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La brecha de género en ciencia y tecnología

Los estereotipos de género que todavía impregnan a buena parte de la sociedad limitan el acceso de las mujeres al mundo de la ciencia y la tecnología. En América Latina menos del 10 por ciento de las mujeres trabaja en la industria tecnológica. Argentina no es la excepción: entre los estudiantes de carreras vinculadas con la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, solo un 33 por ciento son mujeres.

Éstos y otros datos que reflejan la brecha de género que existe en el campo de la ciencia y la tecnología, en Argentina y la región, fueron publicados en el encuentro “Menos mitos, más datos” que se realizó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, organizado por Chicas en Tecnología, una organización no gubernamental que tiene como meta erradicar los prejuicios y las prácticas sociales discriminatorias que ponen barreras al acceso de la mujer en el campo de la ciencia y la tecnología. En esa misma jornada se presentó el informe “Un potencial con barreras: La participación de las mujeres en el área de Ciencia y Tecnología en Argentina” realizado por las organizadoras del encuentro con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo. Este interesante estudio confirma que en nuestro país las mujeres todavía son minoría en estas disciplinas que desempeñan un importante rol en las sociedades actuales. Según este trabajo de investigación, la mayor pérdida de interés por cursar carreras relacionadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas ocurre en la adolescencia, donde los estereotipos de género se expresan en frases como “esas carreras son solo para varones”. El estudio también observa que cada vez que intentan acceder, mantener y promoverse en una posición laboral, la mayoría de las mujeres enfrenta barreras, como un ambiente masculinizado, prácticas rígidas, que no permiten equilibrio entre la vida personal y profesional y diferencia en la valoración de las capacidades técnicas. Vale aquí rescatar la reflexión que Bernardo Kliksberg hace en su obra “Más ética, más desarrollo”, donde señala que “los grupos desfavorecidos tienen valores que les dan identidad. Su irrespeto, o marginación, pueden ser totalmente lesivos a su identidad y bloquear las mejores propuestas productivas. Por el contrario, su potenciación y afirmación pueden desencadenar enormes potenciales de energía creativa”. En otras palabras, las barreras que se ponen a la mujer en el campo de la ciencia y la tecnología impiden que el país pueda contar con nuevas propuestas productivas, que son tan necesarias en una economía deteriorada como la argentina. En estos tiempos en los que la tecnología está transformando el mundo, es necesario que se abran las puertas a todos los aportes creativos, sin distinción de ninguna naturaleza.

Vale la pena detenerse en una de las observaciones que hace el estudio “Un potencial con barreras” y que señala que desde la infancia y la adolescencia diferentes factores influyen en el desinterés de las niñas por la ciencia y la tecnología, y la continuidad de los estudios en las principales disciplinas de ciencia, tecnología, ingenierías y matemáticas. Algunos de los factores mencionados más frecuentemente entre las mujeres consultadas son: el rol de la familia y la escuela en la socialización de las niñas mediante estereotipos sociales y sesgos implícitos, y las expectativas con sesgo de género que persisten respecto de las ocupaciones en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (estereotipos culturales que retratan a los científicos, ingenieros e innovadores ideales como hombres).

Por otra parte, merece destacarse el trabajo que vienen realizando quienes conforman la organización Chicas en Tecnología, cuyas propuestas pueden verse en , donde convocan a las mujeres adolescentes a romper con los estereotipos, pasando de ser usuarias a creadoras de tecnología, aprendiendo a programar con impacto social y cambiando sus realidades. “Entre todos y todas podemos hacer que la próxima persona que innove en tecnología con impacto social sea mujer y argentina”, propone este novedoso espacio.

Es necesario que se comprendan cuáles son los obstáculos y barreras que enfrentan las mujeres en el acceso al mercado laboral y en el progreso en sus carreras profesionales. Los resultados de este estudio constituyen un valioso aporte a la hora de identificar e implementar políticas y prácticas que ayuden a cerrar la brecha de género y a promover una mayor igualdad en el país y en la región. Se deben redoblar los esfuerzos para cerrar esa brecha de género, incentivando, formando y acompañando a la nueva generación de innovadoras.