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La bandera del Chaco celebra su primer año

Hace un año, el 19 de septiembre de 2007, comenzó a flamear una de las más jóvenes banderas de las provincias argentinas, la del Chaco —que desde entonces preside los actos oficiales y escolares junto a la enseña nacional—, y que nos observa y nos interpela, invitándonos a sumar y unificar esfuerzos para hacer realidad esa tierra ardiente de promesas y proyectos aún inconclusos que soñaron nuestros padres y abuelos. Cuya identidad se consolide a partir de la pluralidad cultural que congregue en un destino común a criollos, inmigrantes y pueblos originarios. Esa ‘chaqueñidad’ que alguna vez el poeta Adolfo Cristaldo definió como ‘Razachaco’.

Para su creación, las autoridades provinciales de entonces convocaron —en junio de 2007— a un concurso público que tuvo amplia repercusión en la comunidad, con 53 propuestas, que hicieron arduo el trabajo del jurado, designado al efecto por la ley correspondiente, resultando elegido el diseño que presentó Mario Orlando Gadotti, de Resistencia, quien tendrá el honor de dejar ligado para siempre su nombre al de la enseña provincial.
Los colores en franja: verde, blanco y azul celeste; más el sol con treinta y dos rayos; el tradicional arado de mancera presente en el escudo oficial creado por Carlos López Piacentini, basado en el histórico símbolo chaqueño establecido por el general Antonio Dónovan, gobernador del Territorio, en el año 1888; y las 25 estrellas de cinco puntas que representan a los departamentos, son los elementos primordiales que conforman un simbolismo de esta joven provincia, que en sus albores despertó tantas expectativas.
En sus colores está todo: el agreste monte chaqueño, que hoy lucha por sobrevivir a la depredación de sus propios hijos; el blanco del algodón, alegoría —junto al arado— de la producción, la esperanza, la riqueza, el progreso y el trabajo que esta tierra prodigó a manos llenas; el azul que conjuga nuestra pertenencia con los colores de la enseña nacional y los ríos que abrazan y recorren el territorio chaqueño.
Colores y emblemas que hoy ondean también en la Base Marambio de la Antártica Argentina, llevados por un heredero de esta provincia, integrante de la actual dotación, tras una donación de la Legislatura chaqueña.
Tener una bandera que nos representa, aunque parezca algo común y corriente, es mucho más que tener un pedazo de tela coloreado. En ella se expresan la historia, los ideales, las expectativas, la invocación a la memoria y la sabiduría de los antepasados, que vigoricen nuestro espíritu y nos dignifiquen en un proceso de compromiso militante y creativo. Identificados en la visión del bien común a través de la solidaridad, la unidad y la organización como simientes para la construcción colectiva de nuestra joven provincia, de la grandeza y la felicidad del pueblo que la habita.
Hay esperanzas, hechos, renovados impulsos y proyectos que nos estimulan a creer que éste es el momento y la oportunidad.
Honremos, entonces, dignamente, la bandera que hace un año nos distingue y a la vez nos integra en el conjunto de las provincias hermanas. Al honrarla, reafirmamos nuestra voluntad de seguir trabajando en armonía, en la democracia y con respeto. Elevémosla al sitial que merece ocupar.
Vale la pena recordar que hace ya varios años, más de una década, se llevó a cabo un concurso similar para la creación de un himno provincial que fue la canción distintiva de la provincia. En aquella oportunidad también un jurado especializado eligió la propuesta ganadora, con letra del escritor y poeta Jorge Pascual y música del compositor Mario Abraham, tema que fue grabado por el Coro Polifónico de la ciudad de Charata. Sin embargo, nunca se sancionaron los instrumentos legales para oficializar ese himno que penosamente y sin motivos ha quedado en el olvido, echando a perder el esfuerzo que mereció en su momento y esos hermosos versos que nos dicen que “para cantarle al Chaco hay que escuchar las voces del cielo y de la tierra, del agua, de los huesos, del sol, de la madera, del pájaro y la flor (...) Y luego contemplar las luces y las sombras de una provincia en vuelo (...)”
El himno que nos falta y que las nuevas autoridades prometieron sancionar. El himno cuya melodía acune nuestra novel bandera.