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Diez errores muy comunes

Son épocas difíciles para la economía doméstica y el cuidado del auto es fundamental.

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Conducir apoyado en la palanca de cambios es otro de los malos hábitos más comunes que termina por deteriorar el sistema de varillaje y a veces más.

Tener el coche descuidado, o no prestar atención a cómo funcionan determinados componentes parece un asunto trivial, pero no lo es. Algo que parece inofensivo puede convertirse, con el paso del tiempo, en un verdadero problema.

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La limpieza callejera es lo peor para la pintura de los autos. El agua de los baldes y los trapos contienen arenilla invisible que con el tiempo va limando la capa de terminación.

A veces por desconocimiento o por la repetición de un hábito se pueden llegar a afectar los sistemas y, a la larga, poner en peligro la propia seguridad. Estos son los diez hábitos nocivos más frecuentes.

1. Retrasar el mantenimiento

Duele gastar dinero en el taller, pero el mantenimiento del coche es vital para su longevidad. El mantenimiento regular incluye el cambio de aceite y los filtros, así como los líquidos y es tan simple saber cuándo como leer el manual del propietario.

2. Descuidar los neumáticos

Los neumáticos forman parte del triángulo de seguridad del coche y son claves ya que es el único punto del coche que tiene contacto directo con el suelo. Conducir con las cubiertas gastadas en exceso puede ser trágico sobre todo si está lloviendo.  En esas condiciones el coche no frena y tampoco obedece a los volantazos.

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De la correcta presión de inflado depende la duración de las cubiertas. Es una rutina que debería ser semanal y permite saber si hay una rueda con pérdidas.

Algo que demora apenas minutos y alarga la vida de las ruedas es cuidar de la presión correcta  (las gomas no se gastarán de forma irregular, ni se deterioran antes de lo previsto y el coche gastará menos combustible).

3. No hacer caso a las luces de advertencia

Cuando un indicador se enciende en el tablero de instrumentos, es importante abordar el problema de inmediato. Si desconoce el significado de una luz , en el manual del propietario lo explica. Algunas luces de advertencia alertan sobre problemas muy graves, como una pérdida de refrigerante, que pueden hacer que el motor se sobrecaliente.

3. Limpieza

Sin el cuidado y la atención apropiados, incluso la mejor pintura se volverá pálida y descolorida por la acción de contaminantes industriales y del tráfico o la lluvia ácida. Hace tiempo te dimos todos los pasos necesarios para lavar bien el coche. El lavado callejero es lo peor y llena la pintura de arañazos que a la larga opacan la capa de terminación. Una mala practica en coches modernos es circular a toda velocidad cuando llueve,  ya no estamos en la década del 70 cuando salían de fábrica sin protectores inferiores y el barro era un enemigo mortal de la chapa.

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Los manuales de usuario son imprescindibles. Nadie debería comprar un usado sin el manual. Las marcas premium ya ofrecen el manual online que se actualiza con información de último momento.

4. Conducción agresiva

Acelerar sin necesidad “picar” sin sentido consume más, se calienta en exceso el motor y los neumáticos se desgastan. Este tipo de conducción no destruirá el coche inmediatamente, pero hará que el motor, la transmisión y el sistema de frenos se deterioren mucho más rápidamente de lo previsto. Los coches “abusados” tienen pérdidas de líquido prematuras, juntas rotas y otros problemas mecánicos invisibles como en el embrague y la transmisión.

5. Conducir demasiado tranquilo

Se piensa que conducir en marchas altas y a poca velocidad ahorra combustible pero en realidad hoy es más grave que hace décadas.

Hoy la electrónica trabaja haciendo cálculos que involucran a la velocidad y la posición del acelerador y en base a eso intenta que el combustible no se desperdicie, pero cuando la computadora “lee” que el acelerador está muy presionado pero la velocidad no es acorde inyecta combustible demás porque así fue programada.

En el caso de los coches diésel esta conducción lenta puede afectar a la válvula EGR, que acumula más carbonilla y reduce su vida útil a la mitad, o el filtro de partículas (de ahí que el mantenimiento de coches diésel sea más alto).

6. Arrancar  como si no hubiera mañana

En día muy fríos calentar el motor con fuertes aceleradas es una mala idea. El aceite y los componentes aún no han alcanzado la temperatura ideal… y al estar menos protegidos acelerarán el desgaste en el motor del vehículo. Esperar que el auto “se caliente” tampoco es buena idea,  el motor estará caliente pero no la caja de cambios.

7. Apoyarse en la palanca del cambio

Otra mala costumbre es utilizar la palanca de cambios como apoyabrazos. Sin saberlo, se está presionando los mecanismos internos del cambio, lo que desgasta y provoca holguras en sincronizadores, rulemanes y bujes.

8. Utilizar los frenos demasiado

Pisar el pedal del freno demasiado tiempo puede acelerar el desgaste de los discos y pastillas, deformar los discos, que se creen vibraciones en el volante al frenar y deteriorar el líquido de frenos, haciendo que el sistema  sea menos resistencia a la fatiga. Los conductores de llanura enfrentan este problema al viajar por zonas de montaña por el hábito de frenar en cada esquina.

9. Mover la dirección con el coche parado

Hay que evitar hacerlo como rutina. El problema más común detectado es el desgaste de la cremallera de la dirección ya que al no haber inercia de movimiento la caja de dirección debe hacer todo el esfuerzo para mover las ruedas. En el caso de los coches más nuevos nunca hay que girar el volante hasta el límite durante más de 10 segundos. De esta manera se evita el esfuerzo excesivo de la bomba hidráulica.

10. Conducir en reserva

Otro problema relativamente “moderno” En la mayoría de coches con sistemas de inyección la bomba de combustible está sumergida en el tanque y se refrigera con la misma nafta por lo que debe habar combustible suficiente para garantizar la lubricación y el enfriamiento. Conducir con la luz de reserva encendida puede hacer que la bomba quede desprotegida al realizar giros.