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¿Soplan vientos de cambio?

En el ámbito agropecuario explotó una verdadera bomba en la última semana. Sorpresivamente para algunos, no tanto para otros, el gobierno disolvió la Oficina de Control Comercial Agroalimentario (ONCCA), encargada, entre otras cosas, de repartir las compensaciones a los alimentos.

     

La decisión, que para algunos fue interpretada como un gesto de acercamiento hacia el campo, fue adoptada por la presidenta Cristina Kirchner mediante el decreto 192/11 que tuvo inmediata publicación en el Boletín Oficial. 

La oficina disuelta por decisión presidencial estaba siendo investigada por supuestas irregularidades en el reparto de subsidios a molinos, empresas de engorde de ganado a corral, tambos y otros, que ahora serán manejados por un ente interdisciplinario bajo la órbita del Ministerio de Agricultura. 

Este fue el motivo de un severo cuestionamiento también por parte de las entidades del campo debido a que el reparto de subsidios en los últimos tiempos se había convertido en la función principal y más polémica de la ONCCA. 

La oficina recién disuelta había sido creada en 1996, durante el gobierno de Carlos Menem pero recién obtuvo protagonismo mediando la última década. Las críticas al organismo venían creciendo por presuntas irregularidades, incluso durante la anterior gestión cuando al frente se desempeñaba el actual titular de la AFIP, Ricardo Echegaray. 

Los considerandos del decreto que disolvió la ONCCA no dejan de llamar la atención cuando se menciona que “no es del todo conveniente concentrar funciones que implican otras tantas actividades vinculadas al sector agropecuario, en todas sus fases, a cargo de la misma autoridad. 

La gran pregunta que surge es cuál fue el verdadero motivo de la disolución del organismo y los principales referentes del sector agropecuario realizaron diversas lecturas en torno a esto y a la creación de la unidad de Coordinación y Evaluación de Subsidios al Consumo Interno que será comandada por Amado Boudou. 

Para el presidente de la comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, el formoseño Ricardo Buryaile, el cambio se produce en la estructura administrativa, una descentralización de funciones en lo inherente al control de la operatoria de los subsidios, pero que nada cambia para el productor porque los problemas de intervención en los mercados van a seguir existiendo y afirma que no hubo un cambio de política sino una reasignación de funciones lo que les hace suponer con fundamento que difícilmente se produzca un giro real en la política agropecuaria. Para el diputado el tema central pasa por la justicia y la situación de la ONCCA en las causas mencionadas y reclamó que la justicia intervenga secuestrando toda la documentación sensible a fin de resguardar y preservar pruebas para que no se interrumpa la investigación de los casos denunciados. 

Lo que cambia en definitiva es el nombre, el rango del organismo, y quien mueve la caja, pero en la práctica siguen las compensaciones y los ROE, pilares de este modelo productivo que ahogó al trigo y que amenaza al maíz.

El campo objeta

Las entidades de la Mesa de Enlace pusieron reparos a la medida y expresaron dudas acerca de lo que sucederá en el futuro. Mario Llambías, presidente de CRA se preguntó sobre el futuro de las causas legales y aseguró que “cambian la cabeza pero no las políticas” y calificó a la disuelta oficina como un epicentro de “clientelismo político y económico”. Hugo Biolcatti dijo que hubiera preferido conversarlo con el gobierno para ver si se trata de un cambio de políticas, pero consideró auspicioso todo lo que sea modificar lo que sucede en el sector productivo. 

Desde la Federación Agraria Argentina se escucharon voces esperanzadas en el sentido de que esto pueda significar un primer paso en la reconciliación del gobierno con el campo y un punto de partida para solucionar los problemas que tiene el sector.

Algunos interrogantes

De esta sorpresiva movida que sacudió el ambiente, surgen algunos interrogantes y el fundamental es si el reemplazo de un organismo por otro que estará a cargo del ministro de Economía significa poner un freno a la influencia del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno en temas de política agropecuaria o si sólo se trata de una medida para quitarle a la oposición un elemento de presión política en un año electoral. 

Sin embargo, en el decreto que crea la nueva unidad se establece que a Boudou lo acompañarán los ministros de Agricultura e Industria, el Secretario de Comercio Interior y el titular de la AFIP. Además de la permanencia de Moreno y Echegaray se asegura que continuarán los subsidios a las agroindustrias y los Registros de Operaciones de Exportación, con los que el gobierno hace posible o no la concreción de las exportaciones de granos, carne, lácteos de manera unilateral y según afirmaciones de empresarios del sector, en ciertos casos con poca transparencia. 

En medio de la sorpresa que causó la medida presidencial, la mayoría de los representantes del sector agropecuario, a excepción de la Federación Agraria Argentina, dudan de que esta decisión tenga que ver un cambio de fondo. El tiempo dirá si verdaderamente soplan vientos de cambio.