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Paulo Ferreyra
Por: Paulo Ferreyra
Lucas Monzón al Gardel de Chamamé

“Consolidar la música del litoral”

“Esta nominación a los premios Gardel despertó muchas sensaciones. Emprender un proyecto propio es un trabajo de militancia que conlleva mucho sacrificio. Ojalá esto sirva para sostener y consolidar al chamame y a la música del litoral”, expresó Lucas Monzón en esta charla camino al Gardel de Chamame por su disco Franco. En la oportunidad además tuvo palabras elogiosas hacia sus compañeros de terna.

Fotos: Miguel Romero 

El cielo coquetea. De a ratos sale el sol y después cae una lluvia estrepitosa. Sobre el mediodía esta todo gris pero ya no llueve, las calles están vacías. Lucas Monzón llega puntual, se lo ve animado, alegre. Desenfunda el acordeón mientras divagamos sobre algún tema, luego se dispone a grabar para NORTE PLAY los temas Encuentro y Así es Formosa. La humedad del ambiente es un aire denso que recae sobre los hombres, alivianada solo por el buen humor del ambiente. 

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— ¿Te acordás cuál fue el primer tema que aprendiste a tocar en el acordeón? 

Paraje Loma sandía. Ese fue el primer tema que aprendí, lo tocábamos juntos con mi hermano. Es un chamamé que lo escuchaba mi viejo en ese entonces, era muy sencillo de tocarlo. Después seguí con otros La laguna totora, entre otros temas que uno arranca para tocar en el acordeón.

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— Antes de arribar a Resistencia, estuviste unos años en Charata, ¿Cómo fue esa etapa de tu vida y por qué recaíste en esta ciudad? 

Este paso por Charata tenía que ver básicamente con mi proceso de aprendizaje en la música. Me fui con la intención de estudiar piano. En ese tiempo le decía a mi vieja que quería estudiar música, porque siempre tocaba de oído, entonces me fui a Charata a estudiar piano. A la sazón mi vieja me aconseja estudiar también otra carrera, así fue como comencé a estudiar lengua.

En Charata conocí e hice muchos amigos músicos. Muchos fueron gestores culturales con quienes nos organizábamos para llevar músicos a esta ciudad y así poder verlos tocar a muchos artistas. La música es vivo es necesaria y fuimos motores de la música en vivo, se aprende mucho escuchando disco pero también es importante la música en vivo.

 

— Tenés tres discos grabados, pero en estos últimos de Noctámbulo y Franco hay un sello distintivo y una voz propia. ¿Cómo fue construir un estilo dentro del chamamé? 

Durante estos años conocí a muchos artistas. No los voy a nombrar a todos porque han sido muchísimos los referentes que he tenido. También fui percibiendo a los artistas importantes de Resistencia, pude así palpar un bagaje cultural bastante significativo. Con estos factores sentí que había una dirección, un lugar que a mí me hacía sentir bien musicalmente.

También es cierto que desde hacía algún tiempo venía componiendo cosas. Además estaba en la búsqueda de un repertorio.  A mí siempre me gusta escuchar mucha música pero no todas las músicas me gustan ejecutar.  Entonces cuando llegué a Resistencia encontré un bagaje cultural que me permitió ir armando y confeccionando un repertorio para el disco Noctámbulo, en ese disco ya hay composiciones mías y de compositores de esta ciudad.

En mi último disco, Franco, hay composiciones mías y cuento aquí con la participación de músicos de Buenos Aires, de Formosa y del Chaco también. Los discos son reflejos de lo que me gusta, de lo que a mí me hace sentir bien y de lo que yo disfruto de la música.  Además tuve la alegría de contar con músicos que aceptaron participar de la grabación del disco. Cada uno colaboró desde su lugar para que el disco Franco tome forma.

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— ¿Cómo es la cocina de la composición? ¿Cómo sos tus procesos creativos? Tengo la sensación de que Franco es un disco más chamamecero que Noctámbulo. 

Hace unos días lo escuchaba hablar a un compositor santiagueño que dijo algo interesante y lo adopté como forma de explicar el proceso creativo. Él decía que un músico tiene una etapa en donde se carga de música, de cosas, comienza a llenarse y se convierte en una esponja que va absorbiendo todo lo que tiene al alcance. En algún momento hay que sacarse todo eso, es un ciclo. Componer forma parte de descargar lo que llevamos dentro. A mí me pasa eso aunque mis tiempos son tardíos.

