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A 14 años de la muerte de Oscar Hermes Villordo

El 1 de enero se cumplen catorce años de la desaparición del escritor y periodista Oscar Hermes Villordo. Había nacido en Machagai, Chaco, en 1928 y murió en Buenos Aires el 1 de enero de 1994, a los 64 años.


Ejerció el periodismo y la crítica literaria en diversos diarios argentinos y fue autor de varios libros, entre éstos: Poemas de la calle (1953), Teníamos la luz (poemas, 1962), y las novelas, El bazar (1966), Consultorio sentimental (1971) y el ensayo Genio y figura de Adolfo Bioy Casares (1983) y una biografía de Manuel Mujica Láinez, Manucho (1991).
Este chaqueño había estudiado en Catamarca. Cuando llegó a Buenos Aires comenzó a colaborar para la Editorial Atlántida escribiendo para la revista Billiken.
También trabajó para la secretaría de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE). Comenzó su carrera literaria con Poemas de la calle publicado en 1953, obra a la que le siguieron El bazar (1966) y Consultorio sentimental (1971). Era un agudo crítico y sus notas y ensayos pueden encontrarse en el Suplemento Literario de La Nación. También prologó y anotó ediciones de Miguel de Unamuno, Florencio Sánchez, Nicolás Guillén, Marabbo y Jean Paul Sartre.
Fue premiado con la Faja de Honor de la SADE (Sociedad Argentina de Autores), la Pluma de Plata del Pen Club Internacional, el Premio Municipal de Literatura y una beca Fullbright.
La producción literaria de ficción relacionada con el homoerotismo está representada por tres de sus obras editadas en el período pos dictadura. Son las novelas La brasa en la mano (1983), La otra mejilla (1986) y El ahijado (1990), una verdadera trilogía sobre la vida y las costumbres de los personajes, varones homosexuales porteños, de las décadas del cincuenta al ochenta del siglo XX.
En 1962 viajó a Grecia invitado por la embajada de ese país. Dictó conferencias, intervenido en audiciones radiofónicas, integró la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Escritores y fue colaborador de La Nación, La Gaceta de Tucumán y de La Prensa.
La homosexualidad de Villordo no era un secreto a voces, como en el caso de otros famosos. Había tenido problemas con la censura en la década del sesenta y en 1976, año del golpe militar, marchó al exilio donde desarrolló una exitosa carrera.
Para entender la importancia de la figura de Villordo en relación al homoerotismo, se debe recordar que la visibilidad homosexual en Argentina, estuvo desde tiempos coloniales, en un cono de sombra, y ligada con la enfermedad y con la delincuencia, y que sólo a finales del siglo XX alcanzó un alto grado de exposición pública, a través de la televisión, aunque infelizmente banalizada.
Villordo denunció la persecución y asesinatos de homosexuales durante la dictadura militar en La otra mejilla. “La novela narraba los crímenes de la policía contra los homosexuales con una crudeza sólo equiparable al Nunca Más”, señala Leopoldo Brizuela.
El mérito de Villordo fue hacer pública su orientación sexual en un momento cuando salir del armario aún no se había puesto de moda, ni en Europa ni en los Estados Unidos, moda que tardaría en llegar a Argentina hasta finales del siglo XX.
Sufrió mucho por la discriminación de la que fue objeto por los llamados bienpensantes. Poco antes de morir a causa del sida, declaró públicamente que había contraído la enfermedad desde las páginas La Nación, admitió su condición y preferencia sexual y reflexionó sobre el dolor provocado por esa discriminación y el prejuicio.