Si el agua es vida, que se cumpla una promesa es una reparación histórica

Si hay agua, hay vida, habrá inversión, y habrá salud. Tan sencillo como complicado, y el pueblo del interior del Chaco sabe de qué estamos hablando.

Cuando Gustavo Martínez el viernes en Charata lideró la comitiva gubernamental -recibiendo instrucciones del gobernador Capitanich-, en el inicio de la colocación de cañerías para el segundo acueducto, una sensación de tranquilidad inundó la zona.

Es que el inicio de la obra se dio en momentos en que -aún en estos de invierno- casi la mitad de Sáenz Peña no tiene agua suficiente, y barrios como el Puigbó y otros sobre todo los ubicados al norte de la calle 51, comenzaban a sufrir el efecto de “la baja presión”.

La empresa brasileña OAS que integró una UTE con Supercemento y Rovella Carranza pronto utilizarán un parcela de
tierra en el parque industrial de Sáenz Peña para instalar allí el obrador y acopio de materiales, con lo cual las señales son cada vez más claras y la concreción de un obra que tiene más promesas que la jura de lealtad a la bandera, comienza a ser realidad.

Si el segundo acueducto se concreta, será a no dudarlo, en el mayor acto de reparación histórica que la comunidad del interior chaqueño haya recibido.

El agua tiene sentido social más que las rutas, que el pavimento urbano, que la iluminación. Y resultaba inconcebible que con tantos años de democracia no se hubiera saldado esa deuda pendiente que el viernes, desde Charata, comenzó a pagarse con el puntapié inicial de la obra.

¿Quién puede negar que el acarreo de agua a veces de lugares distantes tiene a maltraer a los intendentes de poblaciones como Avia Terai, Concepción del Bermejo, Campo Largo, Corzuela, Los Frentones y otras? Los altos costos que demanda llevar agua a la gente implica erogaciones extraordinarias que ahora, en estos meses, comenzará a hacerse sentir en el interior, sobre todo cuando ya comenzamos a hablar de sequía por la ausencia
de lluvias.

Parece increíble, pero hay muchos que no saben que desde Avia Terai a Pinedo, y desde Avia Terai a Río Muerto, no hay acueducto, ya que el proveniente de Barranqueras llega a Sáenz Peña y de allí, baja hasta Villa Angela. Es decir, si nos sorprende que el Censo 2010 diga que solo uno de cada cuatro hogares en el Chaco tiene cloacas, fácil sería determinar, entonces, cuantos hogares no tienen acceso a la red de agua potable como por ejemplo Avia Terai, donde el agua que provee Sameep tiene un alto contenido de sales y los pocos vecinos que cuentan con el servicio,
no la usan ni para regar las plantas. Es que allí no llega el acueducto inaugurado el 15 de marzo de 1980, y que hoy está al borde del colapso.

“No pedimos pavimento, ni luz, pedimos agua”, decía un slogan utilizado en los pueblos del interior. Por eso, hablar del inicio de obra de este acueducto, es comenzar a sentir una reparación histórica. ¿Cómo aguantamos
estos 36 meses? Con mejor ánimo que antes, porque el inicio de obra del segundo acueducto, se transformó para el interior en la noticia del año, ahora resta establecer estrategias para soportar el embate de la falta de agua de los 36 meses restantes.

Es que se advierte que, históricamente, el interior del Chaco careció de inversiones y de infraestructura. O sea: hubo desidia en materia de obras. Salvo honrosas excepciones, los municipios no han invertido en perforaciones y no existen fuentes alternativas para soportar la época estival. En el caso de Sáenz Peña, la ausencia de lluvias generó que los enormes reservorios de Sameep estén vacios, y por lo tanto no se puede inyectar agua a la planta potabilizadora.

Ni hablar de otras comunas, donde el acarreo de agua-incluido el ferroviario-será moneda corriente. De todos modos, desde el viernes en Charata, comienza a gestarse un antes y un después para decenas de comunas del interior del Chaco.

Mister Towsend se quedó sin tortas fritas Terry Towsend, director ejecutivo del Comité Consultivo Internacional del Algodón, el 4 de noviembre de 2010, anduvo por la zona de La Montenegrina y Bajo Hondo Grande, para ajustar
detalles de la organización de la reciente 70º reunión plenaria de ese comité. Allí, en la casa del productor Juan Carlos Chaikovsky, compartió una larga charla, le sirvieron tortas fritas, las que comió, pidió la receta de las mismas y prometió volver este año a ese mismo campo, cosa que nunca sucedió.

En esa ocasión, Towsend se manifestó satisfecho con lo observado en cuanto a la calidad de producción y crítico en lo relacionado con el control del picudo y dijo que sabía en el Chaco existe un buen desarrollo técnico con un rendimiento que está sobre el promedio en el mundo.

Pero mister Towsend no vino a Sáenz Peña, ni tampoco parte de la delegación ni al campo de Chaikovsky ni al INTA, ni a UCAL ni a Genética Mandiyú, lo cual extrañó, dado que en un primer momento estaba previsto que así sucedería, teniendo en cuenta que Sáenz Peña fue núcleo algodonero, actual capital nacional del algodón, sede de la Fiesta Nacional del Algodón.

¿Qué paso que en vez de Sáenz Peña fueron a El Colorado, provincia de Formosa?