor Enrique Orban. 

Por otra parte, se dedicarían en el país 18,6 millones de hectáreas para la soja para obtener algo así como 52 o 53 millones de toneladas. En el Chaco la soja puede avanzar un poco más que el año pasado debido a que los productores algodoneros podrían disminuir la superficie debido a que la cotización del algodón bajó esta última
semana los 96 centavos de dólar la libra en el mercado de Nueva York. 

De todas maneras se estima que la superficie puede superar las 300.000 hectáreas. Esto se verá en las próximas
semanas ya que recién se inició la siembra en algunas zonas y es muy pronto para concretar una evaluación,
más si se tiene en cuenta el temor y la lucha que se tendrá que librar con el picudo del algodonero, la superplaga
que este año en algunas regiones comenzará a aplicar todo su potencial destructivo. 

Este mes también comenzó la implantación de arroz y en el Chaco la superficie se estima que rondará entre las 7 y 8.000 hectáreas. Si bien para la campaña 2011/12 las exportaciones se expandirán, las perspectivas de comercialización en el mercado internacional para el futuro no son muy buenas ya que se señala que para la campaña 2012/13 las ventas al exterior de los cuatro productores sudamericanos caerían en un 20 por ciento a 2,4 millones de toneladas por la merma de las compras del exterior. 

De todas maneras, son pronósticos y falta mucho para que se cumpla ya que todo depende de las lluvias y ecesidades de los países.