21 de marzo: comienza el otoño

En el Hemisferio Sur el otoño empieza con el Equinoccio de Otoño, cuando - a su vez - se produce el Equinoccio de Primavera en el Hemisferio Norte, entre los días 20 y 21 de marzo. Durante los equinoccios, los dos polos se encuentran a la misma distancia del Sol, por lo que la duración del día es igual a la de la noche en todo el planeta: 12 horas justas. Las temperaturas bajan, el sol apenas calienta, los días se hacen más cortos y la tierra comienza a prepararse para enfrentar el duro invierno.

Las hojas verdes de los árboles se vuelven amarillentas, luego cafés, hasta que se secan y caen al suelo, ayudadas por el viento que también comienza a soplar con más fuerza durante esta época del año. Algunos animales se preparan para hibernar y comen o guardan grandes cantidades de alimentos en sus madrigueras para pasar el invierno. 

El equinoccio 

Esta estación comienza en el Hemisferio Sur con el Equinoccio de Otoño, cuando - a su vez - se produce el Equinoccio de Primavera en el Hemisferio Norte, entre los días 20 y 21 de marzo. Durante los equinoccios, los dos polos se encuentran a la misma distancia del Sol, por lo que los días tienen la misma duración que las noches, es decir, los rayos del Sol alumbran de igual modo tanto al hemisferio sur como al hemisferio norte. Esto ocurre sólo estas dos veces al año: entre el 20 y el 21 de marzo y entre el 21 y 23 de septiembre. 

Sólo estas dos veces la duración del día es igual a la de la noche en todo el planeta: exactamente 12 horas. La palabra «equinoccio» viene del latín «equi», igual, y «nocte» , noche. Y durante el equinoccio es el único momento en que el sol está situado justo en el plano del Ecuador terrestre. Eso sí, los equinoccios no se dan un día exacto, ya que como la órbita de la Tierra alrededor del Sol no es igual todos los años, debido a que la traslación tarda más de un año - hay 5 horas, 48 minutos, 45,8 segundos adicionales cada año -, los equinoccios pueden variar en uno o dos días. 

Ahora bien, esta fracción de tiempo cada cuatro años suma un día entero, el que se recupera en el año bisiesto, agregándolo a febrero y, por consiguiente, se desplaza un día el comienzo de las estaciones siguientes. 

Los equinoccios son al mismo tiempo puntos de órbita de la Tierra e instantes precisos, NO días, aunque se acostumbre a llamar equinoccios al día completo en que suceden esos instantes. Los equinoccios sirven también para calcular días festivos, especialmente el Viernes Santo, que sucede el viernes inmediatamente posterior a la luna llena que ocurre después del equinoccio de otoño o primavera, según corresponda. 

Dependiendo de la latitud y de la altura, los cambios meteorológicos a lo largo del año pueden ser mínimos, como en las zonas tropicales bajas, o máximos, como en las zonas de latitudes medias.

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