Ayer, bendición de olivos: Camino hacia la vida

Los católicos celebran desde ayer y hasta el próximo domingo de Pascua la Semana Santa cristiana, la más importante del calendario religioso en la que la Iglesia recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo y los fieles renuevan la esperanza de una vida eterna y su compromiso diario con la fe.

 En Resistencia, la ceremonia central tuvo lugar en la plaza central 25 de Mayo de 1810 encabezada por el obispo monseñor Fabriciano Sigampa quien bendijo los damos que portaban los fieles. También se realizaron similar acción en avenida Italia y Don Bosco (parroquia María Auxiliadora con padre Eduardo Jorge) y en la ermita de la Vírgen Nuestra Señora de la Asunción (avenidas Laprida e Italia con el padre José Filiweski).
Monseñor Sigampa señaló en su mensaje que “el domingo de Pascua es un domingo de esperanza, que dice que la vida no termina en la muerte. Es decir que queda una esperanza de que al final de los tiempos hay una resurrección y también, es el pensar en el aquí y en el ahora, viviendo cada acción en el compromiso cristiano”.
Cabe resaltar que las principales celebraciones de la Semana Santa comenzaron con la bendición de ramos, procesión y misa de mañana, en la que se proclama el Evangelio de la entrada de Cristo a Jerusalén. En tanto, el Miércoles Santo se celebra la Misa Crismal, en la que el obispo bendice los santos óleos y los sacerdotes renuevan sus promesas, en tanto el Jueves Santo que por la noche, con la misa de la Ultima Cena, se realiza el gesto del lavatorio de los pies.
El Viernes Santo es el único día en que no se ofrecen misas, sino que se medita la Pasión del Señor, adorando la Cruz y celebrando la Palabra de Dios y la Comunión.
El Sábado Santo por la noche se celebra la solemne Vigilia Pascual y a partir de ese momento los cristianos festejan la resurrección de Cristo y el domingo de Pascua.
La Pascua se vive intensamente en los barrios y durante la Semana Santa es mucha la gente que viene a la misa del Domingo de Ramos y en el Vía Crucis, son los más humildes quienes se identifican con el dolor de Jesús, porque también pasan por muchas injusticias. La resurrección es la confirmación de que Dios es un Dios de vida y no de muerte, en los barrios se vive verdaderamente la fe teniendo el certero criterio de salvación, misericordia y comprensión con el prójimo.

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