Confesiones íntimas

La tarea de informar de manera correcta, o al menos intentarlo, no siempre es grata para el comunicador. Por diversos motivos el receptor suele ser esquivo a la idea de aceptarla como cierta. Negarse a aceptar como cierto algo que el comunicador proclama, tiene distintas causas. Una de ellas, suele ser la ingenuidad del receptor.

Con más razón, cuando por causa de la permisividad ideológica; tiene secuestrada su mente a manos de distorsionadores de la realidad, que la ocultan y la tergiversan para mantenerse en el poder. En ese marco de dificultad, es para el comunicador como un bálsamo, cuando alguien del propio entorno de quienes ocultan y tergiversan la realidad, desnuda la verdad a los cuatro vientos.

Gigantesca ola de corrupción

Una y otra vez hemos sostenido que el país esta inmerso en una gigantesca ola de corrupción, tal vez como nunca antes se vio, pero como decíamos en ocasiones anteriores, la aparente primavera económica del “modelo” desvía la atención hacia otro lado. Para el común de la gente, no importa tanto que un importante número de funcionarios municipales, provinciales y nacionales, se hayan enriquecido ilícitamente sin que la justicia los condene. La manera en que lo han hecho es descarada. No son inventos nuestros. Sus propias declaraciones juradas lo demuestran. Sin decirlo, sus propias declaraciones juradas dicen: “Miren como robé”. Ninguno de ellos puede demostrar que haya adquirido los bienes que tiene de manera honesta. Sin embargo ninguno está detrás de las rejas. A ellos si que la democracia les da de comer. Pero no quedarán impunes. Algún día pagarán ante la justicia no terrenal por todo lo que robaron.

Confirmando noticias

En columnas anteriores comentábamos que muchas veces los que ostentan la titularidad del poder ejecutivo, se prestan a apoyar candidaturas que dejan mucho que desear; y que, a veces, el candidato tiene más que currículo, prontuario policial. Las noticias que provienen del interior mismo del gobierno confirman lo que comentamos habitualmente. 

Esta semana se hizo público algo de eso. Tiene relación con quien fuera elegido con más del 50% de los votos para gobernar la provincia de Río Negro. Se trata de Carlos Soria, ex militante menemista, duhaldista y ahora cristinista. Al respecto, según sus propias palabras, señaló que Cristina le llamó por teléfono después de su triunfo en Río Negro y le dijo: “Era hora, lo felicito. Yo me imaginaba como era el final, (de los resultados de la elección) pero no pensé que iba a ser tan bueno”. 

Lo increíble de este romance en ciernes es que, cuando el mismo Soria dirigía la Secretaría de Inteligencia (SIDE), en el gobierno de Eduardo Duhalde, fue denunciado por Cristina por espiar a su familia. Aún así, en una demostración emotiva de perdón implícito, en vísperas de las elecciones rionegrinas, la presidente mandó a Alicia Kirchner y al economista, motoquero cheto con su guitarra al hombro, para que ambos respaldaran la campaña del rionegrino. Para sumar, posterior al triunfo, mandó también al Ministro del Interior, Florencio Randazzo, a estrecharle un fraternal abrazo, y como si todo ello fuera poco, a semejante alegría, se sumó la de Aníbal Fernández, quien calificó de “histórico” el triunfo del rionegrino. Ahora todos son hermanos.

Horacio Verbitsky

Horacio Verbitsky es un periodista y escritor ligado ideológicamente al kirchnerismo, autor del famoso libro de investigación “Robo para la Corona”; un clásico del periodismo de investigación, que oportunamente sacudió a la opinión pública, cuando describiera -con información irrefutable- la corrupción que caracterizó el gobierno de Carlos Menem. La verdad que tendría que escribir otro libro donde cuente como se siguió robando para la corona después de Menem. Ahora, el periodista está duramente enfrentado con Carlos Soria, el nuevo gobernador de Río Negro, porque en su columna habitual del diario Página/12, el periodista había cuestionado duramente que el kirchnerismo hubiera avalado su candidatura a gobernador de Río Negro. Enfurecido por esa columna de opinión, el ahora gobernador electo, inmediatamente contestó que “Verbitsky es un montonero trucho, que vendió a sus compañeros” y agregó al diario Tiempo Argentino “Nunca vi a los intelectuales (Verbitsky) hablar de los problemas de Río Negro, ni siquiera cuando un gobernador se robó un banco”. (¡Lindo gobernador!)

Pero como contrapunto a lo dicho por Soria, el autor del Robo para la Corona, publicó una foto social, donde se lo ve a Soria, cenando con el criminal de guerra nazi Erich Priebke, agregando que el rionegrino es “uno de los personajes más oscuros de la larga década menemista-duhaldista”. Como vemos, uno y otro, no son precisamente la Madre Teresa de Calcuta, pero sí dignos representantes del “modelo”.

Miguel Bonasso

Miguel Bonasso también es periodista y escritor, igualmente ligado al kirchnerismo hasta no hace mucho tiempo. Se auto titula como ex militante de la organización guerrillera Montoneros y llegó a ser diputado aliado al gobierno. Ahora se abre camino hacia una batalla contra la corrupción del gobierno que antes lo cobijó. Consultado sobre las características del actual gobierno, dijo “El kirchnerismo es la continuidad del menemismo”. Recientemente denunció en su nuevo libro “El Mal”, entre muchas otras cosas más, que la empresa minera Barrick, que está destruyendo parte de las reservas argentinas en el sur para extraer oro, tiene un vínculo “especial” con el gobierno, a tal punto que “pone plata cuando Cristina está en campaña electoral”. 

Respecto de Horacio Verbitsky, no duda Bonasso en calificarlo como “El Neustadt de Kirchner” y tampoco deja de señalar las presiones que sufrió en su trabajo como columnista del diario oficialista Página/12. Tarea que compartió con el autor de Robo para la Corona. 

Las apreciaciones de Carlos Soria, Horacio Verbitsky y Miguel Bonasso, surgidas desde el interior mismo del gobierno, no hacen otra cosa que confirmar lo que domingo tras domingo venimos afirmando respecto de la precaridad ética y moral de quienes gobiernan el país.