Tengo procesos muy largos de escuchar mucha música, de disfrutar todo lo que me rodea musicalmente. En un momento cuando hice el disco Noctámbulo estaba escuchando música brasilera, por ejemplo, entre tantas otras músicas que íbamos a tocar en bares o distintos lugares. Conocí otros artistas, escuché cosas nuevas y fue una etapa muy nutritiva. 

Un tema del disco Franco se titula Encuentro, este tema nació desde ese lugar, en ese proceso de vaciar lo que tenía. Este tiene también la particularidad de que compuse el tema en la guitarra, fue un tema que salió así, redondito. Hay temas que quedan por la mitad y cuesta a veces encontrar esa otra mitad. En ocasiones directamente quedan aguardando por ahí hasta que aparezca ese lado. No hay una regla o un método, es cuestión de trabajar y sostener el trabajo musical.

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— Este disco, Franco, está en camino a los premios Gardel en el rubro Chamamé, ¿qué significa esta nominación? 

Cuando me enteré fueron muchas las sensaciones que se han despertado con esta noticia. Al principio me sorprendió un poco y en segundo lugar lo primero que se me ocurrió fue pensar en este proceso de grabar el disco, en la intención de dejar impreso la música. Creo que este camino es una forma de militancia que conlleva mucho sacrificio en el medio. En esta charla hablamos de la parte linda de la música: la composición, el encuentro con amigos, pero también está toda la otra parte de la música que es muy pesada. Sostener la propuesta no es fácil, la negación a la música nueva y los espacios reducidos para tocar son un problema.

Cuando supe de la nominación se me vino a la mente muchas cosas. Esto que está sucediendo con el disco es bueno y ojalá permita que se pueda mostrar más esta música. No solo mi música sino la música del litoral, el deseo es que sirva para consolidar la música del litoral. Hablo del chamamé y de todas sus vertientes en esta gran región del país. Esto me parece muy importante y los premios Gardel colaboran un montón en varios sentidos.

Estamos en la terna con gente muy importante. Para mi Rudi Flores fue un referente desde muy chiquito y hoy estoy compartiendo una terna. Cuando escuché el disco de Julio Ramírez me fascinó, es increíble y es un gran disco. Después está Ernestito Montiel que viene con todo el bagaje montielero, ese es un pilar fundamental del chamamé. Además está el disco que hizo Juan Pablo Barberan y Tajy, con Tajy compartí muchas cosas entre escenarios y espacios creativos.

 

Disco “Franco”

El tercer disco de estudio del acordeonista chaqueño, Lucas Monzón, fue nominado al Premio Gardel 2019 en la categoría Mejor Álbum de Chamamé del año.

Monzón comparte la terna con Rudi Flores, Ernestito Montiel, Juan Pablo Barberán y Tajy, y Julio Ramírez. Al respecto, el acordeonista de Hermoso Campo, Chaco, comentó “esta selección en la terna colabora con la expansión del género y sus diversas vertientes”.

“Franco” incluye composiciones propias y de otros compositores como Patricio Hermosilla, Roque Librado González, Alejandro Manzoni, Fermín Fierro y Carlos “Negro” Aguirre. La música  de Lucas Monzón se nutre en las raíces de la tradición  y desarrolla nuevos conceptos que buscan expandir el universo de la música del litoral, una continuación del trabajo que viene desarrollando desde su anterior disco “Noctambulo”. Ese disco tuvo una importante repercusión nacional. El repertorio fue cuidadosamente elegido buscando reflejar las vivencias, los sonidos, los aromas y los paisajes del Litoral.

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Concibiendo la música como una maravillosa construcción colectiva, el disco se enriqueció con los aportes creativos de los talentosos músicos argentinos Guido Martínez en bajo y contrabajo, Sebastián Henríquez en guitarra, Horacio Cacoliris en percusión, Emmanuel Álvarez en piano y artistas invitados de lujo como Marcelo Dellamea y Carlos Aguirre. Cada uno desde su lugar consolidó las ideas y la estética del álbum “Franco”.

La producción general del disco estuvo a cargo de Ekaterina Ynn, la producción de estudio fue de Javier Tenenbaum, el sello editor de este trabajo discográfico es “Los Años Luz Discos”. Fue grabado y masterizado en el Estudio “Doctor F” por Florencio Justo entre marzo y abril del 2018. El diseño de tapa es de “ZkySky” Estudio Editorial y la fotografía es de Armin Marchesini Weihmuller.  Cabe destacar que la entrega de los Premios Gardel 2019 organizada por CAPIF se realizará el 14 de mayo en Mendoza.