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Rubén Tonzar
Por: Rubén Tonzar

Las jubilaciones, el centro de la protesta

  Aumentan las dificultades para Jair Bolsonaro en su ofensiva contra los derechos jubilatorios y laborales.

La huelga general de este viernes se desarrolló superando varios intentos represivos e incluso recientes decisiones judiciales que pretendían prohibir paros en algunos sectores. El tema que uniformaba los diversos reclamos era la protesta contra el intento de imponer recortes jubilatorios y suba de la edad, y se sintetizaba en el eslogan “Fuera Bolsonaro”, en infinidad de cánticos, carteles y banderas.

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   La huelga fue muy fuerte en la industrializada São Paulo, donde pararon las automotrices, y en los yacimientos de Petrobras. La movilización fue nutrida por los gremios de la salud, judicatura, portuarios, correos, obras sanitarias, camioneros, campesinos y movimientos sin tierra. En segundo término, los contingentes que más aportaron fueron los maestros y profesores, y la juventud estudiantil, que ya venían con el antecedente de dos grandes huelgas nacionales contra los recortes en la educación.

Paso atrás en la contrarreforma jubilatoria

   El gobierno se vio impelido a bajar pretensiones en varios artículos de la ley, por la imposibilidad de obtener apoyos suficientes a su proyecto (que debe ser aprobado por tres quintos, mayoría calificada) en las dos rondas de votación. Aunque la mayoría de los partidos que apoyaron a Bolsonaro en su carrera electoral (e incluso algunos gobernadores y diputados del PT) se manifestaron de acuerdo en ajustar contra los derechos de trabajadores y jubilados, las manos no se levantan con igual decisión en el recinto del Congreso. El primer obstáculo fue el recorte a las jubilaciones de los militares, que importan sumas muy significativas.

   Aunque el proyecto modificado conserva el aumento de la edad mínima, el congelamiento jubilatorio hasta 2024, el mínimo de 20 años de aportes, y otros ataques contra trabajadores y jubilados, las modificaciones (como inmediatamente se quejó el ministro de Economía Paulo Guedes), no satisfacen las necesidades de patrones y banqueros en general, para quienes este proyecto debía solventar gran parte del déficit fiscal avivado permanentemente por el pago de los monumentales intereses de la deuda externa, e incluso proveer un fondo para créditos y subsidios al empresariado.

   Transcurridos casi seis meses de gobierno, con la economía aproximándose a una recesión, con crisis de gabinete recurrentes y constantes denuncias por corrupción, Bolsonaro había depositado en la aprobación de la contrarreforma previsional el futuro de su gobierno. En ese contexto, las revelaciones de las manipulaciones judiciales del ministro de Justicia Sergio Moro (antes juez estrella de la causa Lava Jato), y ahora esta huelga general, en la que importantes sectores de trabajadores reclaman la profundización de la lucha hasta derrotar la contrarreforma, pueden golpear letalmente al gobierno. Y, de pasar tal cosa, las repercusiones no quedarán limitadas a Brasil.